Sur de la Florida

Festival cultural griego en Miami

Tini Kasselakis (centro) se presenta con su grupo juvenil de danza ante los presentes en el Festival Griego de la Catedral de St. Sophia, en Miami este domingo
Tini Kasselakis (centro) se presenta con su grupo juvenil de danza ante los presentes en el Festival Griego de la Catedral de St. Sophia, en Miami este domingo pfarrell@miamiherald.com

Las tradiciones de la cultura griega moderna, sus festivas danzas y el inigualable sabor de su gastronomía, amén de la alegría mediterránea en el trato, estuvieron a flor de piel el domingo en Miami durante el festival anual de la Catedral Ortodoxa Griega St. Sophia.

El jolgorioso encuentro atrajo a una amalgama diversa de familias que profesan la fe ortodoxa, una colectividad de descendentes de griegos que se han entremezclado con los hispanos, en particular los cubanos. El festival es una pequeña tajada de la vida urbana. La confluencia de razas, etnias, religiones, orígenes nacionales, creencias y tradiciones folclóricas, bendice a esta metropólis floridana con una riqueza sin parangón, facilitando la oportunidad de intercambio a sus habitantes.

“Mucha de nuestra gente se ha casado en el seno de la comunidad, así que se han formado cantidad de matrimonio grecocubanos”, dijo el reverendo Spiro D. Bobotas, presbítero de la catedral. “También vienen a la iglesia muchos rusos ortodoxos y serbios ortodoxos”.

El festival, destacó el religioso, es una “oportunidad para abrir nuestra iglesia a toda la comunidad. Prueban nuestras comidas y los jóvenes muestran el orgullo de su herencia en los bailes típicos. Lo bueno es que en Miami atraemos a una gran diversidad de personas. Todos vienen en búsqueda de diversión”.

El término que han acuñado los creyentes para definir a las familias interconfesionales y binacionales es “Gruban” – que auna Greek y Cuban (griego y cubano). Elizabeth Solarana Kakouris integra este conglomerado. Nació en Estados Unidos de padres cubanos y se casó con un griego. Sus hijos fueron bautizados bajo el credo ortodoxo pero asisten a escuela católica romana.

“Las culturas cubana y griega son muy similares”, afirmó. “Somos una minoría dentro de una minoría. Católicos y ortodoxos venimos de una misma raíz cristiana y creemos en el mismo Dios”.

Ana Cabrera, nicaragüense de 35 años, se convirtió a ortodoxa junto con su familia luego de visitar St. Sophia cuando emigró a Miami. “Quería que las niñas crecieran en un ambiente familiar sano, lleno de principios y valores, sobre todo en este país que la juventud tiene acceso a tantas cosas. Cuando vinimos a esta catedral vimos una comunidad unida”.

Sus cuatro hijas, Giuliana, Giulissa, Jennifer y Juliette, de 14, 13, 9 y 4 años, respectivamente, estudian en la Escuela Archimedean Academy, donde han aprendido a hablar, escribir y leer en griego tan bien como lo hacen en español.

  Comentarios