Sur de la Florida

Policía con nervios de acero y corazón blando en Miami

Merino fue nominada por el jefe de su departamento por la excelente gestión durante los 18 años de su servicio, en los que ha atrapado a ladrones de bancos, violadores de mujeres, y salvado varias vidas, entre ellas las de ancianos y niños.
Merino fue nominada por el jefe de su departamento por la excelente gestión durante los 18 años de su servicio, en los que ha atrapado a ladrones de bancos, violadores de mujeres, y salvado varias vidas, entre ellas las de ancianos y niños. el Nuevo Herald

Cuando Vicky Merino está en su casa es una madre amorosa y entregada a su familia, pero una vez que se pone el uniforme, esta sargento de nervios de acero sale a las calles para enfrentarse a los más peligrosos criminales y proteger a los ciudadanos más vulnerables.

Tiene 41 años, y casi la mitad de su vida ha trabajado como agente de policía. Desde pequeña tomó la determinación de que esta sería su profesión.

“Ni siquiera las negativas de su padre la detuvieron. A él le daba mucho miedo porque es una labor muy peligrosa, pero si Vicky pone su cabeza sobre algo, no hay quien que la convenza de lo contrario”, dijo su madre, Ángela Hurtado de Mendoza.

Esta obstinación, o tal vez una fuerte pasión por su trabajo, la han hecho merecedora del título a la Mejor Policía del Año 2014 en la ciudad de Coral Gables, una de las máximas condecoraciones que puede recibir un agente de la ley en esta ciudad.

Es todavía más especial en su caso, no sólo por ser la tercera mujer que recibe este título desde que fue creado en 1965, sino porque Merino tiene un horario bastante apretado: está casada con un policía de Hialeah, con quien tiene tres hijas de 20, 11 y 3 años respectivamente, y un varón de 18, y además es guardia voluntaria en la iglesia local.

“¿De dónde saca el tiempo y la fortaleza? Debe ser por gracia divina”, dice su esposo, el sargento Benny Merino.

Vicky Merino se despierta alrededor de las 4 de la mañana todos los días, prepara la comida para su esposo y sus hijos, pasea a sus tres perritos y arregla algunas cosas de la casa. En su trabajo, está al mando de una escuadrilla completa de oficiales que protegen la ciudad, y la mayoría de las veces, tiene que encargarse de los casos más desgarradores en las calles.

“Aún así llega a casa cada tarde a ayudar a sus hijos con las tareas, o llevarlos a sus clases de gimnasia y canto, siempre activa y con la mejor actitud. No sé como lo hace”, agrega su esposo.

LOGROS A PULSO DE ACERO

A sus 22 años, y apenas a un mes de haber dado a luz a su primera hija, Merino se presentó al examen inicial de agilidad física (P.A.T); la evaluación más difícil de las 29 áreas que deben ser superadas para ingresar a la academia de Policía.

La mujer de tan sólo 5 pies 3 pulgadas de altura y 119 libras de peso, tuvo que saltar altos muros, traspasar obstáculos y arrastrar cargas de hasta 180 libras.

“No tuve ningún tipo de preparación previa, y por momentos pensé que iba a desmayarme, pero me repetía todo el tiempo: tienes que hacerlo, no hay otra opción”, dijo Merino, quien nació en Miami de padres que emigraron de Cuba.

Durante su última semana de entrenamiento, la agente realizó su primer arresto. Se trataba de uno de los violadores que había abusado y golpeado a dos jóvenes en Coconut Grove.

“Habían acabado de dar la descripción de los sospechosos por la radio interna. Pude detectarlo porque se trataba de un delincuente recurrente muy violento, así que hice la detención de inmediato”, dijo.

Aunque estas situaciones no son pan de cada día en la ciudad de Coral Gables, el récord de la sargento está compuesto de múltiples sumarios de arrestos a ladrones y pandilleros, así como de grandes casos de rescates.

Por eso ha sido policía del mes en dos ocasiones. En mayo de 2014 tras resolver un caso de robo a un banco en menos de 24 horas, y en noviembre del mismo año, por liderar una investigación sobre la falsificación de mercancías y robos residenciales en la que fueron enjuiciadas seis personas.

Pero tal vez uno de los operativos más significativos en su carrera se dio en noviembre de 2014, cuando Merino tuvo que decidir entre salvar una vida y capturar a los bandidos. Ella hizo las dos cosas con una osadía policíaca similar a las que se ven en una película hollywoodense.

“Vi un auto sospechoso que se encontraba en el área donde había ocurrido un robo. El vehículo no era como lo habían descrito quienes presenciaron el hecho, pero algo me dijo que debía seguirlo”, dijo Merino.

En efecto los ladrones se encontraban en el auto, y al tratar de escapar, chocaron en una intersección. Lograron salir corriendo del accidente, dejando a una persona en otro auto gravemente herida con varios órganos perforados. Con audacia, Merino determinó las zonas en donde estarían escondidos los tres criminales, y asignó una red de policías que los capturaron en menos de cinco minutos, mientras tanto, ella misma le salvaba la vida al herido.

DE CORAZÓN BLANDO

El jefe interino de la Policía, Ed Hudak Jr., se refiere a Vicky como “una policía disciplinada, con olfato investigativo, y de una dedicación y rigor inquebrantable”.

Pero sus familiares y amigos, aunque reconocen que es estricta, la describen como la mujer “con el corazón más blando del mundo”.

“Ella es una de las personas más sensibles y compasivas que conozco, para mí es como un ministro encubierto”, dice Lily García, pastora de la Iglesia Oasis. “Me ha llamado muchas veces llorando y buscando consuelo, porque le afecta mucho ver cosas como ancianos desamparados o niños maltratados. Siempre trata de ayudarlos por fuera de su trabajo”.

En una ocasión, mientras hacía una ronda de rutina, Merino se encontró con una anciana que había sido desalojada de su casa y había estado viviendo en su auto por más de una semana.

“Sacó dinero de su propio bolsillo para pagarle un lugar en donde dormir, mientras se ubicaba en un buen refugio. Así es Vicky”, dijo García.

La sargento relata emocionada sus historias de pesquisas y persecuciones, pero es humilde cuando se le pregunta sobre su ayuda a la comunidad.

“En el departamento (de policía) hacemos muchas recolectas para ayudar a personas pobres, o que han pasado por situaciones traumáticas. Estamos para servir y proteger, no sólo con nuestras armas, sino con nuestras acciones sociales”, dijo.

Merino insiste en recalcar la buena labor policial de los agentes que día a día salen a arriesgar sus vidas para proteger la del resto de los ciudadanos.

“Es triste ver como los policías se han vuelto blanco de insultos o incluso asesinatos”. Ella misma se ha visto amenazada por personas a quienes ha arrestado y la reconocen en la calle, o por el simple hecho de llevar un uniforme.

“Se ha creado un estigma alrededor de los policías por escándalos que son aislados a la realidad de lo que verdaderamente hacemos. Cómo en cualquier profesión, hay quienes hacen mala práctica de su labor, pero después de 18 años trabajando en este campo, puedo asegurar que los buenos somos más”, agregó.

Siga a Estephani Cano en Twitter en : @EstephaniCano.

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