Sur de la Florida

Los orishas tienen competencia. Lo que buscan venezolanos y colombianos en las botánicas de Miami

Las botánicas en Miami ya no son solo cubanas, también se expanden a otros mercados

Las tiendas esótericas como Viejo Lázaro y M&M Variedades ofrecen distinta mercancia como santos, baños, y piedras para atraer otros compradores de Latinoamerica.
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Las tiendas esótericas como Viejo Lázaro y M&M Variedades ofrecen distinta mercancia como santos, baños, y piedras para atraer otros compradores de Latinoamerica.

Miami no es Guanabacoa, aunque a veces huela, se escuche y, a ratos, con un ojo entrecerrado y un poco a lo lejos, se parezca a ese barrio habanero conocido en parte por la práctica de las religiones afrocubanas. Sin embargo, los orishas, divinidades de la religión yoruba, y los objetos relacionados con su devoción han estado en las vidrieras de las “botánicas” de Miami desde que los cubanos comenzaron a hacer de esta ciudad su hogar en el exilio.

Ese nombre, que en otro lugar puede remitir a la venta de plantas, herbolario, medicina verde o jardín, por estas tierras se refiere a las tiendas donde se venden imágenes y objetos para la práctica de las religiones afrocubanas.

Para ser justos, Miami debe ser la ciudad del mundo que más botánicas tiene por pie cuadrado, sobre todo porque en Cuba no existe este tipo de negocios a la manera en que se conciben aquí, donde el colorido y la variedad pueden ser una tentación para el lente de un turista despistado que no entiende la devoción que encierra cada objeto expuesto en sus anaqueles.

Las botánicas se multiplicaron con cada ola de cubanos que ha llegado al sur de la Florida. Y hoy, como negocios florecientes, se han transformado para reflejar las creencias, tradiciones, complejidad y riqueza cultural de la ciudad.

Las botánicas en Miami como Viejo Lázaro están usando la tecnologia para llegar a otras audiencias en Latinoamerica. Gracias a las redes sociales, ellas han podido expandir su marca y poder tener un contacto más personal con sus compradores online

Ya no son el último bastión de una forma de manifestar lo cubano, sino una mezcla de imágenes, velas, hierbas, baños, estampitas de santos y piedras de muchos países de Latinoamérica, que tienen en el fondo el mismo propósito, atraer la buena suerte, el trabajo, la estabilidad, la bonanza y las buenas relaciones.

Así, hierbas y nombres ligados a la santería como el rompe saragüey y abrecamino, tan populares que llegaron a las letras de canciones interpretadas por famosos cantantes como Celia Cruz y Héctor Lavoe, conviven con budas, deidades africanas, hindúes y peruanas, y herramientas esotéricas.

El mundo en una botánica

El típico incienso que se puede encontrar en cualquier tienda de objetos espirituales humea en la reja de la ventana de un negocio en la Calle Ocho y la Avenida 17. Por fuera luce otra tienda más, el cartel en la ventana anuncia que es una botánica, pero este no puede anticipar lo que se verá adentro. En el pequeño local puede estar encerrado el mundo, como imaginaría un cuento de Jorge Luis Borges.

En el centro, de un tamaño más reducido de lo que se puede encontrar en muchos jardines de esta ciudad, está el altar de Babalú Ayé, el San Lázaro que adoran los cubanos y que en su día, el 17 de diciembre, celebran una fiesta o van en peregrinación hasta su santuario. Tiene el manto morado que lo caracteriza y las muletas que lo ayudan a caminar.

San Lázaro, el humilde protector de los enfermos, es el favorito de las botánicas en Miami. Es lógico que su imagen presida M&N Variedades Store, la tienda de José Zevallos, un comerciante peruano que llegó a esta ciudad en 1988 con la experiencia de vender en una de las capitales más pujantes de Latinoamérica y que nombró el negocio con las iniciales de sus hijos, Mickey y Nick.

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José Zevallos, dueño de la botánica M&N Variedades, explica cómo se ha diversificado el negocio al incorporar productos de otros países de Latinoamérica, a medida que el vecindario de La Pequeña Habana dejó de ser fundamentalmente cubano. MATIAS J. OCNER mocner@miamiherald.com

Al principio vendía flores y plantas plásticas, pero los cubanos llegaban y le empezaron a pedir cascarilla, un polvo blanco hecho a base de cáscara de huevo, agua bendita y rezos, que se usa en la religión yoruba para la protección.

Así la tienda se transformó en una botánica donde se vendían los productos tradicionales necesarios para la iniciación y práctica de las religiones afrocubanas. Más tarde, a finales de los años 1980 y 1990, a medida que llegaban nicaragüenses y otros centroamericanos a La Pequeña Habana, fue ampliando el negocio.

