Sur de la Florida

Tintorería industrial atormenta a residentes de North Miami

Ubicada en un amplio terreno de 40,563 pies cuadrados en la esquina de la calle 125 del Noreste y la 13 Avenida, la tintorería Spot-Master Linens R-Us funciona las 24 horas, siete días a la semana, como indica su página web.
Ubicada en un amplio terreno de 40,563 pies cuadrados en la esquina de la calle 125 del Noreste y la 13 Avenida, la tintorería Spot-Master Linens R-Us funciona las 24 horas, siete días a la semana, como indica su página web. el Nuevo Herald

Son las 11:28 p.m. un miércoles a finales de enero y Ria Carr se despierta de manera abrupta en medio de la noche. “Turbina”, escribe en su anotador y vuelve a recostarse. Después, a las 12:21 a.m. “Chirrido”. A la 1:04 a.m. “Estruendo”. A las 3:08 a.m. “Zumbido bajo y constante”. Y en su último apunte de esa madrugada a las 3:48 a.m. “Llamé a la policía”.

Las entradas se repiten noche tras noche, por los últimos tres meses, en la agenda de esta residente de North Miami.

“Algunas noches no puedo dormir para nada”, dijo Carr. “Esta privación del sueño me crea mucho estrés”.

Carr no es la única que lleva la cuenta del alboroto en su vecindario. Un grupo de residentes de esta ciudad al noreste del condado dicen verse directamente afectados por el barullo y las presuntas emisiones tóxicas de una tintorería industrial que estaría operando de manera ilegal, a solo algunos pies de sus hogares.

Ubicada en un amplio terreno de 40,563 pies cuadrados en la esquina de la calle 125 del Noreste y la 13 Avenida, la tintorería Spot-Master Linens R-Us funciona las 24 horas, siete días a la semana, como indica su página web. La lavandería es de capacidad industrial, y cuenta entre sus principales clientes con restaurantes y hoteles del sur de la Florida.

Según documentos obtenidos por el Nuevo Herald, la compañía recibió en octubre del 2014 una carta de las autoridades de la ciudad advirtiendo que se encontraba en violación de las leyes de zonificación del área debido a las repetidas “quejas por niveles de ruido, gases, y olores que están emanando de la instalación, así como también los horarios inapropiados de operaciones de la misma”.

“Los documentados reclamos por molestias de estos residentes atestiguan el hecho de que su salud y bienestar general se han visto perjudicados”, dijo en su carta Nixon Lebrun, administrador de zonificación de North Miami.

Gwen Meckler, quien figura como la propietaria del negocio en documentos públicos, no dio comentarios para esta nota el viernes.

En 2008, el gobierno municipal de North Miami aprobó una expansión del local de Spot-Master Linens R-Us en la ciudad. Entre las condiciones para la expansión se encontraba el cumplimiento de las siguientes normas: “La salud pública, seguridad, los valores morales y el bienestar general no deben ser afectados de manera adversa”, y “Los dispositivos necesarios de seguridad deben ser proveídos para la protección de las propiedades y personas aledañas”.

Pam Solomon, vocera del gobierno de North Miami, dijo a el Nuevo Herald que según la información recogida por la ciudad, la tintorería parece haber interpretado libremente su permiso de expansión, al punto que lo han “sobrepasado”.

Durante una reunión el 9 de enero de este año entre el personal de la ciudad y John Lukacs, el abogado que representa a los propietarios de Spot-Master Linens R-Us, se acordó que el negocio tomaría “acciones inmediatas” para remediar las quejas, incluyendo “limitar las horas de operación, contener la mayor parte del trabajo dentro de la instalación, y evitar las entregas y envíos de los camiones en la madrugada”.

También se determinó que el negocio debería solicitar de nuevo su permiso especial de expansión.

Más de dos meses y medio han pasado desde el acuerdo entre North Miami y la tintorería, pero los vecinos aseguran que el comercio continúa de manera impávida su perturbador modus operandi en la zona residencial en la trasnoche — llamados por megáfono, ruido de maquinaria pesada, bocinas, alarmas, zumbidos y emanaciones que ellos dicen afectan su salud física y mental, y el valor de sus propiedades.

Durante este tiempo, Spot-Master Linens R-Us no recibió ningún tipo de multa monetaria. Funcionarios municipales dijeron el viernes, durante una reunión con tres vecinos, que están recolectando evidencia de las quejas, para empezar a ejecutar castigos. También aseguraron que han dado tiempo suficiente a los representantes del negocio para responder a las quejas.

AURICULARES Y PUERTAS

“Llevo más de un año luchando con esto. La presión mía esta volada … estoy teniendo problemas para dormir”, cuenta Héctor Medina, un puertorriqueño de 56 años que vive con su esposa, Alina, a menos de 150 pies del establecimiento.

