Sur de la Florida

Niños viajan a Washington para pedir un freno a las deportaciones

Alejandra Kelly, de Costa Rica, se arrodilla a rezar  con algunos de los niños que viajan a Washington.
Alejandra Kelly, de Costa Rica, se arrodilla a rezar con algunos de los niños que viajan a Washington. el Nuevo Herald

Medio centenar de niños y adolescentes de familias indocumentadas partieron el domingo desde Homestead rumbo a Washington D.C. para solicitar a las autoridades federales frenar las redadas y deportaciones mientras se debate la reforma migratoria.

Con cánticos de “¡Obama mantén unidas a nuestras familias!” y “¡Obama escucha, los niños en la lucha!”, los menores planean llegar a la Casa Blanca para protagonizar una vigilia acompañados de activistas del sur de la Florida y ofrecer sus testimonios a parlamentarios federales.

“Estos niños han sido afectados y separados de sus padres o madres, quienes fueron deportados”, dijo Nora Sándigo, directora ejecutiva de Fraternidad Americana, una organización que aboga por los inmigrantes. “Estamos yendo a Washington D.C. para que sus voces sean escuchadas”.

La cruzada de los menores se efectúa luego de que la administración del presidente Barack Obama anunciara el viernes retrasar hasta después de las elecciones de noviembre las acciones ejecutivas que asumirá para reformar el sistema de inmigración.

Sándigo indicó que la cita con los parlamentarios será en la sede del Congreso y está programada para el mediodía del martes, momento en el que los menores expondrán cómo sus vidas se han visto afectadas por las deportaciones de sus padres. De igual manera, el grupo planea entregar una carta dirigida a Obama en la que exponen el drama de sus familias.

Uno de los casos más tristes del grupo que partió a Washington es el de los cuatro hermanos Vanegas: Kelvin, de 16; Shirley, de 8; Ashley, de 6; y Yardley, de 5. El padre de los cuatro, Santos Vanegas, de origen nicaragüense, fue deportado hace cinco años. La madre de los pequeños, Claudia Fonseca, trabaja en un restaurante de Miami, para mantener a la familia.

“Mi padre fue deportado y lo único que pido es que paren las deportaciones”, dijo Kelvin, sentado en el autobús donde acompañaba a sus pequeñas hermanas. “No quisiera que otras familias pasen por lo que nosotros estamos pasando”.

Los cuatro hermanos Vanegas fueron recogidos en Miami el sábado por la noche por Sándigo y pernoctaron en la vivienda de la activista en Kendall para temprano partir en el autobús a Washington D.C.

En el mismo autobús viajaba Elena Márquez, de 14 años, quien pidió a su familia sumarse a la cruzada para tratar de que otras familias no sufran lo que ha vivido luego de que su padre, Andrés Jiménez, fuera deportado hace dos años a Guatemala.

“Mi padre fue deportado hace dos años, teniendo cinco hijos, hijos nacidos en Estados Unidos”, dijo Márquez. “Mi papá trató de volver pero fue detenido en Arizona. Ahora sólo hablamos por teléfono”.

Sándigo agregó que durante la estadía en Washington D.C., el grupo de menores también planea reunirse con representantes de la Organización de Estados Americanos (OEA).

“Todos ellos han sufrido mucho”, dijo Sándigo. “Lo que esperamos es que las autoridades entiendan que realmente es necesario aprobar una reforma migratoria y que paren las redadas y las deportaciones mientras se discute todo esto”.

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