Sur de la Florida

Xenia Boiko, una maestra muy especial

Xenia Boiko en compañía de su perra auxiliar Bella.
Xenia Boiko en compañía de su perra auxiliar Bella. emichot@miamiherald.com

Los años que Xenia Boiko pasó en la escuela secundaria estuvieron marcados por convulsiones incontrolables y el temor de que no conseguiría mucho en la vida.

“Cuando crecía, pensaba en qué me esperaba en la vida”, recordó Boiko. “Pensaba que iba a terminar un día en un hospital”

El director de la escuela secundaria de Boiko quería enviarla a un centro para alumnos con necesidades especiales, pero a los padres de la menor les preocupaba que no iba a poder graduarse porque la epilepsia la había obligado a perder días de clases.

“Terminé graduándome con calificaciones excelentes, pero no olvido la experiencia de que mi director me dijera que no podía ser como los demás”, dijo Boiko. “No quiero ser la persona que haga que un niño se sienta así. Quiero ser la que los ayude”.

Después de graduarse en el Broward College, Boiko decidió convertirse en la maestra de educación especial que quisiera haber tenido en la secundaria, alguien que crea en la capacidad de los alumnos para salir adelante. Se matriculó en un programa de pedagogía en la Florida Atlantic University, donde estudió mientras enfrentaba dos o tres convulsiones severas a a la semana, el tipo que la dejaba inconsciente en el suelo.

Boiko regresó al Broward College después de dos años porque pensaba que la administración entendía mejor sus dificultades. Comenzó a estudiar a tiempo parcial debido a la frecuencia de las convulsiones, y aunque se sentía apoyada en la escuela, tenía dudas de poder llegar a graduarse. “No hay manera de terminar la universidad con mi discapacidad”, recuerda haber pensado en un momento.

Pero esta vez en el Broward College, Boiko tuvo una ayuda extra: una perra llamada Bella que muchas veces puede pronosticar cuando Boiko va a tener una convulsión. Bella tiene un arnés con las medicinas de Boiko y una almohada pequeña para que no se golpee la cabeza al caer al suelo sin conocimiento. Bella también ayuda a Boiko a calmarse en situaciones de estrés, que le pueden provocar una convulsión.

“Hubiera sido mucho más difícil” terminar la universidad sin Bella, dijo Boiko. “Ella es una gran perra, siempre está a mi lado”.

Cuando Boiko comenzó sus prácticas profesionales este semestre en la Escuela Intermedia Driftwood en Hollywood, a sus alumnos le encantaba tener a Bella en el aula. Se sintieron mal cuando Boiko les dijo que no la podían tocar cuando tenía el chaleco puesto, que es cuando está trabajando. Pero Boiko trató de compensar quitándole el chaleco al final de las clases para que los alumnos pudieran jugar con ella.

Boiko enseñó en una clase para estudiantes con discapacidades intelectuales y encontró que su experiencia cuando era alumna la ayudó a entenderlos. Cuando sus alumnos se molestaban por no poder terminar una tarea y se culpaban a sí mismos, Boiko les decía lo que ella hubiera querido escuchar en esa situación.

“Aunque toda mi vida ha sido dura, creo que tengo una experiencia que otros no tienen, una maestra nueva no tiene eso”, dijo Boiko.

Cuando Boiko trató de hablar con un alumno enfurecido en la escuela, el jovencito le dijo que no perdiera su tiempo. “No voy a lograr nada en la vida”, le dijo el alumno, según Boiko. “¿Por qué no me deja solo?” Boiko lo confortó diciéndoles que ella pudo terminar la escuela con su epilepsia, él también puede hacerlo.

Boiko se graduó del Broward College el 14 de diciembre y fue a recoger su diploma mientras Bella esperaba entre los asistencias junto a la orgullosa familia Boiko.

“Si yo puede graduarme, cualquier puede”, dijo Boiko pocos días después de la graduación. “Yo soy prueba de que es posible para cualquiera”.

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