Sur de la Florida

Nuevas ideas de planeación urbana para La Pequeña Habana

Marylin Regueira posa frente al edificio donde vivió y creció en La Pequeña Habana.
Marylin Regueira posa frente al edificio donde vivió y creció en La Pequeña Habana. jiglesias@elnuevoherald.com

Marilyn Regueira creció en un edificio de cuatro apartamentos en La Pequeña Habana. En una de las unidades vivía con sus padres, inmigrantes cubanos que llegaron a Estados Unidos en la década de 1970. El apartamento de al lado era el hogar de su tío y su familia. Y en la vivienda del segundo piso vivía su otro tío.

Eventualmente sus padres adquirieron el edificio y con el tiempo varios más en el vecindario. La familia ahora es propietaria de poco más de 90 apartamentos en el emblemático barrio de Miami. Regueira administra los edificios y vive en el área de Shenandoah. Pero dice que La Pequeña Habana sigue siendo “como mi casa”.

“Yo cruzaba está calle y corría hasta allí a comprar caramelos de leche”, recordó Regueira el viernes, apuntando desde su edificio en la calle 4 y la avenida 10 del suroeste, hasta una tienda en la esquina de enfrente. “Claro que me interesa la preservación de este vecindario, es muy importante y significativo para nosotros”.


A pocos pasos del edificio de Reguiera estaba un grupo de urbanistas y activistas a favor de la conservación de lugares históricos, haciendo un recorrido por el vecindario. Entre ellos estaba la presidenta de la Comisión Nacional de Preservación Histórica, Stephanie Meeks, quien un rato antes anunció en el Teatro Manuel Artime que La Pequeña Habana había sido incorporada a la lista de lista de Tesoros Nacionales que recopila su organización.

La designación es parte de un plan para proteger al barrio de clase obrera de Miami, del rápido desarrollo urbano que está transformado la cercana área del downtown y zonas aledañas, según la Comisión. De acuerdo con representantes de la organización sin fines de lucro, la inclusión del vecindario en la lista nacional ayudará a la preservación de edificios históricos, mientras se mantienen las rentas asequibles y se evita el desplazamiento de los residentes. La ciudad de Miami y la organización Dade Heritage Trust también forman parte del esfuerzo. La ciudad está trabajando con la Comisión para trazar un nuevo plan de desarrollo en el barrio, que se enfoque en la preservación.

Cualquier legislación futura tendrá la participación del National Historic Trust

Tomás Regalado, alcalde de Miami

Eso probablemente complace a Regueira. A principios del 2015, cuando la ciudad de Miami presentó un plan de crecimiento del este de La Pequeña Habana que incluía construir edificios más altos, lo que habría aumentado la densidad poblacional, Regueira fue una de las propietarias que pidió a la comisión reconsiderar el plan. Un grupo de residentes y activistas dijeron en ese entonces estar preocupados de que que esos cambios provocaran el desplazamiento de la gente del vecindario, predominantemente de bajos recursos e inmigrantes.


Dos años después, el jueves, y un día antes del anuncio de la Comisión de preservación histórica, los planeadores municipales dijeron durante la reunión de gobierno de Miami que se han cancelado los planes de modificar la zonificación de un máximo de 32 manzanas al retirar la propuesta que se presentó en el 2015.

“Cualquier legislación futura tendrá la participación del National Historic Trust”, dijo el alcalde Tomás Regalado, el jueves.

La propuesta, que tenía por fin renovar las inversiones en esta comunidad de clase trabajadora, fue aprobada tentativamente por los comisionados de Miami a principios del 2015. El estado aprobó la medida, pero en medio del rechazo de activistas y personas interesadas en la preservación de la zona, desapareció del radar político.

Francisco García, director de Planeación de Miami, dijo que el departamento había concluido que la propuesta necesitaba más trabajo y que se había convertido en un elemento polarizador.


