Sur de la Florida

Horas de pánico y dolor por tiroteo mortal en el aeropuerto de Fort Lauderdale

La tarde del viernes en el Aeropuerto Internacional Fort Lauderdale-Hollywood, habitualmente atareada, transcurría de manera normal, pero se transformó de repente en una caótica pesadilla que tuvo como saldo la muerte de cinco personas y heridas a otras ocho por la agresión súbita a tiros de un sujeto contra las personas que se encontraban allí. Las escenas de pánico y confusión se intensificaron por reportes de un segundo tiroteo dentro de la terminal aérea que luego fueron desmentidos por las autoridades.


El presunto autor de la matanza fue identificado por las autoridades como Esteban Santiago Ruiz, de 26 años de edad. Santiago habría viajado en un vuelo que aterrizó en Fort Lauderdale (FLL) hacia el mediodía, y traía un arma en su equipaje facturado.

Tras retirar su maleta de la correa de equipajes de la Terminal 2, Santiago al parecer fue al baño para poner munición en el arma (un revólver de 9 milímetros, según reportó CBS4). Luego, hacia la 1 de la tarde, el sospechoso abrió fuego indiscriminadamente en el área de reclamos de equipaje de la misma terminal.

Dramáticas imágenes de video tomadas con celulares tras el incidente, muestran a personas sangrando, algunos heridos en la cabeza, tirados en la alfombra del aeropuerto. Seres queridos abrazaban a los heridos, gritaban presa del pánico y lloraban.

Poco después, la Oficina del Alguacil del Condado Broward anunció el arresto (sin incidentes) de un sospechoso de abrir fuego en un área de reclamo de equipajes del aeropuerto. Hasta ahora las autoridades piensan que el sospechoso actuó solo.

Santiago llevaba consigo un documento de identificación militar. El sospechoso nació en Nueva Jersey y es veterano de la guerra de Irak, donde sirvió por dos años como miembro de las Fuerza Armadas de Estados Unidos, según la publicaciòn NorthJersey.com, que entrevistó a una mujer que se identificó como la tía de Santiago.


María Ruíz, la tía, quien vive en Union City, dijo a reporteros que cuando Santiago volvió de Irak actuaba extraño, pero que recientemente estaba feliz luego del nacimiento de su bebé, el año pasado. NorthJersey.com reportó que agentes del FBI llegaron a la vivienda de Ruíz mientras ella hablaba con los periodistas.

Mientras tanto un hermano de Santiago, identificado como Brian, le dijo a NBC 4 New York que el sospechoso recibía tratamiento por problemas mentales. El sospechoso tiene un récord delictivo de infracciones menores de tránsito y fue desalojado el año pasado por no pagar la renta. Poco después fue arrestado por daños a la propiedad, en un caso que continúa pendiente.

NBC reportó el viernes que Santiago había ido a una oficina del FBI a quejarse de que la CIA le había ordenado pelear para el Estado Islámico, de acuerdo con familiares, y que aceptó recibir tratamiento sicológico porque estaba escuchando voces.

Testigos dijeron que tuvo un altercado a bordo del avión, pero que no fue suficientemente serio como para bajarlo.

Santiago, quien según reportes creció en Puerto Rico, también fue miembro de la Guardia Nacional de Alaska hasta julio del 2016, según un vocero de esa entidad, aunque no está claro cuándo se unió a ese cuerpo.


Alrededor de una hora después del tiroteo en la Terminal 2, en donde operan Delta Airlines y Air Canada, se reportó un segundo incidente con armas en la Terminal 1. El incidente fue desmentido poco después por el Alguacil de Broward Scott Israel, pero no sin antes desatar el pánico en esa área del aeropuerto.

Docenas de personas atravesaron corriendo la pista mientras agentes de la policía con chalecos antibalasy armas en mano recorrían el área.

Al cierre de esta edición no se habían revelado los nombres de las víctimas. El alguacil Israel dijo en una conferencia de prensa que las autoridades no estaban relacionando el incidente con un acto terrorista, y que el caso sería manejado por su oficina.

Yudi Martínez, una empleada de una compañía de renta de vehículos en el aeropuerto, dijo que estaba llegando a la Terminal 2 para empezar su horario de trabajo cuando empezaron los disparos.


“Todo el mundo se tiró al piso. Yo empecé a hiperventilar”, contó Martínez. “En cosa de segundos toda la gente estaba corriendo”.

Los pasajeros que salían del aeropuerto fueron informados de que debían alejarse del área, muchos con sus teléfonos celulares descargados, sin sus equipajes y sin saber hacia dónde ir.

Las autoridades de Broward instalaron una línea telefónica especial para dar información a los familiares de pasajeros y personas afectadas. El número es 866-435-9355.


El aeropuerto de Fort Lauderdale, que no tiene una fuerza policial propia, sino que es atendido por la Oficina del Alguacil de Broward, recibe 800 vuelos al día, y 25 millones de pasajeros al año. En el 2014, se confiscaron allí 49 armas, de acuerdo con la Administración de Seguridad de Transporte (TSA) –y empató con Tampa como el séptimo aeropuerto con más armas confiscadas en el país.

Tras la matanza, las autoridades de Miami-Dade anunciaron que incrementan la seguridad en el Aeropuerto Internacional de Miami y el Puerto de Miami, por precaución. Ambas terminales permanecieron funcionando normalmente.

La tarde del viernes el presidente Barack Obama fue informado del tiroteo, según la Casa Blanca. Mientras tanto el presidente electo Donald Trump y el vicepresidente electo Mike Pence dijeron que se comunicaron con el gobernador de Florida Rick Scott, quien llegó a Fort Lauderdale hacia las 5 de la tarde.

Inicialmente Scott dijo a la prensa que no se había comunicado con Obama, pero que sí había llamado por teléfono a Trump y a Pence, con quienes tiene “una relación personal”. Más tarde, el horario del gobernador fue actualizado para mostrar una llamada con Obama hacia las 6:50 p.m.

“No toleraremos actos maléficos” en Florida, dijo Scott a la prensa, a la vez que aseguró que el responsable pagará por el ataque y pidió a los residentes rezar por los afectados.

Sandra Ramos, una turista puertorriqueña que regresaba a la isla tras unas vacaciones en Disney World con su hija, dijo estar “preocupada de que ocurran incidentes de esta naturaleza en un aeropuerto”.

“No podemos seguir teniendo este tipo de problemas de seguridad”, dijo Ramos quien logró salir de FLL, aunque otros cientos de personas estuvieron muchas horas varados en la terminal aérea e incluso dentro de algunos aviones.

Dragan Koso quien esperaba volver pronto a Chicago con sus hijos Nicolás y Matthew, describió la experiencia como una momento de pánico y confusión.

“En un momento sentimos fuertes ruidos que venían de la Terminal 1. Luego la gente empezó a correr gritando. Nos asustó mucho porque no sabíamos lo que pasaba”, dijo Dragan. “Todo esto es muy preocupante”.

 

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Los reporteros del Miami Herald Monique O. Madan, Carol Rosenberg, Patricia Mazzei y David Smiley contribuyeron con este informe.

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