Sur de la Florida

Desgarrador testimonio de madre de niña cubana

Elena Pérez, madre de un niña cubana de 4 años en disputa internacional por su custodia, testifica ante el juez de circuito Jeri B. Cohen, el miércoles 29 de agosto del 2007, en Miami. AP
Elena Pérez, madre de un niña cubana de 4 años en disputa internacional por su custodia, testifica ante el juez de circuito Jeri B. Cohen, el miércoles 29 de agosto del 2007, en Miami. AP

En las primeras 48 horas de Elena Pérez como residente legal de Estados Unidos en el 2004, la abandonaron en el Aeropuerto Internacional de Miami no una, sino dos veces: primero su esposo, que se fue a ''fiestar'' con sus familiares, y después su tío, quien dijo que no podía ocuparse de ella y sus dos hijos pequeños.

Meses después, cuando se acercaba un ciclón y no tenía dónde quedarse, un trabajador social de Caridades Católicas se llevó a Pérez a Houston, donde no conocía a nadie. Allí la atacaron dos hombres y se hundió más en la pobreza y la depresión.

''Me habían abandonado. Mi vida había sufrido un cambio total. Estaba en un lugar desconocido y no conocía a nadie'', expresó ayer en una sala del tribunal atestada.

Así comenzó el extraño viaje de Elena Pérez, una madre cubana empleada de farmacia y ganadora de la lotería de visas de Estados Unidos en Cuba.

La odisea de Pérez la ha llevado al Tribunal del Condado Miami-Dade, donde juega un papel protagónico en un drama que, de muchas maneras, no es sobre ella.

Los abogados de bienestar infantil de la Florida han pedido a una jueza de Miami que la hija de 4 años de Pérez viva permanentemente con una familia sustituta de Coral Gables que la ha cuidado desde hace 18 meses. La niña y su medio hermano menor se fueron a vivir con Joe y María Cubas después que Pérez trató de suicidarse en diciembre del 2005.

Pérez no está pidiendo la custodia de su hija, pero el padre de la menor, Rafael Izquierdo, batalla por eso. Izquierdo, un campesino de Cabaiguán, en la zona central de la isla, es objeto de una acusación por parte del Departamento de Niños y Familias de la Florida (DCF), que alega que no cumple los requisitos para criar a su hija.

Stacey Blume, abogado del DCF, llamó a Pérez a declarar sobre el asunto crucial del caso de la Florida contra Izquierdo: que no le envió a su hija tarjetas de felicitación por su cumpleaños. Que no la llamó ni siquiera una vez desde Cuba. Y firmó un poder judicial que le permitía a la menor vivir de forma permanente en Estados Unidos.

Pérez, con un vestido negro a rayas, el cabello oscuro colgándole sobre los hombros, trató de contener las lágrimas durante buena parte de las cuatro horas que duró su declaración. Describió una vida asolada por la violencia, el dolor y la angustia.

Dijo que su padre era un borracho que abusaba de ella y de su madre. ''Un día se casó con una botella de ron y nunca pudimos recuperarlo'', indicó.

Su padre ''cortó'' a su madre y trató de asfixiarla, declaró Pérez. ``Casi, casi, la pude salvar''.

El primer esposo de Pérez, Sandor Sánchez, también la golpeaba tan fuerte, contó, que le daban convulsiones y la hospitalizaron después que perdió el sentido.

En mayo del 2004, Pérez se ganó la lotería para emigrar legalmente a Estados Unidos. Un vecino, Jesús Melendres, le ofreció casarse con ella para que pudiera cumplir los requisitos de un programa que limita la inmigración a personas casadas, señaló Pérez. El hombre le prometió mucho y ella le creyó.

``Me prometió: `Aunque estés en Pennsylvania, o cualquier otro estado, siempre voy a estar contigo'''.

Pero cuando llegó a Miami, dijo ella, Melendres se fue del Aeropuerto Internacional de Miami con varios familiares que lo abrazaron y lo besaron pero ni siquiera se presentaron a ella.

Un tío materno la recogió y la llevó a su casa. A la mañana siguiente, dijo, el tío ``me tomó de la mano. Su esposa me dijo que no podían ocuparse de mí y mis hijos. Yo ni podía hablar''.

El tío la llevó de regreso al aeropuerto y la dejó allí, comentó. Varios días después, trató de encontrar al único otro hombre que conocía en Miami, su esposo.

``Le rogué por teléfono, por favor, recuerda lo que me dijiste. Le rogué que regresara. Me contestó que no podía. Estaba de fiesta''.

Después de varios meses desastrosos en Texas, Pérez regresó a Miami. A finales del 2005, dijo, llamó a Izquierdo en Cuba, le dijo que estaba destrozada y le preguntó si podía venir a Miami a buscar a su hija. Izquierdo le dijo que trataría, expresó Pérez. Pero a las pocas semanas el DCF se llevó a sus hijos.

Blume le preguntó a Pérez si quería reunirse con su hija si Izquierdo recupera la patria potestad y se lleva la niña de regreso a Cabaiguán.

''Si un día me mejoro, lo que quiere mi alma es abrazar y besar a mis hijos y pasar algún tiempo con ellos'', manifestó.

cmarbin@MiamiHerald.com

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