Sur de la Florida

Olvide las arepas. Doral huele como un basurero

En partes del Doral, el aroma de las gardenias en flor, del césped recién cortado de sus campos de golf y de sus deliciosas arepas venezolanas se ha estado viendo eclipsados cada vez más por las ráfagas de la fetidez de la basura.

En rincones poco afortunados de la ciudad, el hedor a huevos podridos está colándose en casas y condominios palaciegos que cuestan medio millón de dólares. ¿Cuál es la fuente del “perfume”? El basurero de Medley y las instalaciones de Energía a Base de Desperdicios de Covanta, del Condado Miami-Dade, que están cerca de ahí.

El mes pasado, la Ciudad empezó a considerar la posibilidad de comprar equipos para ayudar a medir el nivel de los malos olores. Muchos residentes han pedido que se cierren los basureros, pero de acuerdo con una auditoría hecha el año pasado ninguna de las dos instalaciones ha violado permiso alguno.

Desde el 2014, las quejas sobre el mal olor en el Doral han aumentado en más del triple al mismo tiempo que las urbanizaciones residenciales se han acrecentado. Durante el último año, la Ciudad recibió alrededor de 1,075 quejas. Esa cifra ha aumentado con respecto a 425 quejas en el 2015 y 293 en el 2014, según funcionarios de la Ciudad.

“No está claro si las quejas sobre el mal olor han aumentado porque hay más personas viviendo allí en estos momentos o porque el mal olor ha empeorado”, dijo el alcalde de Doral, Juan Carlos Bermúdez.

Si se trata de un día bueno, según los residentes, pueden sacar sus perros a pasear sin taparse las narices. Tal vez puedan hasta hacer un asado al aire libre. Pero si se trata de un día malo, y si el viento sopla del lado que no debe, hay que olvidarse de las actividades al aire libre, correr a la casa y encender una vela con olor a vainilla: ¡la va a necesitar!

“Es como una mezcla de huevos podridos con olor a pintura tóxica”, dijo Alex Rodríguez, quien vive cerca del basurero. “Mientras más te acercas al basurero, peor es la peste”.


Aunque ambos basureros tienen el mismo propósito – eliminar los desperdicios de los vecinos – se trata de instalaciones diferentes. La propiedad de Medley, la cual es operada por el Departamento de Manejo de Basura, y que está ubicada en el NW 93 Street y NW 89 Avenue, es un vertedero, en el cual los desperdicios son acumulados y luego cubiertos.

Covanta, en el NW 69 Street y NW 97 Avenue, es un incinerador donde cada año se queman 1.2 millones de toneladas de desperdicios a una temperatura de más de 1,700 grados Fahrenheit. Luego se amontonan las cenizas, formando un “cenicero”.

La mayor parte de los terrenos que los rodean estaban zonificados antes para uso industrial. Pero a principios de la década de 1980, antes de que Doral fuera incorporada como ciudad, el Condado Miami-Dade cambió la zonificación de partes del área a “urbanización de barrio tradicional”, o sea, viviendas, tiendas, oficinas y edificios públicos.

A medida que nuevas viviendas empezaron a aparecer, el Condado sostuvo que los cambios de zonificación eran consistentes con el plan maestro y compatibles con la urbanización en las áreas aledañas, no algo en contra del interés público.

“Si no recuerdo mal, en ese entonces, los residentes de los alrededores estuvieron a favor del cambio porque de lo contrario hubiera habido mucho más tráfico de camiones. Las personas que ya vivían en el área no querían más camiones pasando a toda velocidad por sus comunidades”, dijo Bermúdez.

En la actualidad, alrededor de 80 nuevas urbanizaciones residenciales se han establecido en un radio de dos millas de los basureros. Siete de estas subdivisiones están situadas a menos de media milla del basurero de Medley o de Covanta.

Desde el 2006, los compradores de viviendas han enfrentado el requisito de firmar un documento en el que admiten que viven cerca de una instalación de procesamiento de desperdicios.


Los residentes afirman que la hediondez empeora cuando llueve, cuando hace calor, o cuando sopla el viento.

“Lo cual en Miami es todos los días, ¿no es verdad?” dijo Pierre Christ, residente del Doral. “Le decimos ‘Monte Basuramore’. Con Medley, tienes un olor abrumador, ácido e irritante. Con Covanta, tienes una montaña enorme de cenizas a cielo abierto”.

De acuerdo con una auditoría realizada en el 2016 por la firma de consultoría medioambiental R.J. Behar & Company, Inc. — a la cual la Ciudad pagó para que identificara las fuentes específicas de los malos olores y para que propusiera soluciones — ambas instalaciones están cumpliendo con todas las condiciones necesarias para sus permisos, y no han violado ninguna de ellas.

Aunque ambos vertederos cuentan con sistemas para el control de los malos olores, la auditoría recomendó que la Ciudad comprara equipos para la medición del aire, con objeto de detectar y medir el escape de gases tales como etilmercaptano (también conocido como etanotiol), amoníaco y sulfuro de hidrógeno.

Los auditores afirmaron que los equipos harían que la detección de los malos olores fuera menos subjetiva y podrían ayudar a detectar áreas problemáticas. Esos datos podrían entonces ser entregados a los reguladores. Los argumentos en contra de esta solución son que cada equipo cuesta alrededor de $80,000 y necesita una calibración y un mantenimiento constantes.

El mes pasado, el Concejo de la Ciudad llevó a cabo un taller de prioridades legislativas con los cabilderos Ron Book y José Díaz con relación a las posibilidades de conseguir fondos o subvenciones estatales para este esfuerzo.

En el 2015, la Ciudad llegó a aprobar una “ordenanza de fetidez”, la cual penaliza a los residentes y negocios en caso de que no puedan controlar los malos olores provenientes de sus propiedades. La medida fue aprobada luego de que se recibieran 309 quejas sobre los malos olores durante un período de seis meses.

“Estoy contento de que la Ciudad esté buscando la posibilidad [de instalar equipos de medición del aire], pero me preocupan más el impacto medioambiental y las repercusiones medioambientales”, dijo Christ. “Durante años, se ha estado diciendo que ellos van a tapar el basurero”.

Durante los últimos años, los residentes han tomado medidas pero no han podido conseguir que se hagan muchos cambios. En el 2015, se creó una página de Facebook con el nombre de “Cierren los basureros del Doral” (”Close Waste Disposal Sites at Doral”). El año antes de eso, se recogieron más de 2,300 firmas en una petición de internet, pero no llegaron a la cifra que se necesitaba.

De acuerdo con la auditoría, investigaciones del 2008 pronostican que las emisiones de gases del vertedero no alcanzarán el umbral peligroso hasta por lo menos el 2025. El incinerador del Condado figura en el plan maestro por un plazo de al menos otros 45 años. El contrato de Covanta para la operación de esas instalaciones no expira hasta el 2023.

“Aunque fumigues la basura con Chanel, eso va a seguir oliendo a basura fumigada con Chanel”, dijo William Meredith, gerente de negocios de Covanta. “En este punto, no hay mucho más que podamos hacer que no sea tratar de ser buenos vecinos”.

Siga a Monique O. Madan en Twitter: @MoniqueOMadan

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