“Nos fue difícil superar la percepción de que llevaría a desplazamientos”, dijo García.

Pero su cancelación no significa el fin de los esfuerzos por reanudar la reurbanización de la zona, que a pesar de la presencia de edificios de apartamentos en mal estado, sigue siendo atractiva para los intereses de los bienes raíces. En su lugar, marca el comienzo de una nueva dirección.

García dijo que es probable que el gobierno municipal siga estudiando la posibilidad de permitir un aumento de la densidad poblacional, permitiendo más apartamentos por acre, pero se echó atrás en las discusiones sobre un aumento en la altura de los edificios.

Hay mucho interés en La Pequeña Habana. Es la Ellis Island de Miami

Juan Mullerat, director de la firma de diseño miamense PlusUrbia

“Hay mucho interés en La Pequeña Habana. Es la Ellis Island de Miami”, dijo Juan Mullerat, director de la firma de diseño miamense PlusUrbia, que tiene un interés activo en La Pequeña Habana. “Es un lugar de muchas culturas que exige un alto nivel de atención para asegurarnos de hacer lo correcto”.

Un grupo de empresarios que presionan para crear un distrito de fomento en La Pequeña Habana contempla emular a los dueños de negocios de Wynwood, quienes con la ayuda de PlusUrbia crearon una guía de diseño y zonificación para ese vecindario.

De cara a futuro, García dijo que su departamento seguirá estudiando la zona para crear nuevas regulaciones. Los expertos en planeación también seguirán de cerca los resultados de nuevas normas municipales que, si se aprueban el mes próximo, permitirían a los urbanizadores que construyan viviendas asequibles poder construir el doble de las unidades permitidas.

Mientras tanto, el Dade Heritage Trust está impulsando sus esfuerzos de preservación en La Pequeña Habana, que está llena de docenas de edificios notables de principios y mediados del siglo pasado. El gobierno municipal creó el primer distrito histórico del vecindario en el 2015, el mismo año en que el Fideicomiso Nacional de Preservación Histórica incluyó a La Pequeña Habana en su lista de comunidades más amenazadas de Estados Unidos.

Más allá de los edificios, el reto es mejorar la vida de los residentes del barrio, cuyo ingreso medio por hogar es de casi $25,000. Más de 70,000 personas viven en el vecindario, convirtiéndolo en el más denso de Miami.

Durante el anuncio de la designación de Tesoro Nacional, el comisionado Frank Carollo dijo que se designarían $15 millones para estimular las viviendas asequibles, y que se había hecho énfasis en mejorar la seguridad del vecindario.

Varias personas del vecindario dijeron el viernes que esos son los temas que más preocupan a la gente de a pie.

Poco después del mediodía el viernes, en la primera parada del recorrido del grupo de urbanistas y activistas a favor de la preservación del área, una vecina se acercó a escuchar a la persona guiando el tour. La mujer movió la cabeza incrédula cuando la guía del recorrido dijo que las calles de La Pequeña Habana eran algunas de las más peatonales de Miami.

Usted no sabe lo peligroso que es, las balaceras que se arman aquí

Vecina de La Pequeña Habana

“Con todo respeto, señora, usted no vive aquí”, interrumpió la vecina, ante la visible incomodidad de algunos de los participantes en el tour. “Usted no sabe lo peligroso que es, las balaceras que se arman aquí”, agregó la mujer, apuntando hacia el parque Riverside, en la esquina de la calle 3 y la avenida 8 del suroeste.

Mullerat, de PlusUrbia, quien era parte del tour, intervino diciendo que eso es precisamente lo que el nuevo plan de urbanismo busca mejorar, e invitó a la señora a participar en una reunión comunitaria el 11 de marzo, que aún no tiene hora ni lugar definidos.

“Queremos que sea la gente de la comunidad la que esté al frente de este plan de desarrollo, porque conocen mejor que nadie las necesidades [del barrio]”, dijo Mullerat más tarde.

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