Sur de la Florida

Padre de soldado muerto en Yemen: ‘el gobierno le debe una investigación a mi hijo’

Bill Owens muestra una foto de su hijo, Ryan, quien murió en una operación militar en Yemen en enero. Owens vive en Lauderdale-by-the-Sea, en el Condado Broward.
Bill Owens muestra una foto de su hijo, Ryan, quien murió en una operación militar en Yemen en enero. Owens vive en Lauderdale-by-the-Sea, en el Condado Broward. emichot@miamiherald.com

Cuando trajeron a William “Ryan” Owens a casa, el ataúd cubierto con la bandera que contenía los restos del comando SEAL de la Marina fue trasladado de un avión C-17 a la pista de aterrizaje de la Base de la Fuerza Aérea en Dover, en Delaware. Durante la solemne ceremonia, el presidente Donald Trump, su hija Ivanka, y la familia de Owens rindieron tributo al fallecido.

Fue un evento privado, como lo había solicitado la familia. No había medios de comunicación o espectadores, con la excepción de algunos líderes militares.

Bill, el padre de Owens, se había enterado poco tiempo antes de la ceremonia que Trump iba a estar presente. Owens estaba sentado junto a su esposa, Marie, y otros familiares en la sala en donde las familias de los caídos se reúnen antes de ser llevados a la pista.

“Lo siento, pero no quiero verlo”, recuerda Owens que le dijo al capellán que le informó que Trump estaba en camino desde Washington. “Le dije que no quería reunirme con el presidente”.

Había pasado un poco más de 24 horas desde que seis oficiales uniformados tocaron la puerta de la casa de Owens en Lauderdale-by-the-Sea, en el Condado Broward. Todavía no había amanecido cuando abrió la puerta, pero ya tenía el mal presentimiento de lo que le iban a decir.

Owens reaccionó con disgusto tan solo pensar que tenía que darle la mano al presidente que aprobó el ataque en Yemen que le costó la vida a su hijo, una misión que él y otras personas están cuestionando.

“Le dije que no quería crear una escena sobre esto, pero mi consciencia no me permitía hablar con él”, Owens dijo el viernes, en una entrevista con el Miami Herald en donde habló por primera vez acerca de la muerte de su hijo.

A Owens, también un ex miembro del ejército, le molestó la dura manera en la que Trump durante la campaña presidencial trató a una familia “Gold Star” (Estrella de Oro), una designación que reciben los que han perdido hijos en misiones de guerra. Ahora Owens era un padre “Gold Star”, y dijo que tenía profundas reservas acerca de la manera en que se tomó la decisión de llevar a cabo la que sería la última misión de su hijo.

Ryan Owens y por lo menos 29 civiles murieron el 28 de enero en una misión antiterrorismo en Yemen. Lo que iba a ser un ataque rápido para incautar teléfonos celulares, computadoras portátiles y otra información acerca de los terroristas se convirtió en un balacera de casi una hora en donde “todo salió mal”, según varios oficiales militares de EEUU citados en un reportaje del New York Times.

Bill Owens dice que le aseguraron que su hijo, quien fue herido de bala, murió al principio del tiroteo. Era la primera operación militar antiterrorista aprobada por el nuevo presidente, quien firmó la orden el 26 de enero, seis después de tomar posesión de su cargo.

“¿Por qué en ese momento se tuvo que hacer esta estúpida misión cuando ni siquiera tenía una semana de haber comenzado su administración? ¿Por qué? Durante dos años previos, no hubo soldados en Yemen —solo se usaban misiles y drones— porque no habían objetivos que valieran la vida de un estadounidense. Ahora, de repente ¿tenemos que hacer esta gran demostración?”.

En un comunicado emitido el sábado por la Casa Blanca, el portavoz Michael C. Short describió a Ryan Owens como “un héroe estadounidense que realizó el último sacrificio al servicio de su país”.

La Casa Blanca no hizo comentarios acerca de las críticas del padre de Owens, pero indicó que el Departamento de Defensa normalmente evalúa las misiones en donde ocurren pérdidas de vida.

