Sur de la Florida

Del desenmascaramiento de chavistas a la difamación hay un solo tuit

Venezolanos protestan en Orlando frente a la casa de ex militar chavista Aniasi Turchio

Un grupo de venezolanos protestaron frente a la casa del ex militar chavista Carlos Máximo Aniasi Turchio en Winter Park, cerca de Orlando. "Este es el tipo de persona que le ha dicho al pueblo de Venezuela que el socialismo es bueno", criticaban
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Un grupo de venezolanos protestaron frente a la casa del ex militar chavista Carlos Máximo Aniasi Turchio en Winter Park, cerca de Orlando. "Este es el tipo de persona que le ha dicho al pueblo de Venezuela que el socialismo es bueno", criticaban

Un grupo de venezolanos se reunía en un popular restaurante de la ciudad de Doral para recaudar insumos que enviarían a su país natal, que lleva casi dos meses en un espiral de resistencia y violencia que ha dejado al menos 48 muertos. De repente, empezaron a sonar sus celulares.

En una situación que se ha hecho frecuente en el último mes, una notificación de Instagram nombraba a un venezolano con supuestos vínculos con el chavismo. En este caso, el mencionado era Levin de Grazia, uno de los dueños del restaurante Bocas Grill donde el grupo se encontraba.

“¿Sabían que Bocas Grill proviene del dinero robado de Venezuela?”, decía el mensaje compartido que asegura además que el empresario es testaferro de su hermano Carmelo De Grazia, a quien califican de “enchufado” del régimen. “¿Por qué creen que Levin […] nunca da la cara?”, concluía el texto.

Levin De Grazia afirmó en declaraciones a el Nuevo Herald que ni él, ni su familia son chavistas y que Bocas Grill abrió hace dos años tras conseguir un financiamiento. “Es un negocio que atiende 650 personas aproximadamente diarias y de ahí es que provienen los fondos para seguir creciendo”, agregó.

El joven empresario contó que vino hace ocho años a Estados Unidos y que su familia ha estado en el área de los restaurantes por décadas. Tienen un restaurante en Upata, estado Bolívar, abierto desde hace 38 años, y otros dos en Caracas.

“En medio de esta cacería de brujas, alguna competencia o alguna persona celosa o alguien por maldad pudo ensañarse en contra de nosotros”, dijo De Grazia, quien agregó que contactaron al FBI y a la policía para que investiguen los fondos del comercio, así como de dónde surgió el “falso rumor”.

La “cacería” a la que De Grazia hace referencia es la reciente popularización de manifestaciones en las que se identifica y protesta cerca de las casas o lugares de trabajo de personas acusadas por violaciones de derechos humanos o corrupción. A estas actividades se les conoce también como “escrache” en algunos países hispanoamericanos.

En cuanto a su hermano, los empleados de Bocas Grill no niegan que ha habido rumores de que esté vinculado con el chavismo, pero aseguran que “no han sido comprobados”.

El caso de De Grazia pudiera ser el ejemplo que algunos temen de que en medio de la búsqueda e identificación de antiguos o actuales funcionarios del régimen chavista se difame o perjudique a venezolanos que más bien salieron del país buscando un mejor futuro o huyendo de la misma revolución bolivariana.

O pudiera ser el caso de un hombre en Caracas que la semana pasada fue agredido a golpes en un famoso centro comercial de la capital venezolana por un grupo de opositores que supuestamente lo confundió con un funcionario chavista. La hija del afectado reaccionó en Facebook para decir que su papá estaba bien, pero ella estaba “profundamente decepcionada, triste y preocupada” por la situación.

Aunque los considera una “forma legítima de lucha”, Juan Antonio Blanco, director ejecutivo de la Fundación para los Derechos Humanos en Cuba, indica que estos recientes casos espontáneos pudieran presentar algunos problemas ante la posibilidad de que se cometan injusticias, como que se agreda a una persona solamente por sus ideas, o que se le “grite” a alguien que no es culpable.

“Si eso ocurre, no nos diferenciamos en nada”, exaltó el historiador cubano que ha escrito sobre el asesinato de la reputación como práctica de Estado.

Blanco estima que las recientes demostraciones venezolanas van orientadas a las prácticas que hacen algunas organizaciones de Derechos Humanos conocidas como “name and shame”, que consisten en identificar a los represores y avergonzarlos ante la comunidad internacional y en la que viven.

Recalca que un factor importante para la sociedad venezolana es determinar los grados de culpabilidad de quienes han participado en el régimen.

Blanco detalló que hay una diferencia entre quien es un chavista ideológico, un narcotraficante del cartel de los Soles, un Guardia Nacional que dispara estudiantes y los jueces del Tribunal Supremo que anulan la Constitución.

