Sur de la Florida

Activista cubano Ramón Saúl Sánchez recibe permiso de trabajo

Ramón Saúl Sánchez, el presidente del Movimiento Democracia, tuvo la oportunidad de tener una inesperada doble celebración el último día del año, este sábado pasado.

No solo celebró el nuevo año, también festejó – quizás con más entusiasmo –la carta que le había llegado ese mismo día en el correo y que no abrió hasta cerca de la llegada del 2017. El sobre contenía el permiso de trabajo que había solicitado y que las autoridades de inmigración le habían denegado previamente.


La autorización de empleo marcó un nuevo capitulo en la saga en curso de este líder del exilio cubano en Miami que por varios años ha tenido problemas con el servicio de inmigración federal debido a sus solicitudes de residencia permanente que le han sido rechazadas.

El problema más reciente comenzó en noviembre cuando Sánchez denunció a la oficina de Ciudadanía y Servicios de Inmigración de Estados Unidos (USCIS) por haberle negado la renovación de su permiso de trabajo.

La denegación del permiso de trabajo vino solo a unos meses de que el servicio de inmigración le había rechazado su solicitud de residencia. En abril del 2016, Sánchez recibió una carta de USCIS en la que no solo le negaban la solicitud de residencia sino que lo conminaban a abandonar el país “tan pronto como sea posible”.

En una entrevista telefónica el martes, Sánchez dijo que recibió una nueva carta de USCIS el sábado, que era el 31 de diciembre y por ende el último día del 2016.


“No abrí la carta de inmediato, sino hasta casi la medianoche, a las 11 p.m., y por ende celebré el nuevo año y el nuevo permiso de trabajo”, dijo Sánchez. “Me siento muy feliz porque el trabajar para mi es esencial”.

Sánchez es empleado de una firma que realiza mantenimiento para complejos residenciales para personas de bajos recursos. Además, es el presidente del grupo activista del exilio cubano Movimiento Democracia, puesto por el cual no devenga salario.

Wilfredo Allen, el abogado de inmigración de Sánchez, le dijo a el Nuevo Herald en entrevista telefónica que el caso de su cliente parece ir por buen camino ahora que éste recibió el permiso de trabajo.

“Inmigración se tardó más de lo que esperaba”, dijo Allen. “Pero siguieron las reglas que dicen que tenía derecho a un permiso de trabajo, y lo tenemos ya. Ahora estamos a la espera de tener una entrevista para la decisión sobre la residencia”.


Todo el problema que encara Sánchez estriba en que no solicitó la residencia permanente poco después de llegar de Cuba el 19 de mayo de 1967.

Tenía 12 años de edad y a su llegada los funcionarios estadounidenses de inmigración les dieron a él y a su hermano menor documentos migratorios conocidos como “paroles” que les permitían permanecer en Estados Unidos indefinidamente.

Aunque la mayoría de los cubanos que han recibido paroles piden residencia después de un año y un día en el país, Sánchez no lo hizo. Eventualmente su parole caducó o fue revocado.

“Siempre temí que si me hacía ciudadano de Estados Unidos, el gobierno cubano diría 'usted no es cubano, así que ¿por qué tenemos que escucharlo a usted”, dijo Sánchez en una entrevista en abril.

En la década de 1980, Sánchez pasó cuatro años y medio en prisión por negarse a declarar ante un gran jurado en una caso relacionado con la organización armada militante Omega 7.

Tras ser liberado, Sánchez se transformó en activista, organizando manifestaciones en pro de la democracia en Cuba. Como líder del Movimiento Democracia, Sánchez llevó flotillas cerca de las aguas cubanas para protestar contra el régimen de La Habana.

Finalmente pidió residencia en el 2002, que fue denegada en abril. Recibió Sánchez otro rechazo de una segunda solicitud de residencia recientenente – pero el proceso sigue pendiente, según su abogado.

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