Sur de la Florida

Miami se viste de rosa para rendir honor a quienes batallan contra el cáncer de seno

Miles caminaron por calles de Miami en honor a quienes batallan contra el cáncer de seno

Miles de personas participaron en la carrera de Susan G. Komen el sábado 14 de octubre de 2017 en el downtown de Miami.
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Miles de personas participaron en la carrera de Susan G. Komen el sábado 14 de octubre de 2017 en el downtown de Miami.

Llegar a la meta, no importaba de qué lugar ni cuánto tiempo les tomaría. Solo ellas saben lo que les ha tomado llegar allí: recaídas y levantadas, cirugías y senos destruídos.

Hace pocos años no tenían nada en común diferente a ser mujeres. Hoy muchas compartían este sábado una misma historia: son sobrevivientes al cáncer de seno.

Más de 10,000 personas, entre ellas 700 sobrevivientes, se dieron cita en el Bayfront Park, en el downtown de Miami, para participar en la Carrera por la Cura para este tipo de cáncer, organizada por la fundación Susan G. Komen, y con la que se busca recaudar fondos para la financiación de investigaciones para el diagnóstico y tratamiento de esta enfermedad.

Aunque en años pasados se ha logrado recaudar cerca de $1,000,000, para este año la cifra apenas superaba los $250,000.

La Biscayne Boulevard se vistió de color rosa desde la mañana hasta el medio día del sábado. Hombres, mujeres, niños de distintas edades y razas recorrieron los 5 kilómetros de la carrera que se realiza cada año en octubre, mes de la lucha contra el cáncer de seno.

Miles de las que cruzaron la meta saben lo que es realmente caerse y levantarse. Unas han batallado contra esta enfermedad a edades tan tempranas como los 20 y los 30 años y otras a edades más avanzadas después de los 60.

El cáncer de mama es el más común entre las mujeres en todo el mundo. En el 2004 murieron 519,000 mujeres por esta enfermedad, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Melissa Rojas y Terry-Ann Ramjus, por ejemplo, hacen parte del 7 por ciento de las mujeres menores de 40 años que son diagnosticadas con cáncer de seno. La primera fue diagnosticada cuando tenía 28 años y la segunda a los 32 años.

“Me descubrieron la enfermedad seis días antes de celebrar mi primer año de casada. Era un cáncer avanzado, etapa IIIC, que se había propagado en las ganglios linfáticos de las axilas”, aseguró Rojas.

El 2014 fue un año de pruebas para esta costarricense: se sometió a 8 sesiones de quimioterapia, 33 de radioterapia y a una lumpectomía, una cirugía en la que se extirpa el tumor.

“A las 6 semanas de terminar las radiaciones quedé embarazada. Mi bebé nació en junio del 2015, pero en agosto del año pasado, cuando él tenía un año, me descubrieron el cáncer otra vez”, comentó.

A sus 31 años esta enfermera tuvo que someterse a una mastectomía en ambos senos, es decir la extirpación de la glándula mamaria y a otras ocho sesiones de quimioterapia.

Debido a la agresividad del cáncer y para evitar que este hiciera metástasis, le sacaron la matriz y los ovarios a través de una histerectomía.

Solo hasta el dos de octubre pasado, luego de tres años de batalla, Rojas volvió a sentirse “satisfecha” consigo misma luego de que sus senos fueran reconstruidos totalmente.

“Es un camino duro en el que debes sacar fuerzas cuando no las hay y convencerte de que el cáncer no te va a ganar la batalla de la vida. Me aferré a la fe, a mi esposo y mis dos hijos”, concluyó.

El reto de aceptarse a sí misma

Otra batalla similar vivió Lilia Mercado, a quien le diagnosticaron el cáncer siete meses atrás, a sus 45 años, en una etapa temprana: etapa 0 en un seno —cuando las células cancerosas no han invadido a profundidad— y etapa I en el otro —cuando aún no se ha propagado a los ganglios linfáticos—.

Mercado, nacida en los EEUU y de padres mexicanos, confesó que lo que más la ha marcado ha sido la apariencia de su busto sin pezones: “Yo no me podía ver las primeras semanas. Me deprimí mucho pero un día me dije a mí misma: “Este es mi cuerpo y voy a seguir adelante” ”.

Esta mujer hoy ve la vida diferente: solo quiere rodearse de cosas positivas, incluso cambió la bachata y el reguetón que antes escuchaba por música cristiana.

“A las que están atravesando por esta enfermedad les digo que tengan fe y que se aferren a su familia”, concluyó.

En búsqueda de un tratamiento sin quimioterapias

La carrera también reunió a especialistas en el tema, como el científico Tan A. Ince, quien está trabajando en un novedoso tratamiento del cáncer de mama que, de resultar exitoso, atacaría la enfermedad directamente a través de las células del tumor y sin necesidad de quimioterapias.

La investigación de este profesor asociación de la Universidad de Miami ha encontrado que los pacientes con cáncer de seno que reciben receptores de estrógenos, de andrógenos y de vitamina D tienen probabilidades de superviviencia siete veces mayores con los que no reciben ninguno de estos.

El tratamiento, que revolucionaría la forma en la que se cura el cáncer, aún está en fase investigativa y en recaudación de recursos para llevarlo a la siguiente etapa.

Siga a Catalina Ruiz Parra en Twitter: @catalinaruiz

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