Sur de la Florida

El negocio de las ventas de bienes, objetos de gran valor a menor precio

Venta de bienes o estate sale organizada por Fran Miller, presidente y fundador de Baron Estate Sales.
Venta de bienes o estate sale organizada por Fran Miller, presidente y fundador de Baron Estate Sales. el Nuevo Herald

¿Cómo viven los vendedores en los estate sales si no es de los fanáticos de estas ventas? Los hay acaparadores (hoarders) y adictos y también decoradores y dueños de tiendas de antigüedades, que no se pierden una los fines de semana.

“Tuve una vez a una familia de acaparadores, hace dos años. Era una casa frente al mar de 10,000 pies cuadrados, y en dos acres de terreno”, confió Diana Wright, dueña de A Definitely Fantastic Estate Sale, fundada hace 30 años.

Wright no toma a tantos clientes, porque precisamente los que tiene son de gran magnitud. “Yo creo que menos es más”, dijo Wright, “unas dos al mes”. Su mamá Betty Lamfrom era también dueña de un negocio de estate sales en Pittsburg, Pensilvania, en los años 70. Pero Wright fundó el suyo en el sur de la Florida.

Si uno vive por aquellas ciudades del norte, como Filadelfia, Nueva York o Boston, se encuentra muchas antigüedades en las ventas totales que incluyen todos los objetos de una casa o mansión. Especialmente de las que contienen alfombras persas, muebles victorianos legítimos y de los períodos franceses, o del Art Deco, de mucho interés para los decoradores.

En Miami es a veces difícil encontrar ese tipo de objetos, y muchas veces no se vende nunca todo lo que se posee, sino lo que se descarta, a menos que ocurra una muerte en la familia y haya que repartir el dinero que proceda de las ventas entre varios herederos. Sin embargo, a través de una firma experimentada, como la de Wright o la de Baron Estate Sales, de Fran Miller, fundada hace 15 años, se puede averiguar la mejor manera de llevar a cabo este negocio.

Miller tiene dos o tres ventas cada fin de semana. Uno de sus clientes, Rafael Contreras, explicó que buscó en la internet y yendo a otros estate sales. Se quedó con Baron, porque la empresa de Wright no le contestó y apenas consiguió que Baron le hiciera caso.

“Los precios los puso bien esta firma”, afirmó Contreras, “nos explicó que aunque hubiese costado el cuadro $8,000 si no tenía nombre de artista famoso no lo valía a la hora de venderlo. Una señora vino y se llevó todo el juego de sala, que era una imitación de Luis XV. Y nosotros lo verificamos antes con una tienda de antigüedades. Esos muebles fabricados de los años 70 para que sean antigüedades tienen que tener más de 100 años, nos dijeron. Nadie protestó por los precios, eran cuentas bien hechas”.

Hay muchos garage sales, gente que vende por sí mismo todo lo de sus casas, con el riesgo de no saber bien el valor o que les roben los objetos. “Quise tener una agencia porque no íbamos a saber lo que estábamos haciendo, hay que buscar profesionales”, explicó Contreras.

Y está el problema de la seguridad. ¿Cómo cuidar una gran venta? “Mi venta mayor fue de 44,000 pies cuadrados, de un jugador de baloncesto que se fue a Detroit, porque se declaró en bancarrota, lo hice para el Northern Trust”, contó Wright. “Pero nunca hago nada con las propiedades de gente que se divorcia, no quiero estar en nada controversial”.

Estas empresas funcionan de mediadoras entre los compradores y las familias que venden. ¿Cómo se determinan los precios? “Primeramente me hice especialista en estimar objetos y muebles y también gemóloga certificada, tomé las clases en cursos para adultos”, declaró Miller. “Así pude criar a mis dos hijos y mis dos perros, ahora tengo dos nietos”. Su carrera anterior había sido la de agente de la ley. Pero al jubilarse tempranamente decidió cambiar de giro.