Medina dice que compraron su casa hace unos cinco años, pero que no notó el ruido y los olores hasta hace un año, cuando podaron una arboleda que ellos dicen los insulaba de las emanaciones del local.

Desde entonces, Medina ha instalado varias puertas adicionales dentro de su hogar para tratar de bloquear el sonido, y ha ayudado a fundar la Asociación Vecinal Park Palomar para presionar a los políticos de la ciudad a actuar sobre el problema.

La vecina Ria Carr financió de su propio bolsillo a un costo de $150 un estudio acústico independiente sobre el ruido de la tintorería. Las conclusiones del análisis arrojaron que el bochinche del negocio excede los 67 decibeles a la 1 a.m.

Los vecinos piensan que a ese nivel de sonido la tintorería industrial estaría violando varios puntos de la Sección 12-15 de las ordenanzas municipales de North Miami contra el exceso de ruido.

Carr, quien vive en un edificio a solo 20 pies del negocio, dice que ha optado por dormir usando auriculares y con la televisión prendida para tratar de mitigar el ruido.

Estudios indican que la exposición a ruidos indeseados puede causar diferentes problemas no auditivos, entre estos náusea, migrañas, ansiedad, y presión arterial alta.

La concejal por el Distrito 2 de North Miami, Carol Keys, dijo a el Nuevo Herald que ella ha estado trabajando por algunos meses con los vecinos y con los administradores de la ciudad para intentar alcanzar una solución.

“Es muy complicado porque el negocio comenzó como una pequeña tintorería y se ha convertido en una instalación mucho más grande, además que las horas de trabajo le dan la vuelta al reloj”, explica Keys. “El asunto ha llegado a un punto crítico, queremos ayudar a los vecinos, pero no queremos cerrar el negocio, aunque entendemos que tal vez sea un poco más grande de lo permitido.”

Remató Keys: “Creo que todos los negocios de la ciudad deben cumplir con la ley, y si están violando la ley, entonces yo no estoy dispuesta a permitirlo. El ruido después de las 11 de la noche no se permite, y el ruido está ahí”.

BURBUJAS Y PELUSAS

Sobre las denuncias de emisiones tóxicas, Medina dice que “en la madrugada, mis ojos están llenos de agua y tengo que usar gotas Restasis, que valen $325. En la mañana a mi me falta el aire. Me duele la garganta.”

Récords públicos indican que el 8 de enero de 2015, Maruful Malik, un inspector del Departamento de Control de la Contaminación de Miami-Dade, llevó a cabo una investigación sobre las quejas de emisiones tóxicas de la tintorería y concluyó que no habían mayores problemas.

“Dos máquinas de limpieza en seco usan percloroetileno … ninguna fuga o pérdida fue encontrada en estas máquinas. No había olores desagradables dentro o fuera de la instalación. No observé ninguna emisión visible. El espacio se encuentra en regla con los requerimientos de los permisos condales y estatales para las emisiones a la atmósfera”, indicó Malik en el reporte.

Estudios concluyen que la exposición prolongada al percloroetileno puede ocasionar leucemia y cáncer de la piel, el colon, los pulmones, la laringe, la vejiga y el aparato genitourinario.

Carr dice que solo basta asomarse a su balcón para ver evidencia de la contaminación de la tintorería.

Fotos proveídas a el Nuevo Herald exhiben el balcón de Carr cubierto por pelusas de ropa. Videos grabados por la vecina muestran que cuando el viento sopla hacia el oeste, el vapor blanco que emana de la tintorería golpea directamente contra su balcón.

“Una película jabonosa se acumula en el piso del balcón. Cuando llueve empiezan a salir burbujas”, explica Carr.

La única vez que la tintorería recibió una multa por el ruido, los abogados de la compañía apelaron la citación y el caso fue descartado “por falta de evidencia” el 19 de noviembre de 2014, según datos proveídos por North Miami.

Solomon dijo que Aleem Ghany, administrador de la ciudad, está en conversaciones con los residentes y con la propietaria de la empresa para intentar alcanzar una solución.

“Una revisión completa de las operaciones del negocio se está haciendo para asegurar que éste está funcionando en la zona apropiada y dentro de la excepción especial permitida”, dijo Solomon.

Las autoridades de North Miami no han puesto una fecha límite para resolver el problema, pero el viernes dijeron que el asunto podría presentarse ante un juez administrativo en mayo.

Medina espera que tomen cartas en el asunto lo antes posible, o sino dice que ellos se verían forzados a iniciar una demanda colectiva contra la tintorería.

“Ya hablé con un abogado y me dijo múdate y vete, el segundo abogado me dijo no pagues el mortgage por dos años y después múdate. Me dijeron que no iba a poder ganarle. Ni siquiera consideraron el caso”, dice Medina. “Yo no vine aquí a rescatar a la humanidad, yo solo quiero estar tranquilo, mirar la televisión tranquilo en mi casa”.

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