Sur de la Florida

ICE dice estar ganando la batalla contra ciudades santuarios

El alcalde de Miami-Dade Carlos Giménez escucha a Leah Cayasso, de 11 años, que lee una carta pidiendo protección contra la deportación de sus padres, que son indocumentados. Foto de archivo.
El alcalde de Miami-Dade Carlos Giménez escucha a Leah Cayasso, de 11 años, que lee una carta pidiendo protección contra la deportación de sus padres, que son indocumentados. Foto de archivo. adiaz@miamiherald.com

En el enfrentamiento entre autoridades migratorias y activistas que defienden a los inmigrantes, uno de los frentes de batalla son las llamadas “ciudades santuario”, donde líderes municipales se rehúsan a cooperar con la Policía de Inmigración y Aduanas (ICE).

Han sido los líderes del movimiento santuario los que han utilizado con éxito la táctica de convencer a autoridades locales a no entregar a extranjeros detenidos por la policía, ignorando las solicitudes de ICE de retener a estos individuos aún después de haber obtenido fianza.


Estos pedidos de retención, conocidos en inglés como “detainers”, han sido la manzana de la discordia en el tira y afloja entre ICE y los activistas. La agencia dijo en un comunicado en diciembre que está ganando la batalla sobre los “detainers” y que por ende está debilitando a los santuarios.

Los funcionarios de inmigración desean la cooperación de las autoridades y policías locales para evitar la fuga de algún extranjero con serios antecedentes penales.

Los activistas que defienden a los indocumentados, por su parte, han logrado frustrar en gran medida los intentos de los agentes federales de detener para su posible deportación a individuos que han sido arrestados debido mayormente a infracciones de tránsito, ebriedad, violencia doméstica o por no tener licencia para conducir


El problema es que en ocasiones indocumentados con serios antecedentes penales y que han sido expulsados del país con anterioridad, escapan de la deportación. Muchos regresan para cometer más fechorías. Esto ha enfurecido aún más a legisladores federales y al presidente electo Donald Trump, que han prometido combatir las ciudades santuario negándoles fondos federales.

Debido a esto, los funcionarios de ICE han intensificado su cabildeo con las autoridades locales y han logrado que muchas municipalidades y condados reanuden su cooperación respondiendo a los “detainers,” que han sido modificados también para satisfacer las preocupaciones locales sobre el destino de los extranjeros buscados, según un informe dado a conocer a finales del 2016 por el Departamento de Seguridad Interna (DHS).


Según un comunicado de ICE, emitido el mismo día que DHS presentó su informe, la colaboración entre la agencia y las autoridades locales sobre los “detainers” ha mejorado considerablemente desde el 2014 cuando un gran número de municipalidades y condados del país se rehusaban a cooperar con las autoridades migratorias, mayormente como respuesta a presiones de los activistas que apoyan el moviento santuario.

El comunicado de ICE daba cuenta de esta situación.

“La promulgación de numerosos estatutos estatales y ordenanzas locales que redujeron o prohibieron la cooperación con ICE, así como ciertas decisiones de las cortes federales que crearon preocupaciones de responsabilidad legal entre ciertos departamentos policiales, llevaron a un creciente número de jurisdicciones a rechazar las solicitudes de ‘detainers’ “, según reza parte del comunicado de ICE.

De acuerdo con el texto , la oficina de deportación de ICE registró un total de 21,205 rechazos de “detainers” en 567 condados en 48 estados y el Distrito de Columbia donde se ubica la capital del país, Washington D.C., entre el 1ro de enero del 2014 y el 30 de septiembre del 2016.

“Los rechazos de los ‘detainers’ resultaron en la liberación de delincuentes que regresaron a las comunidades de Estados Unidos para poder cometer más crímenes, no obstante las solicitudes de ICE de transferir a estos individuos a su custodia”, indica el comunicado. “Estas liberaciones restringieron los esfuerzos de hacer cumplir la ley porque obligaron al ICE a gastar recursos adicionales para ubicar y arrestar a los criminales convictos que estaban en libertad, en lugar de estar en la custodia de ICE”.


