Sur de la Florida

Busca la policía a asesinos de un gerente de Burger King

Imágenes de la cámara de video.
Imágenes de la cámara de video.

José Luis León Olivera trabajaba largas horas en el restaurante Burger King que ayudaba a administrar en North Miami. Hacía cuatro años que trabajaba en la compañía, los últimos siete meses en el restaurante situado en West Dixie Highway y la calle 135.

Había llegado al sur de la Florida procedente de Honduras, y él y su esposa criaban a su hijo de cinco años en Sunny Isles Beach. En su trabajo, tenía una fotografía del niño.

A las 4:20 p.m. del domingo, Olivera, de 39 años, fue gravemente herido de bala por dos asaltantes que entraron en el restaurante –lleno de clientes y de empleados– exigiendo dinero.

Los agresores se fueron con las manos vacías.

En el piso del restaurante, Olivera yacía con una herida de bala en la cabeza. Murió mientras era llevado de urgencia al Centro de Traumas Ryder, del Hospital Jackson Memorial.

''Era un hombre con una esposa joven y un hijo, que estaba trabajando cuando ocurrió esta tragedia'', dijo la jefa de policía de North Miami, Gwendolyn V. Boyd. ''Es realmente terrible que alguien pueda ser tan cruel, tan implacable para hacer algo así sólo por dinero, por un dinero que ni siquiera pudo robar''.

Con la ayuda de una cámara de vigilancia, detectives de la policía de North Miami se acercaron un poco más ayer a una pista para encontrar a la pareja de malhechores que un día soleado de primavera convirtieron un robo a mano armada en un asesinato tipo ejecución.

Lo cierto es que las pistas son pocas: uno de los hombres llamó al otro ''Wallace'', el vehículo de los asaltantes huyó hacia el sur, y las descripciones acerca de los hombres son vagas, ya que tenían los rostros ocultos con máscaras y una estatura promedio.

Sin embargo, los investigadores creen que pueden resolver el caso de todas formas.

''Alguien conoce el vehículo. Alguien debe conocer a estos sujetos'', dijo el teniente de la policía de North Miami, Neal Cuevas.

Según los testigos, era un día lento en el Burger King ubicado en el 13575 West Dixie Highway. Sentados en las mesa había unos cinco clientes y seis empleados se encontraban trabajando, atendiendo la cocina, la ventanilla de órdenes para llevar en el automóvil y las cajas registradoras.

''No era la hora de almuerzo y tampoco la hora de la cena'', dijo Clodine Derisma, que trabaja como cajera. ''Era un día regular''.

De repente, dos hombres con mascaras entraron en el restaurante, de acuerdo con lo que muestra una videocinta de vigilancia.

Se ocultaron las caras con capuchas y sacaron armas que tenían escondidas en la cintura, saltaron detrás del mostrador donde están las registradoras, gritándole a todo el mundo que se tirara al suelo y les dieran sus teléfonos celulares.

''Les hice caso y me tire al suelo'', expresó Claudine Jean-Louis, cajera de 17 años. ''Todos teníamos mucho miedo''.

Los ladrones le gritaron al administrador que les entregara el dinero de la caja fuerte, y según la policía y testigos llamaron a Olivera por su nombre.

De acuerdo a los detectives, Olivera titubeó, pero no se sabe si se negó o si simplemente no tenía la llave para abrir la caja fuerte. De cualquier modo le dispararon tres veces a la cabeza.

Poco después, los agresores escaparon en un Chevrolet Avalanche dorado, de cuatro puertas, del 2005.

Se desconoce cuándo el Burger King volverá a abrir sus puertas. ''Posiblemente después del miércoles'', dijo Keva Silversmith, representante de la empresa, quien luego agregó que todos en la compañía se sentían ''devastados y muy entristecidos por esta tragedia''.

  Comentarios