Sur de la Florida

Migrantes cubanos enfrentarán por primera vez la posibilidad de la deportación

Doce balseros cubanos y un perro llegaron a Miami Beach el 15 de septiembre del 2015. Escenas como esta podrían cambiar bajo la nueva política hacia los inmigrantes cubanos.
Doce balseros cubanos y un perro llegaron a Miami Beach el 15 de septiembre del 2015. Escenas como esta podrían cambiar bajo la nueva política hacia los inmigrantes cubanos. cmguerrero@elnuevoherald.com

Durante décadas, las autoridades estadounidenses han recibido a los migrantes cubanos que llegaban sin visa como si fueran inmigrantes legales, deteniéndolos brevemente sólo para verificar sus antecedentes y luego los dejaban entrar al país con un documento conocido como parole que les permitía solicitar residencia permanente después de más de un año en el país.

Esa actitud de bienvenida cambió radicalmente el jueves por la tarde cuando el gobierno del presidente Barack Obama derogó la llamada política de pies secos/pies mojados, bajo la cual los inmigrantes cubanos indocumentados que llegaban a territorio estadounidense podían quedarse y llegar a recibir la residencia permanente y más tarde la ciudadanía. Los interceptados en alta mar eran por lo general devueltos a Cuba o llevados a la Base Naval de Guantánamo para su posible traslado a un tercer país.


Mientras que las interceptaciones en el mar siguen sin cambios, ahora los agentes de la Patrulla Fronteriza y los funcionarios de control de pasaportes de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) en las fronteras con México y Canadá, así como en las playas del sur de la Florida y Puerto Rico y los aeropuertos internacionales del país tienen nuevas instrucciones sobre cómo manejar los casos de los cubanos que lleguen sin visa, de la misma manera que tratan a otros extranjeros indocumentados.


Esto significa que a los migrantes cubanos se les dará la oportunidad de regresar voluntariamente a su país o ser sometidos a un proceso de deportación, a menos que soliciten asilo que —si se les niega— conduciría a un proceso de expulsión de todas maneras y probablemente una orden de deportación expedida por un juez de un tribunal de inmigración.

Según cifras emitidas el viernes por CBP, un total de 56,406 cubanos si visa llegaron a Estados Unidos en el año fiscal 2016, que comprendió entre el 1 de octubre del 2015 y el 30 de septiembre del 2016.

Los cubanos que lleguen a los Estados Unidos sin visa ya no recibirán automáticamente el parole, como antes. Todavía pueden solicitar un parole, al igual que otros extranjeros, pero ahora estos documentos se expedirán estrictamente caso por caso.

“A partir de hoy, el Departamento de Seguridad Interna no dará preferencia especial a las solicitudes de parole hechas por ciudadanos cubanos que llegan a Estados Unidos”, expresó un funcionario del DHS contactado por correo electrónico. “En su lugar, esas solicitudes serán consideradas caso por caso como las solicitudes presentadas por ciudadanos de cualquier otro país”.

Aunque los funcionarios de inmigración estadounidenses no han divulgado detalles específicos sobre cómo se tratará a los cubanos, en general dicen que se les dará el mismo trato que reciben los extranjeros indocumentados, a quienes se les informa de ciertas opciones en la frontera, las playas y los aeropuertos.

Cuando se le preguntó por correo electrónico si estas opciones —regreso voluntario, procedimientos de asilo y procedimientos de deportación— se presentarán a los cubanos, un funcionario del DHS respondió: “Sí, eso es correcto”.

Si el nuevo proceso para cubanos conduce a procedimientos de deportación, la repatriación no se llevaría a cabo inmediatamente después de la llegada. Este proceso podría demorar semanas, meses y quizás años en los los tribunales de inmigración.


Si el cubano queda detenido, lo más probable es que las autoridades de inmigración intenten deportarlo en los primeros seis meses de su llegada, porque 180 días es el tiempo máximo que la Corte Suprema permite a las autoridades federales retener a un extranjero en un centro de detención, a menos que —según el Tribunal— “se haya determinado que no hay una probabilidad de expulsión en un futuro razonablemente previsible”.

En el caso de los cubanos que llegan a las playas o que piden el ingreso en las fronteras o entrar por los aeropuertos sin visa la deportación puede ser relativamente rápida si no piden asilo.

Esto se debe a que en virtud de nuevos acuerdos migratorios, Cuba ha aceptado recibir a los migrantes cubanos que se les haya negado la entrada en Estados Unidos a partir del momento en que entró en vigor la nueva política el jueves por la noche.


“Si un migrante cubano llega aquí ilegalmente, el gobierno cubano ha aceptado recibir a esa persona de vuelta”, dijo Jeh Johnson, secretario del Departamento de Seguridad Interna (DHS), en una conferencia de prensa telefónica el jueves por la noche. “Los migrantes cubanos que lleguen ilegalmente a Estados Unidos ... estarán sujetos a deportación según nuestras leyes y nuestras prioridades de la aplicación de la ley de inmigración”.

El proceso de deportación, sin embargo, podría tomar mucho más tiempo si los cubanos piden asilo.

El caso terminaría en un tribunal de inmigración, donde un juez decidiría el asunto. Si el juez rechaza la solicitud de asilo, el resultado es la deportación. Sin embargo, el inmigrante puede apelar a la Junta de Apelaciones de Inmigración (BIA) y el proceso puede demorar mucho tiempo debido a grandes demoras debido a la cantidad de casos pendientes en los tribunales de inmigración.

“El proceso podría demorar años, de tres a cuatro años, debido a la actual situación de los tribunales de inmigración, que están atestados de casos”, dijo Wilfredo Allen, un abogado de inmigración en Miami.

Por otra parte, los funcionarios de inmigración aún no han explicado otros dos aspectos de la nueva política: ¿qué sucederá con los cubanos que lleguen con visas de turismo, se queden más tiempo de lo autorizado y pidan la residencia después de un año en el país; y el destino de al menos 35,000 cubanos que ya tienen órdenes definitivas de deportación debido a condenas penales en el pasado.


Ni Johnson ni otros altos funcionarios abordaron esas cuestiones.

Pero Johnson dejó claro que la nueva política cubre mayormente a los cubanos indocumentados que lleguen después del cambio de política.

“Es una política a futuro”, dijo Ben Rhodes, asesor adjunto de Seguridad Nacional del presidente Barack Obama, en la conferencia de prensa telefónica del jueves por la noche. “En el futuro, los cubanos aceptarán la devolución de estas personas”.

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