Sur de la Florida

Declaran a La Pequeña Habana un tesoro histórico nacional

Buscan proteger a la Pequena Habana del rápido desarrollo urbano

Un grupo de conservación de patrimonio histórico ha puesto en marcha un plan para proteger a la Pequeña Habana del rápido desarrollo urbano que está transformado la cercana área de downtown y zonas aledañas.
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Un grupo de conservación de patrimonio histórico ha puesto en marcha un plan para proteger a la Pequeña Habana del rápido desarrollo urbano que está transformado la cercana área de downtown y zonas aledañas.

Describiéndolo como “la Ellis Island del Sur”, la Comisión Nacional de Preservación Histórica incorporó al emblemático vecindario de Miami La Pequeña Habana a su lista de Tesoros Nacionales.

“La Pequeña Habana, la Ellis Island de Miami, ha sido el lugar que recibió y se convirtió en el hogar de muchas familias inmigrantes, que llegaron a este país a construir un futuro mejor”, dijo Stephanie Meeks, presidenta de la Comisión, durante el anunció el viernes en el Teatro Manuel Artime. “Es un honor agregar [el vecindario] a nuestro portafolio en desarrollo de los lugares importantes de América”.


La declaración es parte de un plan para proteger al barrio de clase obrera de Miami, del rápido desarrollo urbano que está transformado la cercana área de downtown y zonas aledañas. De acuerdo con representantes de la Comisión, una organización sin fines de lucro, la inclusión del vecindario en la lista nacional, ayudará a la preservación de edificios históricos, mientras se mantienen las rentas asequibles y se evita el desplazamiento de los residentes.

La Pequeña Habana ha sido el hogar de muchas familias inmigrantes, que llegaron a este país a construir un futuro mejor

Stephanie Meeks, presidenta de la Comisión Nacional de Preservación Histórica

La Isla Elis, un islote en el puerto de Nueva York, cerca de donde está ubicada la Estatua de la Libertad, fue por décadas la puerta de entrada a Estados Unidos de millones de inmigrantes. Entre 1892 y 1954 alrededor de 12 millones de personas llegaron en barcos y entraron a Estados Unidos a través de esa aduana, y se calcula que sus descendientes hoy conforman más de la mitad de los estadounidenses. La aduana de Ellis Island es ahora un museo dedicado a la inmigración.

Un grupo de conservación de patrimonio histórico ha puesto en marcha un plan para proteger a la Pequeña Habana del rápido desarrollo urbano que está transformado la cercana área de downtown y zonas aledañas.

En Miami, la historia de La Pequeña Habana es similar a la de esa isla. El barrio ha sido el hogar inicial de miles de inmigrantes que han llegado al sur de Florida a través de décadas, con las diferentes olas de refugiados, principalmente desde Cuba (por lo tanto el nombre del área). Más de 70,000 personas viven en el vecindario, mayormente de origen cubano, nicaragüense y otros países de Centroamérica, de acuerdo con cifras del censo de EEUU.

El barrio colinda con áreas más opulentas de Miami, como Brickell y Downtown, lo que lo convierte en una zona codiciada por desarrolladores urbanos

El barrio, cuya mayoría de residentes son inquilinos colinda con áreas más opulentas de Miami, como Brickell y Downtown, y está a una corta distancia de Miami Beach, lo que lo convierte en una zona codiciada por desarrolladores urbanos. Un plan de rezonificación de la parte este del vecindario presentado por la ciudad de Miami a principios del 2015, que permitiría construir edificios más altos, fue descartado por la ciudad recientemente, por la preocupación que causaría que la gente más pobres se tuvieran que mudar de la zona.


“A pesar de su importancia, este lugar se enfrenta a la amenaza de desarrollo urbano desmedido, demoliciones de edificios históricos y desplazamiento de la gente [que no pueda pagar rentas más altas]”, dijo Meeks.

Es importante destacar que esta designación no es solo un calificativo baladí que se le da al vecindario

Bill Fuller, director de bar Ball & Chain

En el evento del anuncio también participaron el alcalde de Miami Tomás Regalado, los comisionados Frank Carollo y Francís Suárez, Christine Rupp, la directora ejecutiva del Dade Heritage Trust, el arquitecto y urbanista Juan Mullerat, y Bill Fuller, desarrollador urbano y director del popular club Ball & Chain, en la Calle Ocho.


“Es importante destacar que esta designación no es solo un calificativo baladí que se le da al vecindario...es el resultado de muchas horas de diálogo, investigación y discusión con aquellos que tienen intereses en esta comunidad”, dijo Fuller.

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