Bill Owens y su esposa se sentaron en otro salón mientras el presidente rendía tributo a otros familiares. Owens declinó mencionar qué familiares estuvieron presentes en la ceremonia.

Representantes de la administración de Trump catalogaron la misión de exitosa, y dijeron que lograron recabar información importante de inteligencia. También han criticado a los detractores de la misión, diciendo que los que cuestionan su éxito están insultando la memoria de Ryan Owens.

Sin embargo su padre cree lo contrario.

“No se escondan detrás de la muerte de mi hijo para evitar una investigación”, dijo Owens padre, al señalar las duras palabras que Trump le ha dirigido a los críticos como el senador John McCain.

“Quiero una investigación... El gobierno le debe a mi hijo una investigación”, dijo.

Esta semana, Ryan Owens hubiera cumplido 37 años de edad. En el momento de su muerte, ya había pasado la mitad de su vida como miembro del equipo élite número 6 de los SEAL, encargado de perseguir líderes terroristas a través de desiertos y montañas alrededor del mundo. Este equipo ha participado en algunas de las misiones más importantes en la historia militar de EEUU, incluyendo la muerte del líder de Al Qaida, Osama Bin Laden.

A pesar de toda la mística que rodea a los SEAL, la mayoría de la información acerca de esta unidad militar se mantiene en secreto, incluyendo los nombres de sus miembros. Bill Owens sabe muy poco sobre las acciones en las que participó su hijo, pero se enorgullece de las docenas de reconocimientos y medallas que recibió durante las 12 misiones de servicio en el extranjero.

Ryan Owens se unió a la Armada después de terminar secundaria, siguiendo los pasos de sus hermanos. John, de 42 años, también fue parte de los SEAL, y Michael, de 44, en la actualidad un agente de policía en Hollywood, fue miembro de la Armada por un tiempo.

Todos ellos fueron inspirados por su padre: Bill Owens fue parte de la Armada por cuatro años, y después se unió a las Reservas del Ejército en Arlington Heights, Illinois.

Un hombre alto de seis pies, cuatro pulgadas, y pesando 225 libras, Ryan Owens adoraba el aspecto físico de su trabajo y estar al servicio de su país, aunque esa labor lo mantenía alejado su familia por mucho tiempo.

“Siempre tenía la esperanza de que nosotros compensaríamos el tiempo perdido, pero eso ya no va a pasar”, dijo su padre.

Bill Owens no quiere hablar acerca de la esposa de Ryan y sus tres hijos. Él cree que algunos aspectos de la vida de su hijo deben permanecer en privado. Sin embargo, él decidió hablar a pesar de correr el riesgo de ofender a algunos de sus familiares y amigos.

“Me gustaría tener algunas respuestas acerca de todas las cosas que ocurrieron en la cronología de eventos que precedieron a la misión. Yo sé cuál es la cronología y me molesta mucho”, dijo Owens, que admite que no votó por Trump.

Uno de los aspectos de la cadena de eventos que le molesta es el hecho que el presidente firmó la orden para suspender la entrada de inmigrantes de siete países de mayoría musulmana, incluyendo Yemen, el 27 de enero, un día antes de la misión.

Owens se pregunta si esa decisión afectó a las fuerzas aliadas en Yemen que estaban colaborando con el ataque.

“No tiene sentido hacer algo que genera antagonismos con un aliado cuando vas a conducir una misión en su país”, dijo. “¿Hicimos algo para enemistar a algunas de las personas que estaban trabajando con ellos (el equipo de los SEAL)? Quizás decidieron compartir información para poner en peligro la misión”.

Estas son algunas de las preguntas que Owens cree deben ser examinados cuidadosamente, incluyendo la posibilidad de que la decisión de llevar a cabo la misión tuvo una motivación política.

“Creo que estas son preguntas válidas. No quiero que nadie piense que tengo otras intenciones, porque no es así. Solo quiero la verdad”.

Vera Bergengruen and Anita Kumar, reporteras de la organización McClatchy, contribuyeron desde Washington.

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