Sur de la Florida

Activistas, congresistas y maestros se movilizan para proteger a estudiantes indocumentados

Fidelia Baltazar Mederos, joven indocumentada con protección temporal, habla en una conferencia.
Fidelia Baltazar Mederos, joven indocumentada con protección temporal, habla en una conferencia. Cortesía

Activistas que defienden los derechos de los inmigrantes, legisladores federales, alcaldes y profesores universitarios se están movilizando para crear santuarios donde los inmigrantes indocumentados -en particular jóvenes conocidos como Dreamers- puedan seguir protegidos contra la deportación, cuando Donald Trump tome posesión el 20 de enero como nuevo presidente de Estados Unidos.

Aunque Trump amenazó durante la campaña con deportar a los 11.1 millones de indocumentados que se estima viven en el país, desde que ganó la elección el 8 de noviembre parece haber suavizado su postura.


Le dijo al programa 60 Minutes que se centraría en la deportación de dos a tres millones de inmigrantes con antecedentes penales y le indicó a la revista Time que quizás no deporte a los 750,000 “Dreamers” que ya tienen protección temporal, bajo un programa que el presidente Barack Obama promulgó en el 2012 para los jóvenes, cuyos padres indocumentados los trajeron a Estados Unidos cuando eran niños.


Si bien estas son concesiones significativas, muchos de los que apoyan a los Dreamers y a los indocumentados no están seguros si tomar en serio a Trump, dado que tiende a cambiar de parecer y puede decidir, al final de cuentas, deportar a los 11.1 millones de sin papeles y revocar el programa para jóvenes oficialmente conocido como Acción Diferida para Llegadas en la Infancia o Deferred Action for Child Arrivals (DACA).

Cumplimos con la ley, no somos una ciudad santuario,

Alcalde de Miami-Dade Carlos Giménez

Como resultado, los activistas se han movilizado para proporcionar a los indocumentados, especialmente a los Dreamers, información sobre las posibles acciones de Trump, mientras que algunos legisladores han comenzado a elaborar proyectos de ley que podrían proteger a los indocumentados independientemente de cualquier decisión que tome Trump. Además, alcaldes de varias ciudades -de Los Ángeles a Nueva York y de Chicago a Houston- firmaron una carta instando a Trump a no revocar DACA.

La ausencia de firmas en la carta de los alcaldes de la Florida no es sorprendente.


Aunque no todos respaldan a Trump, muchos de estos alcaldes tampoco quieren asociarse con las llamadas ciudades santuario o no tienen la habilidad de crear un santuario.

Por ejemplo, el alcalde de Miami, Tomás Regalado, dijo que habría firmado la carta que el alcalde de Chicago, Rahm Emanuel, entregó personalmente a Trump el miércoles, pero no le avisaron. Miami, sin embargo, no puede ser santuario, porque no tiene sus propios reclusorios para prisioneros arrestados por la policía municipal.

750,000 jóvenes tienen DACA

En Miami-Dade, todos los prisioneros de las diversas policías municipales son llevados a los centros de detención del condado. Es en esos lugares donde los funcionarios condales responden o no a las solicitudes de autoridades de inmigración sobre información de los detenidos o transferencias de su custodia.

Ahí es donde entra en juego el tema del santuario.

Alcaldes como Emanuel han ordenado a sus funcionarios condales no cooperar con las autoridades de inmigración, cuando se trata de indocumentados que son arrestados por delitos menores.

En Miami-Dade, el alcalde Carlos Giménez ha dicho repetidamente que su condado colabora con inmigración, a pesar de que su Departamento Correccional a menudo se ha negado a cumplir con las solicitudes de detención que emite la Policía de Inmigración y Aduanas (ICE).

“Cumplimos con la ley”, dijo Giménez el 14 de noviembre. “No somos una ciudad santuario”.

El tema adquirió nueva relevancia después del triunfo de Trump, porque este hizo campaña con la promesa de castigar a las ciudades santuario. Su sitio web dice que bajo una administración Trump, el gobierno federal bloqueará el financiamiento para las ciudades que se niegan a cooperar con inmigración.

Antes de que se reuniera con Trump en Nueva York, el alcalde de la ciudad de Nueva York, Bill de Blasio, había calificado los planes contra las ciudades santuario del presidente electo de “peligrosos”.

Pero para Trump la peligrosidad radica en la existencia misma de las ciudades santuario. Ha vinculado estas ciudades con episodios en los que extranjeros con antecedentes penales han sido liberados bajo fianza por reclusorios condales y luego, han asesinado a algunos ciudadanos estadounidenses, o se han dado a la fuga.