La hostilidad hacia ICE empezó a diluirse un poco luego de que el secretario del Departamento de Seguridad Interna (DHS), Jeh Johnson, promulgara en el verano del 2015 el llamado Programa de Prioridades de Cumplimiento de la Ley o Priority Enforcement Program (PEP), que redujo y cambió los requisitos para los “detainers”.

Bajo la política previa, los “detainers” eran emitidos cuando un funcionario de inmigración pensaba que un extranjero podía ser deportado porque no tenía papeles migratorios o tenía antecedentes penales, aunque fueran solo acusaciones en lugar de condenas.

Tras la implementacion de PEP, ICE dijo, las detenciones fueron modificadas para solicitar solo a extranjeros que hubieran sido condenados por un delito, no solo acusados. Además, los funcionarios de ICE ahora solo emiten “detainers” cuando los extranjeros arrestados por la policía encajan en prioridades específicas enumeradas por el jefe de DHS el 20 de noviembre del 2014.

Bajo las nuevas prioridades, el foco de atención son los extranjeros con serios antecedentes penales, así como los que son considerados un riesgo para la seguridad nacional.


Un hecho reciente que enardeció los ánimos de los que se oponen a los indocumentados es el caso del inmigrante mexicano Tomás Martínez Maldonado, acusado de violar a una menor de 13 años tras abordar un autobús Greyhound en septiembre en Kansas. Después de su arresto, la agencia de noticias Associated Press reveló que Martínez Maldonado había sido deportado previamente 10 veces, pero regresó sin ser detectado.

ICE informó a la AP que la agencia emitió un “detainer” contra Martínez Maldonado, pero no está claro si este fue rechazado o si otros “detainers” previos en su contra fueron rechazados también.

Además de modificar estas reglas, funcionarios de ICE y DHS empezaron una ronda acercamiento y cabildeo con los líderes de las localidades que se resistían mayormente a colaborar con las autoridades migratorias. Miami-Dade estaba considerado como una de esas localidades, según el comunicado de ICE.

“Cada uno de los directores de las 24 oficinas de campo de ICE cuyas áreas de responsabilidad incluyen al menos una de las localidades que no acepta ‘detainers’ están involucrados en discusiones con sus socios en el cumplimiento de la ley para adaptar las peticiones a las necesidades de sus comunidades”, según ICE.


Para “facilitar” estas discusiones, el líder de DHS, Johnson, así como la directora de ICE, Sarah Saldaña, sostuvieron reuniones con funcionarios electos y representantes policiales en varias zonas del país, incluso en Miami-Dade.

“Este robusto programa está produciendo resultados”, afirma ICE. “Condados como Los Angeles, Alameda, Fresno, San Mateo, Sonoma, y Monterey en California, así como Miami-Dade en la Florida están ahora trabajando con ICE a través de PEP”.

También como resultado del cabildeo por ICE y DHS, el número de “detainers” rechazados ha bajado, según el comunicado, de 8,542 en el año fiscal 2015 a 1,970 en el 2016.

A pesar de que Miami-Dade ha rechazado “detainers” previamente, el alcalde condal Carlos Giménez, ha reiterado en repetidas ocasiones que su gobierno colabora con ICE.

Giménez repitió tal postura el 21 de diciembre cuando un grupo de niños, hijos de inmigrantes indocumentados en Miami y Homestead, le entregaron cartas y le cantaron villancicos de navidad.


“No somos una ciudad santuario”, dijo Giménez cuando un periodista le preguntó si Miami-Dade era santuario para los sin papeles. “Nosotros cumplimos con las leyes federales y siempre vamos a cumplir con las leyes federales. Somos parte de los Estados Unidos. Pero sí deseo una reforma migratoria integral”.

Siga a Alfonso Chardy en Twitter: @AlfonsoChardy

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