Sur de la Florida

Hialeah lanza ultimátum a empresas por planta de agua

La millonaria planta de tratamiento de agua del Noroeste de Hialeah no deja de tener problemas operativos.
La millonaria planta de tratamiento de agua del Noroeste de Hialeah no deja de tener problemas operativos. el Nuevo Herald

La Ciudad de Hialeah lanzó un ultimátum a las dos empresas que operan la millonaria Planta de Tratamiento de Agua: si no solucionan en 45 días todos los problemas que tiene, las autoridades evaluarán la búsqueda de otra compañía que pueda ponerla en funcionamiento.

El director del Departamento de Obras Públicas, Armando Vidal, dijo que las empresas Inima y Aecom no han hecho el esfuerzo suficiente para resolver los numerosos problemas que enfrenta esa infraestructura pública desde que fue inaugurada en noviembre del 2013.

Vidal indicó que de acuerdo con el contrato establecido, las compañías tendrán plazo hasta el 2 de mayo para aprobar una nueva evaluación y solucionar todos los desperfectos que han provocado que la planta se encuentre paralizada, nuevamente, desde hace tres semanas.

“Si no pasan el test, el alcalde [de Hialeah, Carlos Hernández] tendrá que tomar una decisión [...] que considera la anulación del contrato y la búsqueda de una empresa nueva que acabe el proyecto”, dijo Vidal a el Nuevo Herald. “De manera paralela, empezaremos el proceso legal para defender los derechos de la Ciudad y del Condado”.

La declaración de Vidal revela por primera vez de manera pública las tensiones entre las autoridades municipales y las empresas que operan la planta, localizada en una zona rural del noroeste de Hialeah y cuya construcción ha requerido una inversión de más de $100 millones. La mitad de esa inversión ha sido financiada con fondos condales y la otra mitad con bonos de endeudamiento gestionados por la Ciudad de Hialeah.

El viernes, durante un recorrido por el interior de las instalaciones de la planta, un equipo de el Nuevo Herald vio a unidades de obreros trabajando en reparaciones de diferentes equipos.

Ramón Díaz, gerente del proyecto –contratado por las compañías–, dijo que estimaba que los trabajos de reparación en la planta permitirán que ésta vuelva a operar a fines de marzo.

“Hemos tenido varios problemas mecánicos”, reconoció Díaz. “Pero hemos producido agua perfecta y mi idea es que estaremos listos para fin de este mes”.

El trabajo que concentraba la mayor atención del personal el viernes era la reparación de los dos tanques de 50 pies de altura y con capacidad para almacenar 5 millones de galones de agua cada uno.

Documentación pública en poder de el Nuevo Herald y testimonios de empleados de la planta, indican que una inmensa tubería del tanque del sector oeste se había rajado en la base, lo que produjo la propagación de sedimentos de cal y la turbidez del agua. Ese problema fue detectado el jueves 12 de marzo, por lo que una semana después se trabajaba en el cambio de la tubería, mediante el uso de una enorme grúa.

Tras drenar el tanque del sector oeste, se encontraron una docena de huecos en la placa de concreto del piso interior. Fue entonces que Vidal dispuso que el segundo tanque también fuera inspeccionado.

Numerosos problemas

Vidal indicó que los inspectores han hallado que la planta requiere al menos de una treintena de reparaciones, pero no se ha estimado el monto que demandarían esos trabajos.

Además de la reparación de los tanques, las obras más importantes enumeradas por Vidal apuntan a la necesidad de solucionar desperfectos en el llamado sistema de neutralización de ácidos, así como en el sistema computarizado que permite el funcionamiento automático de la planta, conocido como Scada.

“Si [Inima y Aecom] hubieran invertido lo que se necesitaba hace un año, cuando empezaron a surgir todos estos problemas, estos estuvieran resueltos hoy en día”, dijo Vidal. “Lo que estamos haciendo simplemente es hacer cumplir el contrato”.

Vidal precisó que el plazo final para que Inima y Aecom solucionen todos los desperfectos fue fijado para el 2 de mayo, con base en el primer ajuste del contrato suscrito en marzo del 2012 entre las empresas y la Ciudad de Hialeah y el Condado Miami-Dade.

En el 2010, Inima fue seleccionada en una licitación pese a los cuestionamientos de diversas voces críticas contra la administración del alcalde Julio Robaina, quien entonces enfatizó que la planta era necesaria para promover el desarrollo urbano de esa zona de Hialeah. Luego Inima se asoció con Aecom como parte de un emprendimiento conjunto para desarrollar la planta.

Sin embargo, el proyecto atravesó por numerosos problemas que han sido documentados por el Nuevo Herald, desde fallas en los pozos debido a una tormenta eléctrica hasta la detección de bacterias coliformes halladas en muestras de agua recogidas en agosto pasado.

