Sur de la Florida

Miles de personas acuden a darle el último adiós a Sean Taylor en FIU

Los restos de Sean Taylor, son trasladados hacia la Arena Pharmed de la Universidad Internacional de la Florida, donde se realizarán los servicios fúnebres.
Los restos de Sean Taylor, son trasladados hacia la Arena Pharmed de la Universidad Internacional de la Florida, donde se realizarán los servicios fúnebres.

Fenómeno de la escuela preparatoria local, atleta destacado en la Universidad de Miami, estrella de la NFL. Fama, dinero y un enorme talento avanzando con rapidez hacia nuevas metas. Y ahora, una muerte prematura, un servicio fúnebre, un entierro.

Familiares, amigos y sus colegas del equipo de los Redskins elogiaron ayer a Sean Taylor como una estrella deportiva y un héroe genuino, como un hombre joven compasivo y apasionado, además de como víctima y símbolo.

''Incluso los campeones viven en peligro'', dijo el reverendo Jesse Jackson, quien hizo una exhortación para sacar alguna lección de esta muerte.

''Ninguno de nosotros dirá, incluso los campeones, que nuestras casas están seguras'', dijo Jackson a la concurrencia llena de estrellas. ``Hemos aceptado la violencia como la norma. Es incivilizado. Y debe ser rechazado''.

El pastor David L. Peay Sr., de la iglesia Adventista del Séptimo Día, criticó a algunos medios de prensa por precipitarse en sacar conclusiones erróneas sobre Taylor y el suceso que terminó con su vida:

``Dio su vida con decisiones correctas. La entregó por su familia. Sean hizo lo que se suponía que hiciera. No estaba en la calle. Estaba en su casa''.

Unas 3,000 personas se reunieron en la Arena Pharmed del recinto principal de la Universidad Internacional de la Florida (FIU) para recordar a Taylor, un jugador estrella de los Redskins de Washington, asesinado la semana pasada durante un intento de robo en su casa de Palmetto Bay.

Tenía sólo 24 años y se enfrentó a los intrusos, determinado a proteger a su novia y su hija de 18 meses, ambas llamadas Jackie.

''Esto es tan duro'', dijo Ethenic Sands, de 27 años, que jugó con Taylor por dos años en UM y ahora juega en Arena Football League. ``Parece que cada dos años estamos perdiendo a otro hermano. Tenemos que comenzar a vivir correctamente y dejar de matarnos unos a otros''.

La mayoría de los asistentes llevaban puesto un broche con el número 21 del uniforme de Taylor. Entre las canciones que escucharon: Bridge Over Troubled Water. La solista Tangela Sheppard cantó The Lord is My Shepherd.

Los asistentes se sentaron en largas filas de sillas blancas o en los banquillos. Grandes coronas florales, algunas con los colores vino y amarillo de los Redskins estaban a ambos lados del ataúd. Una tenía la forma de una U, decorada con claveles anaranjados y verdes, los colores de UM.

El servicio de tres horas comenzó con la presentación de un video sobre Taylor, seguido de himnos y oraciones, y luego las palabras del comisionado de la NFL, Roger Goodell y muchos otros.

''Es en momentos como éste que luchamos por encontrar un significado en la vida'', dijo Goodell.

''La NFL está orgullosa de Sean Taylor'', dijo. ``Amaba el football y el football lo amaba. Pero más importante es lo que era como hombre y en lo que como hombre se estaba convirtiendo''.

Más tarde, la hija de Taylor, de 18 meses, con un vestido color vino, se acercó al ataúd de su padre mientras su tía, Carolina García, habló llorosa sobre la relación de Taylor con su hermana.

''Nunca he conocido a nadie que quisiera a su compañero de la forma en que mi hermana quiso a Sean'', dijo García. ``Lo quiso desde el momento en que lo vio. Fue el mismo día en que Sean fue a su casa y le dijo a su madrastra que tenía que aprender español porque conoció a Jackie''.

Entre otros asistentes: muchos ex jugadores de UM y actuales jugadores de la NFL, incluyendo muchos colegas de ayer y hoy, de Taylor.

''Esto es algo que odias ver que suceda'', dijo Andre Johnson, de los Houston Texans, que jugó con Taylor en UM. ``Este día significa mucho para mí''.

Tambien estaba el actor Andy García, tío de la novia de Taylor; el director ejecutivo de la Asociación de Jugadores de NFL, Gene Upshaw; el actual entrenador de football de UM, Randy Shannon y los ex entrenadores de UM Larry Cocker y Butch Davis. O.J. Simpson también estuvo presente.

Los servicios fúnebres se mudaron a la arena de FIU porque UM ya tenía en el horario un juego de basketball y se preparaba para un debate presidencial.

Casi toda la organización de los Redskins --jugadores, entrenadores y ejecutivos-- viajó al sur de la Florida el lunes por la mañana, después de un sombrío juego contra Buffalo que perdieron en el minuto final, destrozando aún más los sentimientos de sus fanáticos.

Cuando la unidad defensiva de los Redskins salió al terreno de juego para su primera jugada, sólo 10 jugadores hicieron fila --la versión de football de la formación de ausencia de uno de los suyos-- en honor a Taylor.

Al otro lado del sur de la Florida, cuatro jóvenes habían sido arrestados en Fort Myers, acusados de asesinato y otros crímenes, por la muerte de Taylor. Se buscaba a un quinto hombre. La policía dijo que los hombres planearon robar la casa de Taylor pensando que no estaba allí.

El jugador fue baleado en la madrugada del 26 de noviembre al sorprender a los ladrones y defender a su novia, su hija y su casa. Herido de gravedad, Taylor murió al día siguiente.

Taylor, estrella de Gulliver Preparatory School y de UM, donde jugó en el equipo del campeonato nacional del 2001, se unió a los Redskins en el 2004.

Rápidamente se ganó una posición como titular y pronto se distinguió como uno de los más prominentes, consumados --y decisivos-- safeties, ganándose un viaje al Pro Bowl más reciente de la liga.

Y luego, la semana pasada, su vida terminó, en las horas oscuras de la madrugada.

Escoltado por su familia y amigos íntimos, el cuerpo de Taylor fue llevado ayer por la tarde a un cementerio local.

''Sean nunca, nunca será olvidado'', dijo el reverendo Alphonso Jackson III. ``Señor, hoy lo ponemos en tus manos. Ayúdanos a soportar esta hora''.

mmerzer@MiamiHerald.com

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