Sur de la Florida

Antes rechazado, ahora políticos locales buscan acercarse a Trump

El futuro presidente electo, Donald Trump, juega golf en Doral mientras las aspirantes a Miss Universo 2015 lo observan.
El futuro presidente electo, Donald Trump, juega golf en Doral mientras las aspirantes a Miss Universo 2015 lo observan. MIAMI HERALD

Catorce días después de comenzar la campaña de Donald Trump por la presidencia, en ese momento una probabilidad remota, republicanos y demócratas de la Comisión de Miami se unieron para condenar por unanimidad sus comentarios “racistas y derogatorios” sobre los mexicanos que cruzan la frontera ilegalmente.

Ahora, cuando faltan menos de dos semanas para que jure el cargo como presidente, Trump ha provocado otra reacción bipartidista entre líderes condales, para distanciar a Miami-Dade de desaires pasados y tratar de conseguir algo de buena voluntad del nuevo comandante en jefe.

“Buena parte de las palabras usadas durante la campaña fueron muy divisivas e hirientes”, dijo la comisionada Daniella Levine Cava, una demócrata que trató de conseguir que Miami-Dade boicoteara el hotel con campos de golf de Trump en Doral después de lo que dijo sobre los mexicanos. “Eso fue entonces. Ahora es el presidente vamos a trabajar juntos”.

Naturalmente, enterrar los errores de la campaña para acercarse a la nueva administración no es nada nuevo, en momentos que el control de la Casa Blanca será de otro partido. Pero las críticas de los republicanos de Miami-Dade se expresaron en momentos que el condado tomaba impulso para solicitar miles de millones de dólares en fondos federales para financiar una histórica ampliación ferrocarrilera en los próximos años.

Pudiera decirse que Trump llega a la Casa Blanca con más nexos con Miami-Dade que cualquiera de sus predecesores, incluso Richard Nixon, quien vacacionaba regularmente en Key Biscayne y compró allí una villa que se convirtió en su residencia presidencial de invierno.

Pero Trump comenzó la carrera presidencial como alguien muy destacado en los sectores del turismo y los bienes raíces de Miami-Dade.

Su compañía es propietaria del tercer mayor hotel del condado, el Trump National Doral, de 643 habitaciones, que incluyó en sus declaraciones financieras como la propiedad que más dinero gana en su cartera. Trump se alió con dos de los principales urbanizadores del condado, Dezer y Related, para colocar su nombre en varias torres de condominios y hoteles en la zona de Sunny Isles Beach.

Trump también mantuvo lazos políticos en Miami-Dade: jugó golf dos veces con el alcalde Carlos Giménez antes que los dos intercambiaran cartas sobre la posibilidad de que el gobierno local permitiera que la organización de Trump se hiciera cargo del campo de golf de Crandon Park. Trump donó $15,000 a la campaña de reelección de Giménez en el 2016 y empleó a uno de los hijos del alcalde como cabildero inscrito en Doral y Miami.

“Ningún presidente ha tenido tantos intereses en Miami-Dade como Trump”, dijo Paul George, historiador de History Miami.

Pero los negocios y acuerdos políticos de Trump no lo protegieron de una fuerte reacción local, y durante la campaña del 2016 varios funcionarios condales lo criticaron con fuerza.

Trump consiguió el apoyo de solo uno de seis republicanos en la comisión condal. Poco después que Trump dijo que entre las personas que entraban al país ilegalmente desde México había violadores y asesinos, Giménez, el republicano de más rango en el gobierno condal, devolvió las donación de $15,000 que Trump le había entregado meses antes para su campaña de reelección.

Giménez incluso censuró a Trump en el debate televisado del 9 de octubre por la alcaldía de Miami-Dade. Después que Trump fue escuchado hablando de toquetear mujeres en una cinta de audio de hace una década, Giménez dijo que iba a votar por Hillary Clinton y que Trump debía retirarse de la campaña presidencial.

“Lo que dijo en el 2005 es despreciable”, dijo Giménez en Facing South Florida, un programa semanal de asuntos públicos de CBS4. “Donald Trump debe abandonar la campaña. No creo que sea un candidato presidencial viable”.

Pero ahora líderes de Miami-Dade cambian de postura con cautela para acercarse al nuevo comandante en jefe.

La muerte de Fidel Castro el 25 de noviembre pareció ser un acontecimiento clave: el presidente electo devolvió rápidamente una llamada de un asistente de Giménez el día siguiente para hablar de la reacción local y otros asuntos relacionados.

Aunque Trump perdió en Miami-Dade a manos de Clinton por 30 puntos porcentuales, el ahora presidente electo le ganó en encuestas entre cubanoamericanos y ganó en Hialeah cuando se contaron todos los votos. A raíz de la apertura de relaciones con el régimen de Castro por parte del presidente Obama, Trump recibió el primer respaldo presidencial de la Asociación de Veteranos de la Brigada 2506.

Un portavoz de Giménez dijo que la afinidad de Trump con los cubanoamericanos de Miami-Dade fue la razón de la llamada, que él cree que fue la primera vez que el alcalde había hablado con Trump desde el comienzo de la campaña un año antes.

“Era importante que el alcalde informara al presidente electo porque fue el primer candidato presidencial respaldado por la Brigada de Bahía de Cochinos”, dijo el portavoz de Giménez, Michael Hernández. “El alcalde Giménez quería asegurarle que el Condado Miami-Dade y la comunidad cubanoamericana se manifestarían respetuosamente y no amenazaban la seguridad pública del condado”.

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