“Son responsabilidades todas, pero responsabilidades de diferente naturaleza”, indicó para luego resaltar que en el caso de Venezuela, la situación se complica por el hecho que el chavismo hizo “metástasis ideológica” en la población.

Blanco recuerda que millones de personas votaron por el ex presidente Hugo Chávez. “Entonces, ¿qué va a hacer uno? ¿Aplastar a la mayor parte de la población que en un momento determinado votaron a favor de Chávez, gritarles a todos en las esquinas?”.

Para Blanco, el proceso de reconstrucción nacional debe incluir también a esa parte de la población, ya que si no, advierte, puede ser atraída luego por un demagogo que les diga “soy el nuevo Mesías y mira cómo te han castigado cuando tú al final de cuentas no eras tan responsable de las cosas”.

Problemas del escrache

Pero hay una delgada línea entre identificar a supuestos represores y corruptos y lo que pudiera considerarse difamación o el asesinato de la reputación. Según varios activistas venezolanos en el sur de la Florida, la diferencia se centra principalmente en investigar la información que se publica y no compartir cualquier mensaje que llegue por las redes sociales.

Patricia Andrade, presidenta de la fundación Venezuela Awareness, manifestó su apoyo a estas muestras de rechazo contra personalidades del chavismo siempre que se actúe dentro del marco de la ley y –recalcó– se aseguren es contra la persona correcta.

“Si lo vamos a hacer basado en rumores, sin confirmar [..] y vamos a violarle leyes como la propiedad privada y la destrucción de imagen de una persona, no estoy de acuerdo”, dijo la venezolana que asegura que ha habido errores en el pasado.

Andrade contó que ella misma fue víctima hace unos años de una campaña de desprestigio que había incluso divulgado información de sus familiares.

El abogado John De León enfatizó a el Nuevo Herald que la Primera Enmienda de EEUU permite a cualquier persona expresar su opinión en contra de quienes son políticamente contrarios. Los individuos tienen además el derecho de identificar a personas y los cargos que tuvieron en sus países, como hacían con los nazis tras la Segunda Guerra Mundial.

Sin embargo, De León resalta que quienes viven en el país también tienen obligaciones. “Si uno tiene la intención de causar daño físico a la persona o la amenaza, eso es una acción criminal”, dijo.

El abogado detalló además que quienes publiquen direcciones de las viviendas de personas pudieran meterse en problemas legales. Si algo le ocurre a ese individuo, quienes divulgaron los detalles pudieran estar sujeto a que se diga que instigaron el crimen, explicó.

De León señaló igualmente que pudiera ser demandado quien busque interferir con los negocios de otras personas o hacer que pierdan su trabajo, escribiendo frases como “no contraten con ellos, no hagas negocios con estas personas”.

Por otra parte, el presidente de Venezolanos Perseguidos Políticos en el Exilio (Veppex), José Antonio Colina, recomienda a sus compatriotas que, al momento de hacer actos de repudio, no caigan en agresiones físicas y que no fotografíen a menores de edad.

“No podemos convertir a los victimarios en víctimas, porque si no desvirtuamos la protesta”, agregó.

Los recientes actos de rechazo han motivado al presidente Nicolás Maduro, a llamar a los chavistas “los judíos del siglo XXI” y a ordenar una comisión que demande a “los fascistas que agreden a Venezuela” en otros países del mundo.

“Es un acto de justicia”

Al igual que otros venezolanos, Colina apoya las protestas contra chavistas que se encuentran en el extranjero y señaló a el Nuevo Herald que “no es una cacería, es un acto de justicia”.

“Es muy difícil que una vez que tienes que salir de tu país porque lo destruyeron y [..] encontrarte a la gente que te persiguió o que contribuyó a que eso pasara”, dijo el venezolano.

Colina califica además de una “falta de respeto” para los perseguidos y los venezolanos en general que quienes abogaron por el socialismo del siglo XXI estén en EEUU o en países capitalistas. “¿Por qué no se van a vivir para Cuba, Bolivia o para Nicaragua?”.

Veppex se ha dedicado durante los últimos años a realizar un tipo de escrache más formal, con una convocatoria y hasta permisos de las autoridades. Colina contó que en la ciudad de Miami han protestado contra ex funcionarios o colaboradores del régimen que viven o han vivido en el sur de la Florida, como fue la ex diputada Iroshima Bravo, la ex jueza Belkys Cedeño, la ex cónsul Lidia Acosta y el abogado Herman Escarrá y su familia.

El presidente de Veppex indicó además que han informado a las autoridades federales y los congresistas Ileana Ros-Lehtinen y Mario Díaz-Balart de los casos que conocen.

Siga a Johanna A. Álvarez en Twitter: @jalvarez8.

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