Sur de la Florida

Padre desea que de su tragedia se haga una ley en Florida

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Christopher Sloan en su casa de Keystone Point con la piscina donde su hijo Calder murió electrocutado al tocar una luz del fondo.
Christopher Sloan en su casa de Keystone Point con la piscina donde su hijo Calder murió electrocutado al tocar una luz del fondo. Archivo Miami Herald

En un cálido día de abril, exactamente una semana después de cumplir siete años, Calder Sloan se zambulló en la piscina detrás de su casa de North Miami.

El nadó bajo el agua a toda velocidad hacia la luz en el extremo más profundo, como lo había hecho docenas de veces antes. Pero cuando extendió el brazo y tocó su meta, una intensa corriente eléctrica cursó por todo su cuerpo, lanzándolo por el aire y deteniendo su corazón.

Un año más tarde, el padre del niño está comprometido en una misión de asegurar que las leyes de la Florida prevengan tragedias similares.

Chris Sloan llegó este mes a Tallahassee decidido a hacer que se apruebe una legislación que prohíba instalar luces de alto voltaje en las piscinas caseras. Le dijeron que su proyecto de ley no tenía probabilidades de salir adelante, pero la semana pasada el mismo, reformado, fue propuesto de nuevo.

Desde entonces, un puñado de poderosos cabilderos y legisladores del sur de la Florida han dado su apoyo a la propuesta, brindándole un nuevo impulso.

Él no sabe si el proyecto de ley será aprobado, o si acabará desechado entre cientos de otras ideas al final de la temporada de sesiones legislativas. Él solo quiere honrar la memoria de su hijo.

“Es muy importante que su vida tenga un significado mayor que siete años”, dijo Sloan.

Es poco usual que alguien se electrocute en una piscina. Un total de 14 muertes ocurridas entre el 2003 y el 2014 han sido resultado de electrocuciones en piscinas o alrededor de las mismas, según la Comisión de Protección al Consumidor de EEUU.

La comisión no ha publicado cifras de casos recientes. Pero pruebas anecdóticas sugieren que eso sucede.

En mayo, tres niños recibieron una descarga eléctrica en la piscina del complejo de condominios Palm West Gardens en Hialeah. El incidente, causado probablemente por un equipo de bombeo defectuoso, fue captado en cámara y luego se hizo viral en internet.

Para Chris Sloan, la seguridad de la piscina era una de sus mayores prioridades. El rodeó la piscina de su casa de Keystone Point con una cerca, y prohibió a sus dos hijos menores acercarse al agua sin ser supervisados por un adulto.

Él no pensó mucho en las luces.

Los pequeños Sloan pasaban horas en la piscina. Calder en especial adoraba el agua. El niño, que estaba en primer grado en Lehrman Community Day School en Miami Beach hacía surfing y nadaba, y aprovechaba cada oportunidad para lucir sus habilidades.

“Los récords de Michael Phelps y Ryan Lochte podrían haber sido sobrepasados por Calder, él era buenísimo”, dijo su padre, orgulloso.

Calder estaba impaciente por lanzarse a la piscina en la mañana del 13 de abril. Era la primera vez en meses que el clima cooperaba.

Su padre supo luego que el transformador de la luz de la piscina tenía un desperfecto, y la electricidad estaba pasando a la cubierta metálica de la luz.

Tras la muerte de Calder, la familia pasó varios días en un hotel. Pero les fue imposible mantenerse aislados. Periodistas locales fueron los primeros en llamar, seguidos por el programa “TODAY” de NBC y “Good Morning America” de ABC.

Al mismo tiempo, sucedió algo inesperado. Un amigo de la familia reprodujo un autorretrato que Calder se había dibujado, titulándolo “Mr. Awesome” (Señor Increíble), el sobrenombre del niño. El añadió un lema de tres palabras: Aventura. Risa. Bondad.

Amigos y vecinos se sacaron fotos con el autorretrato y las pusieron en sus redes sociales. Pronto el autorretrato fue a parar al jugador de los Heat de Miami, Chris Bosh; Alex Rodríguez, de los Yankees de Nueva York; y el senador federal Bill Nelson, entre otras celebridades. El colorido dibujo llegó incluso a ser proyectado en el Jumbotron de Times Square, según su familia.

De pronto, Sloan, quien es propietario de una compañía productora de televisión, vio un modo de honrar la breve vida de su hijo.

“Empecé a pensar, si esto no es más que una cosa viral, ¿qué significa?”, recuerda. “Yo supe que tenía el deber de convertir ese impulso y esa energía positiva en acción”.

Ese verano, Sloan se unió a la comisionada de Miami-Dade Audrey M. Edmonson. Inspirados por una investigación de WFOR-CBS 4 sobre problemas eléctricos en piscinas y en los alrededores de las mismas, ellos consiguieron aprobar una ordenanza prohibiendo luces de alto voltaje en la construcción de nuevas piscinas. (Sloan no tenía una luz de alto voltaje en su piscina, pero pensó que se trataba de un buen paso inicial para prevenir electrocuciones.)

El Condado Broward aprobó una ordenanza similar en el otoño.

La noticia llamó la atención del representante estatal Richard Stark, demócrata de Weston, quien pensó que las regulaciones deberían ser añadidas también a las leyes estatales.

“Nosotros ya requerimos que las piscinas públicas tengan luces de bajo voltaje”, dijo Stark. “¿Por qué no las piscinas privadas?”

Stark se puso en contacto con Sloan y ambos elaboraron un plan para conseguir que la legislación fuera aprobada en en Tallahassee. La senadora Eleanor Sobel, demócrata de Hollywood, se sumó como auspiciadora en el Senado.

Los legisladores presentaron los proyectos de ley HB 795 (en la Cámara) y SB 926 (en el Senado), para prohibir luces de 15 voltios o más en las piscinas privadas, y exigir a los departamentos de salud de los condados que lleven a cabo inspecciones eléctricas en todas las piscinas públicas.

Hubo un obstáculo inmediato: funcionarios estatales estimaron que costaría $2.1 millones entrenar a los inspectores y llevar a cabo las inspecciones.

Para dificultar las cosas, los cabilderos de la industria de las piscinas expresaron preocupaciones sobre las preocupaciones propuestas y el costo asociado a las mismas.

El proyecto de ley se estancó cuando el presidente de la Subcomisión de Calidad de la Salud de la Cámara, Cary Pigman, republicano de Avon Park, se negó a que se discutiera en su comisión. Pigman, quien es médico, dijo que la medida no sería un uso eficiente del dinero de los contribuyentes.

Sloan asumió que la desecharían, dijo. Pero los legisladores estaban preparando una nueva jugada.

Sobel se reunió con los cabilderos de la industria de la construcción de piscinas y redactó lenguaje legal para crear el “Equipo de Trabajo de Seguridad Eléctrica de Piscinas Calder Sloan”, con objeto de recomendar revisiones al código de construcción de la Florida.

El poderoso cabildero Ron Book, quien se crió en North Miami, también se sumó al proyecto.

“Cuando vienen personas al Capitolio y se convierten en el rostro de un tema, ellas pueden hacer la diferencia”, dijo Book.

Contacte a Kathleen McGrory al kmcgrory@MiamiHerald.com

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