“Hoy tengo una diversidad de clientes que quieren cumplir con los rituales que están acostumbrados y quieren seguir las tradiciones de su país”, dice Zevallos, que comenzó a atender en su tienda a sudamericanos, mexicanos y caribeños, no solo de La Pequeña Habana, sino también a los que venían desde Homestead o Doral.

“Tengo una clienta venezolana que viene desde el Doral porque dice que soy el que más productos y variedad tengo de su país”, cuenta Zevallos, indicando que uno de los que más se vende es el Cuerno de Ciervo, una solución de amonio preferida por los venezolanos para alejar lo malo.

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Los baños y despojos son uno de los productos más populares en la botánica M&N Variedades en La Pequeña Habana. Tienen nombres como Quita Calzón y Destrancadera, con sus equivalentes en inglés, y estos son preferidos por venezolanos y colombianos. MATIAS J. OCNER mocner@miamiherald.com

La selección de velas y de polvos de baños para el “amarre” o el “despojo” de la tienda de Zevallos representa una galería de nombres como “Leche de la mujer amada”, un perfume muy popular entre los venezolanos para mejorar las posibilidades en la conquista amorosa, o baños y despojos como Quita Calzón (con su traducción al inglés Remove panties) y Destrancadera, que prometen facilitar que se cumplan los deseos de quien los use en distintos aspectos de la vida, desde el amoroso hasta el económico.

Antonio Arango, un colombiano que vive en La Pequeña Habana desde hace varias décadas, viene a buscar piedra alumbre, un mineral que tiene aplicaciones en la cosmética y en la medicina naturista. Él lo considera un remedio bucal por sus facultades para aliviar el dolor.

“Este es un remedio que usan los guajiros de Colombia”, dice Arango.

Nativo de Medellín, Arango confía en la sabiduría popular, que distingue las hierbas por sus propiedades curativas. Así ofrece un paseo por las que se venden en la tienda de Zevallos y de las que conoce su uso: la flor de Jamaica para tratar la diabetes, la valeriana para conciliar el sueño, el eucalipto para refrescar.

“Esto se vuelve un centro en el que puedes aprender muchas cosas de la gente”, dice Zevallos, que recibe información también de sus clientes y la aplica a la hora de comprar los productos.

“La ciudad ha ido evolucionando y el negocio lo refleja. Empezamos a traer productos de Perú, de Colombia”, apunta, indicando que aún así la base de su clientela sigue siendo cubana.

Las imágenes que vende también se hacen eco de la diversidad. En los anaqueles, junto a las deidades del panteón yoruba, se puede encontrar a Ganesh, una deidad hindú que se representa como un elefante y que es el señor de la prosperidad y la buena suerte. A su lado, está el ekeko, dios indígena del altiplano peruano que representa la abundancia. Está cubierto de frutas y se le ponen billetes para que no haya carencias.

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Una imagen de la divinidad hindú Ganesh, y del Ekeko, de los indígenas de Perú, ambos representativos de la prosperidad, conviven con otros santos en los anaqueles de la botánica M&N Variedades en La Pequeña Habana. MATIAS J. OCNER mocner@miamiherald.com

No falta la Santa Muerte de los mexicanos, ni José Gregorio, el médico de los pobres venerado por los venezolanos, a quien se le pide por los enfermos. Con un atuendo similar, pero sentado, aparece San Simón o Maximón, que mezcla las creencias mayas y católicas, y es venerado por los guatemaltecos. También hay estampas y velas del limeño San Martín de Porres, considerado el primer santo mulato de América, y de Santa Marta la dominadora, reverenciada por los dominicanos, y a quien se le reza para pedir el regreso de la persona amada.

La estampita de Santa Marta la dominadora, por el dorso, recomienda encender una vela roja y una blanca cada día, escribir el nombre de la persona que hace el ritual y de quien se quiere “atraer”, añadir azúcar, miel y canela, rezar una novena y, al término, poner los restos de la cera en un lugar bonito.

“Todo esto está hecho a base de fe”, comenta Zevallos sobre la respuesta que le da a los clientes cuando les preguntan si “garantiza” que sus productos funcionan. “Es la creencia de las personas la que puede conseguirlo [el milagro]. Tratamos de brindarles lo que necesitan para que les funcionen sus rituales”.

La tecnología favorece a las botánicas

Nelson Hernández se considera una persona capaz de detectar las posibilidades de expansión y de progreso. Por eso, aunque su botánica, El Viejo Lázaro, está a una cuadra del original Palacio de los Jugos, en la esquina de Flagler y la Avenida 57, su mundo no puede detenerse en un vecindario, ni siquiera en una ciudad.

“Somos 305, somos Miami, estamos en la Ciudad del Sol y lo mismo te encuentras arepas venezolanas y colombianas que sabores cubanos. Tenemos un toque de South Beach”, dice Hernández, que en su negocio ha usado una estrategia que compara con la de Pitbull en la música. Ha mezclado la tradición con la innovación y se ha valido de la tecnología.

