Sur de la Florida

El huracán Irma arrastró aguas albañales a la Bahía de Biscayne, ¿qué va a pasar ahora?

En un esfuerzo por limpiar las aguas pluviales, Miami Beach filtra objetos grandes en las estaciones de bombeo, como se muestran en esta foto, antes de que el agua se arroje en la bahía. Pero el agua sucia no es tratada.
En un esfuerzo por limpiar las aguas pluviales, Miami Beach filtra objetos grandes en las estaciones de bombeo, como se muestran en esta foto, antes de que el agua se arroje en la bahía. Pero el agua sucia no es tratada. Miami Herald Staff

Si los científicos consideran graves los problemas causados por las inundaciones que el huracán Irma provocó por todo el Condado Miami-Dade, algunos dicen estar aun más preocupados por los daños que sufrió la Bahía de Biscayne, ya que se trata de una situación que podría tener efectos de mayor alcance, algo que sería más difícil de solucionar.

Durante y después de la tormenta, las aguas pluviales contaminadas de tierra firme y de las playas terminaron en la bahía, arrastrando consigo contaminación y suciedades de las calles y aguas albañales a áreas que ya tenían el problema de las plantas marinas que tanto afecta la alarmante proliferación de algas. Tras diversas pruebas que hizo la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) y el Condado Miami-Dade se pudo detectar altos niveles de clorofila —el pigmento que se encuentra en las algas— por toda la bahía.

En el extremo norte de la bahía, donde las algas ya han acabado con la mitad de las plantas, es 10 veces mayor, un indicio de que los cada vez más nutrientes de la contaminación están alimentando a las algas.

Los niveles de salinidad también han disminuido enormemente en algunas zonas, lo que también afecta el agua. Las concentraciones de oxígeno que hacen falta para que los peces se mantengan vivos, también son preocupantemente bajas.

“La verdadera interrogante es qué va a pasar ahora”, dijo Chris Kelble, oceanógrafo del Laboratorio Oceanográfico y Meteorólogico de la NOAA.

biscayne bay irma chlorophyll
Los científicos que estudian Biscayne Bay después del huracán Irma han encontrado clorofila, los pigmentos verdes que se encuentran en las algas, al doble de sus niveles normales en el extremo norte de la bahía y áreas a lo largo de la costa, lo que genera preocupación por posibles florecimientos. El rango normal se encuentra entre 0.7 y 0.9 partes por mil millones. Chris Kelbel National Ocean and Atmospheric Administration

Aunque aún no está muy claro cuál es la causa de los problemas, se cree que probablemente se trate de la contaminación, que durante largo tiempo ha provocado que la bahía prospere menos y goce de menos salud, lo que ha alejado a los peces y acabado con 23 millas cuadradas de vegetación marina.

En la actualidad, el equipo de la NOAA y otros científicos llevan a cabo una evaluación del ecosistema y esperan conocer los resultados en las próximas semanas.

La bahía, junto a los manglares, las plantas acuáticas, los bosques de pinos y otros recursos naturales del sur de la Florida, ha evolucionado al punto de poder enfrentarse a la furia de las tormentas.

Después que los huracanes Katrina y Wilma pasaron por la Florida en el 2005, las algas empezaron a aparecer en la costa donde los canales desembocan en la bahía. Las algas, que bloquean la luz que estas plantas marinas necesitan, se ha apoderado de los fondos en la zona norte y central de la bahía. Tras el paso de Irma, muestras mensuales que recoge la División de Manejo de Recursos Ambientales (DERM) del Condado Miami-Dade detectaron altos niveles de clorofila en las remotas cuencas del norte y en Matheson Hammock, donde un importante canal desemboca en la bahía. En una declaración que dio a conocer, la agencia dijo que estaba analizando toda la información que ha logrado recopilar.

Sin embargo, los científicos que trabajan en otras agencias dijeron que las actuales condiciones son realmente preocupantes.

NOAA ha estado analizando la calidad del agua mensualmente en el sur de la Florida desde la década del 90 y tras el paso de huracanes por lo general investiga problemas como la proliferación de algas que tal vez empeore. A principios de este mes, la agencia modificó sus métodos para analizar más de cerca el impacto que dejó Irma. Además de examinar la calidad del agua en en la Bahía de Biscayne, se examinará la vegetación y en qué estado se encuentran los peces en la lucrativa industria pesquera de la región, el coral cerca de Cheeca Rocks y la calidad de agua en Gables Waterway donde tanques sépticos con derrames llevan tiempo causando problemas.

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El huracán Irma arrojó millones de galones de aguas pluviales a la Bahía de Biscayne, reduciendo los niveles de salinidad por debajo de los niveles que normalmente se consideran saludables para la bahía. South Florida Water Managment District

Si bien los resultados son preliminares, hasta ahora indican que los niveles de clorofila han aumentado en todas las zonas, salvo en el área central de la bahía. El nivel en salinidad cerca de la costa también disminuyó, dijo Kelble, algo que se esperaba. Sin embargo, hay sitios en quen el agua está casi fresca.

La concentración de oxígeno en el agua, algo necesario para la vida marina, también era peligrosamente baja en algunas partes, dijo la científica de NOAA Nicole Millette, que trabaja en un amplio estudio sobre la salud de la bahía. En algunos sitios, los niveles estaban a la mitad de lo que necesita la vida marina y hasta eran más bajos en otras partes, dijo la experta.

Kelble, por su parte, dijo que los científicos siguen trabajando para encontrar con más precisión qué está causando los problemas. La vegetación casi ha desaparecido por completo en la cuenca Tuttle, lo que podría empeorar la situación dado que ayuda absorber los nutrientes.

Por lo general, el agua pluvial contiene grandes cantidades de bacteria de alcantarillado y de tanques sépticos con derrames. En 2015, tras las grandes inundaciones durante las llamadas Mareas del Rey, el agua que circulaba por Miami Beach excedía los límites de salud estatales por la cantidad de materia fecal que contenía, tanto excrementos humanos como de perro. El hallazgo desató severas críticas sobre las bombas para sacar agua instaladas en la ciudad y llevó a solicitudes de que debía haber un mayor monitoreo. Hasta ahora, sin embargo, solo una estación adicional de bombeo se ha añadido en la playa, dijo la DERM en la declaración. Otros lugares están siendo considerados, de acuerdo con el comunicado.

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El huracán Irma inundó muchas calles costeras, incluida esta en Edgewater, que luego desembocaba en el sistema de aguas pluviales de la ciudad o en la Bahía de Biscayne. Emily Michot emichot@miamiherald.com

Henry Briceño, geoquímico de la Universidad Internacional de la Florida (FIU), quien se encargó del examen de las muestras y desató severas críticas de funcionarios de Miami Beach, está examinando en la actualidad el agua que le dio Kelble en busca de muestras que pudieran estar contaminadas. Briceño espera tener listos los resultados en dos semanas.

No obstante, los ambientalistas temen que el tiempo para solucionar el problema de la bahía pudiera estar acabándose.

“La bahía está hecha un desastre”, dijo el capitán Dan Kipnis. “Ya sabíamos de la gravedad del problema que había en la cuenca Tuttle y que los niveles de clorofila habían subido luego del huracán. No hay que ser científico para entender todo esto”.

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