La importancia de un mediador estriba en que usted no tiene que sufrir con el regateo, y no tiene que estar cuidando sus valiosos objetos. “Mis clientes me son leales, si ven que alguien trata de robarme ellos mismos se lo dicen a mis empleados”, advirtió Miller, “tengo 5,000 clientes que me van siguiendo por todas partes, sobre todo si son vendedores de tiendas de antigüedades. Y a ellos los atienden mis 25 empleados, porque a veces tengo tres estate sales a la vez”. La lista de clientes de Wright es también impresionante y la muestra en parte en su página de la Internet.

El Nuevo Herald entró en una casa de Solano Prado en Cutler Bay en Coral Gables, en una venta de Baron Estate Sales. En las mansiones, las piezas son muchas veces verdaderamente antiguas, y la idea no es amueblar una casa completa con lo que hay allí, sino escoger objetos de colección. Una lámpara de Marruecos llevaba un precio de $3,500. Una alfombra en la sala imitación de una turca Oushak –que son muy raras– estaba marcada en $1,500 y al parecer ya estaba comprometida. Miller explicó que las alfombras estilo persa ya no están de moda, por lo que si uno quiere venderlas en Miami los precios son bien bajos, y el furor por el Art Deco de hace algunos años ya no es igual tampoco.

¿Cómo es que tienen tantos clientes fijos estos estate sales? “Los estilos van cambiando y hay gente que renueva todo su mobiliario, vendiendo el que tenían y comprando de nuevo, como el del estilo oriental que está regresando y entonces se deshacen del otro estilo que tienen ahora en su casa”, explicó Miller. “Además, trato de que todo se haga con humor, sin humor no se puede afrontar este negocio. Cuando comenzó la serie Mad Men todo el mundo quería el estilo moderno de los 50 y 60 para redecorar la casa, es como la moda de la ropa. Pero no porque se tenga dinero, se tiene buen gusto”.

En Solano Prado un escritorio con sillita propia de bellísima madera estaba en solo $800. Un espejo con marco de madera dorada imitación de un estilo antiguo en $600, candelabros “champlevé” –esmalte trabajado– en $900, pero un cuadro en la pared del comedor podría ser vendido por $3,500, porque es un collage interesante y firmado por una artista de cierto renombre, aunque requeriría un espacio enorme.

Esta casa fue vendida por $4.5 millones, de modo que los dueños no tenían nada de poco precio. Pero la alfombra de Afganistán de lana tejida a mano de 14 por nueve pies y en tonos marrón apropiados para una biblioteca o salón de la televisión, como en este caso, estaba marcada en $900. Una verdadera ganga. Hay que fijarse que a veces lo que costó $10,000 se vende por una fracción muy pequeña del precio. Por eso hay tantos devotos de los estate sales. Es una verdadera ocasión de comprar a bajo costo cosas de mucho valor.

La lista de lo que se vende es desde cazuelas y sartenes en la cocina, hasta ropas, libros, revistas, periódicos comida, licor, aparte de muebles y objetos de bisutería, vajillas, cubiertos, candelabros, todo en el garaje, ¡y autos también!

Es muy importante que la compañía que se emplee para un estate sale tenga licencia y sea recomendada, porque sus empleados van a recibir el dinero y luego tienen que pagarle al dueño lo que le corresponde de lo vendido, menos un por ciento de comisión. La venta toma una semana, para catalogarlo todo. Y a veces se han encontrado cosas inusitadas mientras se han puesto a registrar los valuables. Diamantes sueltos, medio millón de dólares en bonos, en la basura, cajas de dinero, joyas finas entre las de fantasía, arte que no sabían su valor monetario, libros raros, y mucho más.

Una hija de Diana Wright tiene una especialidad en artes latinoamericanas. Y su mano derecha, Ana Mendoza, se ocupa de los latinos. Una de estas ventas fue la de la casa del dueño de las compañías del café espresso en Miami. Todos los empresarios de estas ventas tienen historias que contar. Hasta amantes escondidas reclamando objetos, son historias increíbles.

olconnor@bellsouth.net

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