Hernández es Obá Oriaté, maestro de ceremonia en la santería, con un profundo conocimiento de la religión de sus mayores y reconocido por los practicantes. Siempre ha estado interesado en comunicarse con los jóvenes y en cambiar la imagen de las religiones afrocubanas.

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Nelson Hernández, de 42 años, graba un show de Facebook Live de Alina Rubi, en el salón principal de El Viejo Lazaro, en la calle Flagler. MATIAS J. OCNER mocner@miamiherald.com

“He tratado que el respeto se implante en la sociedad. Que se sepa que tenemos un nivel de educación y económico. Que esto es un modo de vida que seguimos a diario”, dice Hernández, quien abrió el negocio en el 2003 y tiene, como la mayoría de las botánicas, un sitio en internet donde vende sus productos.

En la actualidad ha incorporado trasmisiones en vivo de lunes a viernes desde la botánica, que se pueden ver en la página de Facebook de El Viejo Lázaro, conducidas junto con Alina Rubi, experta en astrología, quien responde además las preguntas que le envían los interesados por Messenger o correos electrónico.

Tarot y astrología

En una pequeña oficina, Rubi tiene una mesa y la computadora, donde combina la lectura del tarot con la confección de cartas astrológicas.

“Hacemos cartas vocacionales y cartas de compatibilidad”, dice Rubi, explicando que vienen adolescentes que se gradúan de secundaria y buscan consejo sobre qué carrera elegir para desarrollar mejor su potencial. También muchas personas buscan mejorar las relaciones con el jefe, con un hijo o una pareja.

“La gente viene a escoger el día para casarse”, dice, indicando que la astrología puede ayudar a saber cómo afecta el día del nacimiento de una persona la elección de la fecha de la boda.

Nacida en Cuba, Rubi no estuvo siempre interesada en “leer las cartas”, una habilidad que aprendió de su abuela, pero que al principio rechazó. Eligió estudiar abogacía y no empezó a aprovechar sus conocimientos hasta que ya en Estados Unidos se dio cuenta que quería ayudar a las personas.

“Hay una gran cantidad de personas que necesitan ayuda espiritual. Nosotros los ayudamos a encontrar el camino”, dice Hernández.

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Alina Rubi recibió la habilidad de leer el tarot de su abuela, pero no quiso utilizarla hasta su llegada a Estados Unidos, donde la graduada de abogacía decidió dedicarse a ayudar a las personas. Hoy tiene una esquina dedicada a la lectura en la botánica El Viejo Lázaro. MATIAS J. OCNER mocner@miamiherald.com

El interés de Rubi por la astrología la condujo a tomar los cursos de la Sociedad de Astrólogos de Estados Unidos (American Federation of Astrologers), que tiene su sede en Tempe, Arizona. Estos se ofrecían solamente en inglés, por eso tuvo la idea de ofrecerse para traducirlos. Y hoy, gracias a su labor, ya están disponibles en español.

“La astrología te ayuda al autoconocimiento”, apunta Rubi. “Nacemos con ciertos patrones de conducta, y en determinadas circunstancias reaccionamos igual, por ejemplo, de manera voluble o explosiva. Entonces ya se sabes que es algo que se debe modificar”.

El Viejo Lázaro también cuenta con la esquina esotérica, con una vitrina que muestra diferentes tipos de herramientas para equilibrar las energías y estar en sintonía con la naturaleza. Hay piedras, cuarzo, pirámides, el ojo turco, budas, incienso, velas de diferentes colores.

“El propósito de esas herramientas es ayudarte a que puedas vibrar de una forma sincronizada con el lugar en que estés, ya sea tu casa o negocio”, dice Rubi.

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Una imagen del médico de los pobres José Gregorio Hernández, venerado por los venezolanos, quienes le piden por la salud, en la botánica El Viejo Lázaro. MATIAS J. OCNER mocner@miamiherald.com

Para Juan Manuel Casanova, babalawo e hipnoterapista, esta tendencia a incorporar información de diferentes fuentes es perfectamente compatible con la religión yoruba.

“Es una religión de vibraciones, de frecuencias, de resonancia”, dice. “Te pones en contacto con el orisha cuando entras en su frecuencia. Eso se logra a través de las piedras que tienen los santos. En Cuba no abundan los cuarzos, pero cuando observas cualquier piedra desde diferentes ángulos, empiezas a crear la forma de conectarte con lo que quieres, en ese caso con los orishas”.

Casanova apunta que se trata de las mismas fuerzas pero con diferentes nombres y atributos.

“Es el principio cuántico de estar conectados”, dice. “El mercado está reflejando esa tendencia”.

Las botánicas son una muestra de que Miami, más que The Magic City, como dice el eslogan turístico, es la ciudad de las magias, porque en tierra de inmigrantes, nunca sobra el empujoncito de los dioses.

Siga a Sarah Moreno en Twitter: @SarahMorenoENH

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