Sur de la Florida

Trump visita un colegio católico en Florida que usa modelo público-privado

El presidente Donald Trump da la bienvenida a los estudiantes mientras recorre la Escuela Católica Saint Andrew en Orlando, Florida, el 3 de marzo de 2017 con el Senador de Educación, Marco Rubio (R).
El presidente Donald Trump da la bienvenida a los estudiantes mientras recorre la Escuela Católica Saint Andrew en Orlando, Florida, el 3 de marzo de 2017 con el Senador de Educación, Marco Rubio (R). AFP PHOTO

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, visitó este viernes un colegio católico privado de Orlando (Florida) donde se aplica un programa de subvenciones con dinero público a estudiantes pobres que está en la mira de su reforma educativa.

Acompañado de la secretaria de Educación, Betsy DeVos, que lo secunda en su idea de libertad educativa y de restarle poder federal a este sector, Trump visitó el colegio St. Andrew por unas horas y después viajó a Palm Beach, en el sur de Florida, donde pasará el fin de semana en su residencia Mar-a-Lago.

El propósito de Trump, que hizo un tour por la escuela en compañía del gobernador de Florida, Rick Scott, y el senador Marco Rubio, es hablar de “ideas y reformas que han funcionado”, expresó minutos antes del recorrido Sarah Sanders, portavoz de la Casa Blanca.

Sanders precisó que la política educativa del republicano es la misma que ha anunciado desde su campaña: “dirigir el poder más a los padres, y menos al nivel federal”.

El presidente escuchó así a padres, alumnos y maestros de St. Andrew, que tiene una gran mayoría de alumnos de escasos recursos, los cuales se benefician de subsidios públicos para poder pagar la matrícula.

El republicano alabó el trabajo “fantástico” de la escuela y parafraseó al líder de los derechos civiles Martin Luther King, al afirmar que espera que la “educación inferior sea cosa del pasado”.

Trump ya había hecho un guiño esta semana, durante su primer discurso ante el Congreso, al programa educativo floridano, el cual ha sido criticado especialmente por sindicatos de maestros estatales y nacionales, un centenar de los cuales recibió con protestas al mandatario en las inmediaciones de la escuela.

La Federación Estadounidense de Maestros aseguró en un comunicado que es “triste” que Trump y Devos hayan “demostrado antipatía hacia las escuelas públicas”.

Los maestros les acusaron de querer “socavar” la enseñanza pública mediante una quita de los recursos que recibe para dárselos a las privadas, manifestó su presidenta, Randi Weingarte.

Con un estudiantado afroamericano e hispano, St Andrew, situada en Pine Hills, una zona marginal de Orlando, cuenta con 352 estudiantes, de los cuales 291 reciben ayuda estatal bajo un programa de becas escolares a partir de créditos fiscales a empresas.

Se trata de un modelo que Trump ha resaltado como parte de su política de uso de recursos públicos para que estudiantes de escasos recursos puedan ingresar a instituciones privadas.

En ocasiones anteriores ha dicho que destinará un presupuesto de unos 20.000 millones de dólares a ese fin, sin más detalles.

El programa en Florida, creado por ley en 2001, subvenciona este año a unos 100.000 estudiantes de familias con ingresos promedios anuales de 24.000 dólares, y beneficia en un 40 % a hispanos y en un 30 % a afroamericanos.

Trump, partidario de una política de libertad escolar, que otorga a padres y estudiantes la opción de escoger su escuela primaria o secundaria, tuvo la oportunidad de observar de primera mano los resultados de este programa, cuyo tope este año fiscal estatal es de cerca de 560 millones de dólares.

Según el Departamento de Educación de Florida, se prevé que los créditos fiscales aumentarán a casi 700 millones de dólares el próximo ejercicio fiscal, que comienza a mitad de año.

“Estas familias deben ser libres de elegir la escuela pública, privada, chárter, magnet, religiosa o casera que sea adecuada para ellos”, había manifestado Trump este martes ante el Congreso.

La ley en Florida recompensa con créditos tributarios estatales a empresas que ayudan a organizaciones sin fines de lucro, que a su vez retribuyen ese apoyo con becas.

Otros estados, entre ellos Indiana, Luisiana y Ohio, utilizan programas similares de cupones para estudiantes de bajos recursos, los cuales han sido cuestionados por sindicatos, maestros y por los miembros de los dos partidos principales, aunque especialmente los demócratas.

Entre otras cosas se ha dicho que las escuelas públicas, que sirven a la mayoría de estudiantes del país, pueden quebrar si se dirigen parte de los recursos que reciben a las privadas, pero además se cuestiona la posibilidad de favorecer a alumnos de forma individual.

De igual forma enfrentan críticas por la poca o nula jurisdicción estatal sobre las escuelas privadas e incluso estudios de pobre rendimiento escolar en algunos alumnos favorecidos.

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