En otro intento por proteger a los indocumentados de posibles futuras acciones una vez que Trump asuma su cargo, varios profesores del sur de la Florida y en todo el país han instado a sus universidades a declararse como espacios santuario para estudiantes indocumentados.

En Miami la semana pasada, más de 100 miembros de la facultad de la Universidad Internacional de la Florida (FIU) exhortaron a la universidad a convertirse en santuario mediante un “plan para proteger a los estudiantes indocumentados” y dar refugio así a los que se han beneficiado del DACA, en caso de que Trump revoque el programa. Esta acción fue reportada primero por Miami New Times.

Funcionarios de FIU respondieron con una declaración diciendo que la universidad continuará apoyando a estudiantes indocumentados que tienen DACA, pero sólo mientras el programa permanezca sin cambios o si las autoridades obtienen una orden judicial contra individuos específicos.

“La FIU no divulgará información sobre el estatus de ciudadanía de sus estudiantes, a excepción de lo requerido por la ley, lo que incluiría una orden judicial o, alternativamente, con el consentimiento del estudiante”, según el comunicado distribuido por el vicepresidente ejecutivo Kenneth G. Furton y el vicepresidente de asuntos estudiantiles, Larry Lunsford. “No habrá cambio, a menos que se transforme el programa federal DACA o la ley de la Florida”.

Stephen Yale-Loehr, profesor de inmigración de la Facultad de Derecho de la Universidad Cornell, y el abogado de inmigración Dan Berger, dijeron en un reciente artículo que escribieron conjuntamente que las propuestas para crear santuarios en las universidades van desde órdenes a las policías universitarias a no cumplir la ley de inmigración, a no cooperar con ICE y a no permitir redadas en los recintos por parte de autoridades migratorias.

Yale-Loehr y Berger también aconsejaron en su artículo que cualquier estudiante indocumentado que haya viajado al extranjero como parte de un programa universitario regrese a los Estados Unidos antes de que Trump asuma el cargo el 20 de enero.

“Si DACA es revocado mientras el estudiante está fuera del país, puede que no tenga manera de regresar”, escribieron Yale Loehr y Berger.

Aunque Trump ha dicho que planea revocar en su primer día en el cargo todas las acciones ejecutivas "inconstitucionales" de Obama, no ha mencionado directamente a DACA. Pero su sitio web llama al DACA "ilegal e inconstitucional".

Además, en el día en que Time lo nombró Persona del Año, Trump le indicó a la revista que quizás no actúe con dureza contra los Dreamers.

“Vamos a hacer algo que va a hacer que la gente se sienta feliz y orgullosa”, le dijo Trump a la revista Time. “Fueron traídos aquí a una edad muy joven, han trabajado aquí, han ido a la escuela aquí. Algunos son buenos estudiantes. Algunos tienen empleos maravillosos Y están en un limbo, porque no saben qué va a pasar”.

Sin embargo, Trump no dio detalles específicos acerca de sus planes y el ataque contra DACA no ha sido borrado de su sitio web.

Algunos legisladores también están trabajando para encontrar una manera de proteger a los indocumentados de las posibles acciones de Trump, especialmente los beneficiarios del DACA.

Por ejemplo, los senadores Dick Durbin, demócrata de Illinois, y Lindsey Graham, republicano de Carolina del Sur, presentaron el viernes un proyecto de ley diseñado para proteger a los que han recibido DACA ante la deportación, incluso si Trump revocara la medida.

Todos estos esfuerzos podrían ayudar a personas como Fidelia Baltazar Mederos, una inmigrante nacida en México y traída en 1995 a los Estados Unidos por sus padres indocumentados cuando tenía cuatro años.

Actualmente trabaja como agente de seguros con una licencia que obtuvo gracias a DACA.

Tiene dos hijos nacidos en Estados Unidos, uno de 7 años y una niña de 4. En lugar de tener la esperanza de un futuro mejor, Baltazar Mederos teme una pesadilla si Trump quita el DACA.

“Sin DACA, mi licencia será cancelada, y no tendré protección en Estados Unidos”, dijo recientemente en conferencia de prensa organizada por la representante Debbie Wasserman-Schultz, demócrata de la Florida.

Siga a Alfonso Chardy en Twitter: @AlfonsoChardy

El redactor de el Nuevo Herald León Hernández y los redactores del Miami Herald Douglas Hanks y Patricia Mazzei contribuyeron a este artículo

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