La planta de Hialeah fue inaugurada por el alcalde Hernández en octubre del 2013, durante una ceremonia a la que acudieron varias autoridades municipales y condales. Los funcionarios brindaron con agua aparentemente tratada en esas instalaciones. Sin embargo, un año después se descubrió que era agua embotellada.

Hernández ha rechazado sistemáticamente que la inauguración realizada una semana antes de su reelección en el cargo haya tenido un objetivo político. Pero a mediados de octubre, el alcalde expresó por primera vez su frustración por la demora de la puesta en marcha de la planta.

Una semana después de las declaraciones de Hernández, el Nuevo Herald reportó que Inima también enfrentaba otra controversia por una planta de agua construida en el 2008, en la ciudad de Brockton, Massachusetts: desde retrasos para obtener los permisos de construcción hasta la detección de bacterias coliformes.

Las autoridades de Hialeah han dicho que desconocían de esa controversia que vinculaba a Inima.

Detienen las operaciones

En noviembre, las autoridades de Hialeah y representantes de Inima y Aecom acudieron a la sede municipal de Miami-Dade para discutir con el alcalde condal Carlos Giménez y otros comisionados, el estado de la planta.

En aquella reunión, Vidal indicó que el agua tratada en la planta había empezado a ser distribuida desde el 23 de octubre, asegurando que los operadores habían logrado producir la cantidad de agua requerida (7.5 millones de galones diarios), garantizando la buena calidad del agua. Pero Vidal dejó en claro que las preocupaciones se enfocaban en problemas en los sistemas de operación de la planta.

Aparentemente todo iba bien hasta que el 3 de marzo un supervisor de Severn Trent Services, una compañía subcontratada por Inima y Aecom, informó sobre la paralización de la planta debido a que el sistema computarizado detectó turbidez en el agua, según documentos municipales.

El problema se debió, de acuerdo con los inspectores municipales y funcionarios de la planta, a la rotura de la inmensa tubería de uno de los tanques de agua. Tras ordenar que se realizaran análisis, las pruebas descartaron presencia de bacterias. Díaz, el gerente del proyecto de Inima, dijo que en la planta se analizan muestras de agua cuatro veces al día.

Sin embargo, el jueves 26 de febrero una muestra realizada por la Ciudad de Hialeah y tomada de la red de distribución de agua, en la calle 138 del oeste y la avenida 36 dio positivo en bacterias coliformes.

Al respecto, Vidal sostuvo que ese caso no tiene nada que ver con la planta. Precisó que la tubería de ese punto de muestra se encontraba rota tras un accidente vehicular. A pesar de ello, agregó Vidal, una empleada municipal tomó la muestra de agua “sin darse cuenta de que el tubo estaba roto, y que eso permitía que entraran suciedad y bacterias a la red”.

“Yo regresé [de vacaciones] el lunes 2 de marzo y me encontré con toda esta situación. Hablé con el Departamento de Salud, ordenamos la limpieza del sistema y tomamos nuevas muestras por tres días”, explicó Vidal. “Las nuevas muestras indicaron que todo estaba bien y que no había bacterias [...] en realidad esto fue un caso que no tiene nada que ver con la planta de agua de Hialeah, pero que provocó cierto pánico [...] de manera innecesaria”.

Pero más allá de eso, lo cierto es que Vidal ha rechazado “la aceptación del proyecto” por parte de la Ciudad de Hialeah y del Condado Miami-Dade.

El rechazo

El 26 de enero, Vidal le informó a Inima que no habían pasado la prueba e instó a la compañía a cumplir con las obligaciones legales del contrato. El funcionario precisó que la planta debía “estar lista” para el pasado 19 de septiembre.

Nueve días después, Inima respondió y le dijo a las autoridades de Hialeah que estaban “en desacuerdo con esa posición”.

Vidal enfatizó que la Ciudad de Hialeah y el Condado Miami Dade enfrentan reclamos con las empresas, y viceversa, pero aún no se ha establecido el monto de los mismos.

“Cuando [las empresas] arreglen la planta, vuelvan a pasar el test y se llegue a un punto en el que nosotros los aprobamos, ahí recién se determinará el monto del reclamo de ambas partes”, dijo Vidal.

El funcionario también criticó que las empresas no le hayan respondido una carta enviada el 10 de febrero en la que les solicita que un ingeniero registrado en la Florida certifique que la planta satisface los requisitos establecidos en el contrato.

Por eso ahora, Hialeah evalúa ahora la posibilidad de un escenario de enfrentamiento legal.

“El equipo legal de la Ciudad [de Hialeah], y asumo que también el de la empresa, llevan meses evaluando diferentes opciones”, dijo Vidal. “Nunca es fácil tomar este tipo de decisiones, pero cuando se llega a un punto en el que no se ve que avanzan, sino que todos los días hay un nuevo obstáculo, desafortunadamente se tienen que considerar decisiones difíciles [...], entre ellas buscar otra compañía que acabe el proyecto”.

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