Sur de la Florida

Fallece médico cubano que ayudó a crear el marcapasos moderno

Tres generaciones de médicos de la familia Castellanos. En esta foto del 13 de julio de 1996 Agustín W. Castellanos (cen.) cuando tenía 94 años, su hijo Agustín Castellanos (izq.) y su nieto Daniel Castellanos (der.).
Tres generaciones de médicos de la familia Castellanos. En esta foto del 13 de julio de 1996 Agustín W. Castellanos (cen.) cuando tenía 94 años, su hijo Agustín Castellanos (izq.) y su nieto Daniel Castellanos (der.). Miami Herald File

El médico cubano Agustín Castellanos, hijo único de una eminencia internacional en enfermedades coronarias infantiles que fue dos veces nominado para el Premio Nobel, logró establecer su propio prestigio en el terreno de las investigaciones cardiovasculares.

En sus casi 60 años de estudios y logros, el profesor de Medicina de la Universidad de Miami (UM), junto a otros profesionales, creó distintos marcapasos que en la actualidad se usan con regularidad.

En 1990, a los 63 años, estuvo trabajando en la isla de Gorgona, en la costa Pacífica de Colombia, donde laboró junto a un equipo internacional de científicos que a través de disparar dardos de monitoreo a ballenas jorobadas realizaban electrocardiogramas que eran útiles para el estudio del corazón humano. Para los cardiólogos, la amplia visión que brindaba el corazón de una ballena (estructuralmente similar al humano, salvo que es 4,500 veces más grande), era importante a la hora de estudiar un corazón humano a través de un microscopio pero con muchos más detalles. El equipo de expertos logró aprender cómo atender las arritmias que pueden causar ataques cardíacos.

Cuando Castellanos —Tino para sus amigos— se retiró en el 2011, ya había obtenido una serie de prestigiosos honores de diversas instituciones, entre ellas UM, la Asociación Médica Americana y la Asociación Médica Cubana en el Exilio.

“El doctor Castellanos contribuyó de forma inconmensurable al campo de la electrocardiografía y la electrofisiología clínica, y será recordado tanto en EEUU como en otros países por todas sus contribuciones. Era un formidable intelectual que estimulaba a sus colegas y estudiantes para que pensaran de forma creativa”, dijo el médico Robert Myerburg, profesor de Medicina y Fisiología de la Escuela de Medicina Miller de la UM.

Castellanos, cuyos padres fueron el médico Agustín W. Castellanos, especialista en cardiología pediátrica, y Angela Sánchez de Castellanos, murió el pasado 9 de agosto, tras padecer de la enfermedad de Parkinson y de fibrillación auricular, dijo María Castellanos, su esposa de casi 66 años. Al morir, Castellanos tenía 89 años.

El afán de conocimiento médico que en Cuba comenzó su padre en 1925 —quien creó a finales de los años 30 el angiocardiograma que se usa hoy día para detectar padecimientos cardíacos— se convirtió en una dinastía.

Castellanos se graduó de la Escuela de Medicina de la Universidad de La Habana en 1953. Sus tempranas investigaciones empezaron en La Habana y continuaron cuando emigró a Estados Unidos en 1960, donde se enfocó en las fuerzas eléctricas que genera el corazón de un niño.

“No he conocido un mejor maestro que Tino Castellanos”, dijo Myerburg. “Todos sus alumnos durante sus años en la facultad se beneficiaron enormemente de sus conocimientos y habilidades como maestro”, agregó Myerburg.

Entre los que han seguido los pasos del Dr. Castellanos se encuentran sus hijos Agustín M. Castellanos, neurólogo de Palm Beach Gardens, y Daniel Castellanos, que trabaja como psiquiatra en Miami. Por su parte, su nieto, Daniel Castellanos, es cardiólogo pediatra en Houston, Texas. Su nieta, Natalie Castellanos, es abogada y profesora asistente en la Escuela de Medicina de Herbert Wertheim, de la Universidad Internacional de la Florida (FIU).

“No seguí su vocación, pero continué con el destino familiar”, dijo. “Estoy en el mundo de la enseñanza y del cuidado de la salud. Otros primos son educadores. Sin darnos cuenta, toda la familia quedó marcada por la influencia de su personalidad”.

Castellanos, dijo Natalie, no entusiasmó a su familia a que siguiera sus pasos en el campo de la medicina. “Sus contribuciones fueron tan importantes como las que logró su padre, pero nunca se jactó de ello”.

  Comentarios