Sur de la Florida

Dolorosa despedida a Steven Sotloff en Pinecrest

Shirley Sotloff y su esposo Arthur Sotloff, regresan a casa después del servicio en honor a su hijo asesinado por yihadistas en Siria.
Shirley Sotloff y su esposo Arthur Sotloff, regresan a casa después del servicio en honor a su hijo asesinado por yihadistas en Siria. The Miami Herald

Casi mil dolientes que se reunieron el viernes para los servicios póstumos de Steven Sotloff, el periodista de Pinecrest cuyo asesinato fue dado a conocer públicamente a principios de esta semana por militantes musulmanes en Siria, escucharon unas palabras del propio Sotloff a través de una carta sacada a escondidas de su cautiverio antes de su muerte.

“Por favor sepan que estoy bien”, dijo Sotloff en la carta, la cual fue escrita en mayo y sacada de la prisión por un ex compañero de celda. “Vive tu vida al máximo y lucha por ser feliz… Todos tenemos dos vidas. La segunda comienza cuando te das cuenta de que solo tienes una”.

Sotloff, de 31 años de edad, era una periodista independiente que cubría las noticias del Oriente Medio cuando fue secuestrado en Siria en agosto del 2013. Excepto por una sola llamada a sus padres en diciembre, no se tuvo más noticias directamente de él. El martes, la milicia fundamentalista del Estado Islámico montó un video en la internet mostrando su decapitación.

La carta, leída en voz alta por uno de sus primos, fue una conmovedora nota de esperanza en medio del dolor y del desconcierto por un mundo en el que la violencia está desatada.

“¿Hay alguna tristeza mayor que ésta?”, preguntó el rabino Terry Bookman a los presentes durante los servicios funerarios. “Nosotros estamos afligidos por lo que pudo haber sido…por las esperanzas rotas…..por los retos sin conseguir”.

Su padre, Arthur, agregó: “Yo sé que esta partida cambiará el mundo. El está en los brazos de Dios ahora. El ya no sufre más”.

Al otro lado del mundo, la predicción de Arthur Sotloff parecía hacerse realidad. En Gales, donde funcionarios de la OTAN estaban reunidos en una cumbre, el presidente Barack Obama dijo que Estados Unidos se uniría a otras nueve naciones para formar una coalición que combata a la milicia yihadista del Estado Islámico, que asesinó a Sotloff.

La sinagoga de Beth Am estuvo repleta casi al máximo de su capacidad cuando comenzó el servicio, abierto al público, a la 1 de la tarde.

Los asistentes comenzaron a llegar desde dos horas antes, y la cantidad de personas –combinada con un considerable contingente de periodistas– hizo que el tránsito de vehículos se hiciera muy lento en las cercanías del templo.

Muchos de los dolientes vestían completamente de negro, a pesar de un calor sofocante. La multitud, personas predominantemente de mediana edad y mayores, entraban a la sinagoga en silencio y con la mirada apesadumbrada. Algunos de ellos querían hablar con los periodistas y aquellos que lo hicieron expresaron una tristeza profunda.

“Yo solo espero que su muerte no haya sido en vano”, comento Rona Kritzer de Miami, cuyos hijos fueron compañeros de pre-kinder de Sotloff.

Entre los asistentes estuvieron el senador Marco Rubio, el ex gobernador Charlie Crist y el gobernador Rick Scott, quien ordenó que las banderas se izaran a media asta el viernes.

Los servicios funerarios tuvieron lugar cerca de la escuela religiosa Templo Beth Am, a la cual Sotloff asistió cuando niño antes de ir a un internado en New Hampshire. Luego, cursó tres años de periodismo en la Universidad Central de la Florida.

Tras un viaje a Israel, Sotloff decidió dejar sus estudios en UCF y se mudó a Tel Aviv, donde se inscribió en el Centro Interdisciplinario de Herzliya, una universidad privada. Se gradúo en el 2008 y comenzó a cubrir las zonas más peligrosas del Medio Oriente.

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