Sur de la Florida

Dos haitianos en huelga de hambre

Jetro Nelson, de 25 años, vecino del Pequeño Haití, nunca ha pasado hambre. Sin embargo, ayer, el joven haitianoamericano decidió unirse a su amigo, Henry Petit Homme, de 32 años, también residente del Pequeño Haití, en una huelga de hambre en la iglesia episcopal St. Paul, para protestar por la detención y posible deportación de 101 emigrantes haitianos que llegaron hace dos semanas al sur de la Florida.

''La política tiene que cambiar. La gente está amontonada en los centros de detención y tratados como si fueran prisioneros. Lo único que son es refugiados que buscan una mejor vida'', dijo Nelson, corredor de bienes raíces que trabaja en la misma firma con Petit Homme.

Petit Homme ha estado durmiendo en un catre afuera de la iglesia desde el pasado 4 de abril. Sólo está consumiendo agua y Gatorade.

''No creí que pudiera dejar de comer durante días, pero todavía estoy aquí'', dijo Petit Homme, que llegó a la Florida con sus padres y una hermana a través de las Bahamas cuando tenía tres años. ''Quiero que otros se unan a mí si creen en la causa''.

Los líderes comunitarios haitianos tenían planeado una huelga de hambre a los pocos días del arribo de los emigrantes a Hallandale Beach el pasado 28 de marzo, pero luego decidieron que era una medida demasiado ''prematura'', expresó Marleine Bastien, directora ejecutiva de la organización Haitian Women of Miami.

Emilio González, director de los Servicios de Inmigración, le ha dado a los abogados de los haitianos más tiempo para entrevistas con las autoridades pertinentes, con el fin de demostrar que en efecto, tienen un miedo creíble de regresar a Haití.

El martes, los tres cubanoamericanos del sur de la Florida miembros del Congreso –los representantes Lincoln y Mario Díaz-Balart e Ileana Ros-Lehtinen– le enviaron al secretario de Seguridad Territorial Michael Chertoff una carta en la que le pedían de forma urgente a la administración Bush que les diera a los haitianos ''acceso a una apropiada representación legal''.

''Estos haitianos dejaron su país en un intento desesperado para escapar de las horrenda condiciones políticas, sociales y económicas que existen en Haití'', escribieron.

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