Sur de la Florida

Una reverenda cubana ayuda a los más pobres en Miami

La reverenda IIse Hernández Roig, directora ejecutiva del Centro Comunitario de Ayuda “Enlace” que asiste con alimentos y productos básicos a gente pobre en la ciudad de Hialeah.
La reverenda IIse Hernández Roig, directora ejecutiva del Centro Comunitario de Ayuda “Enlace” que asiste con alimentos y productos básicos a gente pobre en la ciudad de Hialeah. rkoltun@miamiherald.com

Desde hace un par de décadas la reverenda cubana Ilse Hernández reparte cientos de canastas de alimentos y productos básicos a familias pobres en Hialeah.

Hernández, habanera de 74 años, ha consagrado su vida a extender su mano a los más necesitados. Los miércoles y domingos ella encabeza un grupo de voluntarios que en la sede de la iglesia cristiana La Roca Firme, a un par de cuadras del Hospital Palmetto, en el oeste de Hialeah, reparte unas 150 canastas para familias necesitadas, madres solteras, mujeres víctimas de violencia doméstica, personas desamparadas y con antecedentes penales que buscan una segunda oportunidad, así como inmigrantes que comparten la renta de un apartamento y que apenas les alcanza para comer.

“En estos 20 años veo directamente cómo la pobreza en nuestra comunidad sigue creciendo”, dice Hernández a el Nuevo Herald. “Esta realidad hace que me comprometa aún más a seguir trabajando por quienes más lo necesitan”.

La obra de Hernández empezó en La Pequeña Habana cuando en los noventas repartía unas 80 canastas de enseres a inmigrantes, personas enfermas y que veían en ella una luz de esperanza.

“La reverenda hace una obra muy bonita en nuestra comunidad”, dice Nancy Gámez, una deshabilitada que vive en Hialeah. “A mí me sacado de aprietos, cuando lo único que tenía en la nevera era agua, he recibido el apoyo de la reverenda”.

Pero la obra de Hernández va más allá. Como relata Georgina Ayala, una madre dominicana que hace casi 30 años vive en Hialeah, la reverenda la ayudó a gestionar terapias para una de sus hijas que había caído en el consumo de drogas.

“La reverenda es una persona muy buena, muy servicial, me ayudó a que mi hija reciba terapias”, dijo Ayala. “La conocí hace cinco años, es una persona muy accesible”.

Hernández fue monja en Cuba, pero en 1959 decidió dejar su tierra y predicar la palabra de Dios en centros penitenciarios de Costa Rica y Nicaragua.

“En un punto opté por venir al sur de la Florida y me quedé sorprendida con la pobreza que encontré en las calles de Miami, una realidad que me tocó en el alma”, dijo Hernández, quien fundó la organización Enlace, desde donde empezó ayudar a la comunidad, especialmente a inmigrantes marcados por el hambre. “Hoy nuestra labor sigue viva, y me he enfocado en ayudar a madres solteras, a víctimas de violencia doméstica”.

Actualmente, la reverenda preside el Comité de Fe y Ayuda en la Ciudad de Hialeah, el cual coordina la asistencia caritativa en ese municipio.

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