Sur de la Florida

Una cerdita bilingüe y una iguana balsera cubana entre las estrellas de Jungle Island

Su nombre es “Ace”, pero le gusta que le digan “Gordita”.

Nacida en Hialeah, tiene solo 4 años y su entrenadora asegura que la cerdita conoce más de 400 palabras en inglés y español. Junto a Rex, una iguana “balsera” que vino de Cuba “antes de que Obama derogara la política de pies secos”, ambos animales están entre los preferidos por los cientos de personas que visitan Jungle Island, un parque zoológico en el centro de Miami.

“Los cerdos son de los animales más inteligentes del mundo. Gordita es una cerdita cubanoamericana porque nació en Hialeah, aunque su raza es vietnamita. Fue criada como un perrito y no tiene la cola enroscada como la mayoría de los cerdos”, dice su entrenadora, Marisela Gutiérrez.

“Es una cerdita muy presumida. Tiene una cama para dormir y le encanta jugar con los niños”, agrega Gutiérrez.

“Cuando la palabra diva se inventó, ella fue la primera en utilizarla”.

Los cerdos fueron domesticados hace más de 13,000 años. Desde entonces son una fuente de alimentación, pero también de compañía para los seres humanos. El consumo de su carne está estrictamente prohibido por algunas religiones, como la judía o la musulmana, que lo consideran un animal impuro.

El pasado 1ro de marzo se celebró el Día Nacional del Cerdo, una fecha para hacer conciencia de la importancia de estos animales en la vida cotidiana.

“Siéntate Gordita”, le dice Gutiérrez y de inmediato la cerdita obedece. Luego repite el mismo comando en inglés y la cerdita vuelve a sentarse, recibiendo unas galletas especiales como recompensa.

“Ella es bilingüe porque todos los entrenadores le hablan en inglés y yo solo le hablo en español”, comenta.

“Traté de bañarla y por poco nos llaman al 911 porque sus gritos se escuchaban en todo el parque”, relata la entrenadora sobre la aversión al agua del animal.

“Un día estaba lloviendo y no quiso salir al show. Hubo que sacarle una sombrilla para que caminara. Mientras yo estaba empapada, ella iba protegida por la sombrilla y el público se reía a carcajadas”, dice.

A ritmo de “La negra tiene tumbao” de Celia Cruz, Gordita desfila ante los niños y sus padres, recibiendo ovaciones por la rapidez con la que ejecuta los comandos de su entrenadora.

El amor por los animales le viene a Gutiérrez de su infancia. Nacida en Cuba, emigró a Estados Unidos con apenas 5 años.

“Recuerdo que en una tómbola los niños del barrio compramos pollitos. Los de los demás se murieron, pero el mío lo crié como una mascota. Llegaba de la escuela y lo amarraba por una patica y lo sacaba a pasear por la cuadra. Hasta dormía con él”, recuerda.

Aunque es técnica en ecocardiograma y especialista en enfermedades cardiovasculares, Gutiérrez alterna su trabajo en Mount Sinai Medical Center, un prestigioso centro hospitalario de Miami, con el cuidado de los animales en Jungle Island.

“No existe un mejor sitio para relajarse y llenarse de energía positiva. Es mi refugio, aquí me oxigeno para compartir mi vida con los 5,000 pacientes que atiendo”, dice.

“Apago el celular y me olvido del mundo aquí. Compartir con ellos me llena, su única exigencia es que les den cariño”, agrega.

Para Gutiérrez, es muy importante “tener una relación estrecha con el animal”

“No todos se llevan bien contigo. Ellos, como las personas, tienen días en los que se levantan de mal humor. Poco a poco los vas conociendo y sientes cuando están bien o no”, añade.

“Nosotros no los entrenamos a ellos, son ellos los que nos entrenan a nosotros. Hacen lo que te dejan hacer. Te van mostrando lo que les gusta y desde ahí tú entrenas al animal. Te amoldas a su gusto”.

La relación con “Rex”, una iguana de las piedras que llegó a Miami en balsa es también muy especial para Gutiérrez.

“Rex es el único cubano del mundo que no habla. Eso es mucho decir”, bromea.

La iguana llegó al parque producto de una donación. Al parecer fue traída a Miami por unos balseros y no está claro si la transportaron como alimento en caso de necesidad o porque fuera la mascota de uno de los inmigrantes.

Tiene 27 años y se alimenta de frutas y vegetales. Su especie anida en lugares excavados por los cocodrilos y habita fundamentalmente en lugares rocosos y con vegetación espinosa.

“Cuando son pequeños comen escarabajos para obtener proteínas, pero al crecer prefieren ser vegetarianos”, explica.

Rex no sube a los árboles ni cambia de color, como hace la mayoría de las iguanas que habitan en el parque.

“Tiene tres ojos. Un tercero hecho especialmente para detectar posibles amenazas desde el aire y evitar ser devorado por los depredadores (lechuzas, halcones).

Iguanas como esta solo las hay en algunas regiones de Cuba, en México, Haití y Jamaica”, explica Gutiérrez.

“La más grande que se ha encontrado medía unos cinco pies y fue registrada en Camagüey, en la zona centro-oriental de Cuba”.

La entrenadora dice entender que a algunas personas no les gusten los zoológicos porque tienen en cautividad a los animales.

“El problema es que que no todo el mundo puede ir a África o a lugares remotos a apreciar la belleza de un pingüino, por ejemplo. Aquí hacemos una labor de concientización ambiental y enseñamos a las personas a amar a los animales, a sentir la misma pasión que nos mueve cada día a nosotros”, dice.

Siga a Mario J. Pentón en Twitter: @mariojose_cuba.

Este artículo forma parte de un convenio entre el diario cubano 14ymedio y el Nuevo Herald.

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