Sur de la Florida

Auditoría advirtió de mala preparación de Florida ante un desastre

Cientos de evacuados del huracán Irma hacen fila durante horas bajo el sol para entrar al Centro Educacional Robert Morgan, una escuela del sur de Dade convertida en albergue, que se llenó de inmediato el 8 de septiembre del 2017.
Cientos de evacuados del huracán Irma hacen fila durante horas bajo el sol para entrar al Centro Educacional Robert Morgan, una escuela del sur de Dade convertida en albergue, que se llenó de inmediato el 8 de septiembre del 2017. cmguerrero@elnuevoherald.com

Mucho antes que la Florida enfrentara la peor temporada de huracanes en una década, auditores de la división estatal de Manejo de Emergencias advirtieron que el estado estaba mal preparado para enfrentar un desastre de gran magnitud.

En una auditoría anual de 23 páginas completada en diciembre del 2016, el inspector general de la agencia detalló una larga lista de deficiencias que debían solucionarse para poder responder ante una tormenta. Entre ellas se cuentan:

▪ El suministro de alimentos y agua en el centro de distribución de Orlando era inadecuado.

▪ Los contratos con compañías que podrían abastecer de catres a los refugios habían expirado.

▪ Los acuerdos que muchas compañías de camiones habían firmado con la Agencia Estatal de Manejo de Emergencias para distribuir abastecimientos habían caducado.

▪ La agencia usaba “una hoja de cálculo que se creó en los años 80 para estimar la cantidad de suministros y equipos que podrían hacer falta después de una tormenta”, mientras el gigantesco almacén permanecía casi vacío.

Pero los auditores advirtieron de algo todavía peor: los administradores de emergencias de la Florida no sabían nada de nada.

“Hacía falta tomar una decisión para determinar las necesidades del estado en materia de abastecimientos y equipos en caso de una catástrofe para asegurarse de que todo estaba listo, dijeron los inspectores.

El reporte concluía: “La capacidad de la división para responder de forma efectiva a un desastre podría estar afectada”.

Las conclusiones de la auditoría se entregaron a Bryan Koon, entonces secretario de la División de Manejo de Emergencias (DEM), así como a su jefe de despacho y sus asistentes. Todos concordaron con las críticas señaladas y se comprometieron a resolver los problemas.

Dijeron que se pondrían en contacto con la Agencia Federal de Manejo de Emergencias (FEMA) con el fin de buscar asesoría para mejorar el almacenamiento de provisiones. También dijeron que renovarían los contratos y renegociarían otros. Y fijaron una fecha límite: marzo de 2018, 18 meses después del reporte de la auditoría y cuatro meses después de terminada la temporada de huracanes del 2017.

Sin embargo, cuando el huracán Irma parecía que iba a afectar a buena parte de la península de la Florida como tormenta categoría 4, los funcionarios estatales de emergencia trabajaron frenéticamente para tratar de recuperar el tiempo perdido.

“Los suministros de los refugios que no estaban almacenados” se pudieron obtener "gracias una orden de emergencia de la FEMA”, dijo Alberto Moscoso, portavoz de la DEM.

“Antes que el huracán Irma tocara tierra, la división tuvo a su cargo supervisar la mayor evacuación de la historia de la Florida”, dijo Wesley Maul, secretario interino del departamento que sustituyó a Koon el mes pasado.

Maul dijo que el estado abrió más de 600 refugios —un récord— y entregó gasolina y abastecimientos, además de desplegar personal, a las áreas más afectadas. “Ninguna petición de los condados ni ninguna necesidad se quedó sin respuesta durante la preparación ni después”, agregó Maul.

La DEM le reporta directamente a la oficina del gobernador desde el 2011, cuando Scott desmanteló el Departamento de Asuntos Comunitarios, que con anterioridad se encargaba de las operaciones de emergencia del estado. A diferencia de Koon, que hizo una carrera en el sector, Maul, de 29 años y ex asesor de viajes de la campaña de Scott en el 2014, tiene apenas un año de experiencia.

Nadie puede decir si la escasez de abastecimientos y los contratos expirados entorpecieron la habilidad de los directivos de emergencia para preparar a la Florida para el huracán Irma, ni tampoco si ello demoró las labores de recuperación.

Sin embargo, en los días antes de la tormenta hubo varias anécdotas de escasez de abastecimientos y fallos de transporte.

Los refugios de emergencia en el Condado Miami-Dade demoraron en abrir porque el personal y los abastecimientos no llegaron a tiempo. En muchos no había catres para los ancianos, deshabilitados ni otros refugiados que esperaban la entrega de alimentos por parte de la Guardia Nacional. En la escuela intermedia South Dade solo había 600 comidas para las 2,500 personas que se albergaron en el refugio un día antes de llegar la tormenta.

En ese tiempo, Koon le dijo al Herald/Times que era responsabilidad del condado abrir los refugios y que tenían que tener preparados todos los suministros para poder hacerlo.

“No es vital que todo eso esté listo”, dijo Koon el 8 de septiembre, cuando los refugios de Miami estaban llenos a capacidad. “Lo realmente importante es que las personas estén a salvo en un refugio cuando llegue el ciclón”.

En Cross City, en el Condado Dixie, 90 millas al sureste de Tallahassee, June Richardson, de 61 años, empleada de la cafetería de una escuela primaria, buscó refugio en un albergue en la escuela intermedia de una de las comunidades más pobres del estado después que la electricidad se interrumpió en su casa durante cuatro días. Pero el refugio no tenía comida.

“Le daban a uno una botella de agua y un paquete de papitas”, le dijo Richardson al Herald/Times.

El Condado Collier abrió 28 refugios antes que la tormenta tocara tierra en la Florida, pero en la secundaria Gulf Coast de Naples el 10 de septiembre no había catres ni camas para los evacuados, “nada más que sillas”, reportó BuzzFeed.

No se suponía que algo así ocurriera. Después de los huracanes del 2004 y el 2005, la Legislatura estatal “concluyó que la capacidad de almacenaje de provisiones y equipos ayudaría a asegurar que los materiales y equipos adecuados estuvieran disponibles y accesibles ante la llegada de un desastre”, explicó la auditoría de diciembre del 2016.

De modo que el estado creó el Centro de Respuesta Logística de la Florida (SLRC) en Orlando y lo usó para almacenar provisiones y equipos necesarios en caso de una tormenta de gran magnitud. Sin embargo, después de una auditoría reciente, los inspectores advirtieron que el desordenado manejo de los abastecimientos, los deficientes archivos y una inadecuada preparación eran una amenaza seria a la capacidad del estado para responder efectivamente ante un desastre natural.

Aunque la FEMA le brinda asistencia a la Florida como respuesta a un huracán, “espera que a su vez la Florida tenga suficiente capacidad para responder durante las primeras 72 horas”, dijo el reporte.

Los auditores descubrieron que el almacén no solamente tenía escasez de abastecimientos, sino que también malgastaba dinero. Más de la mitad —58 por ciento— del espacio del local permanecía vacío, mientras que sólo 14 de los 27 espacios de oficina se usaban de forma regular, señaló la auditoría, tras calcular que el espacio subutilizado costaba anualmente a los contribuyentes $1.6 millones.

Moscoso dijo que gracias a las compras aceleradas el estado pudo tener listos suficientes suministros antes que Irma azotara a la Florida.

“No podíamos almacenar más cosas”, dijo. "Muchos condados devolvieron grandes cantidades de productos y artículos tanto a la FEMA como al estado de la Florida”.

Kyra Gurney, reportera del Miami Herald, y Steve Bousquet, reportero del Tampa Bay Times, contribuyeron a este reportaje.

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