Sur de la Florida

Unidos por amistad, dinero y aventuras

Durante la audiencia del miércoles en la corte federal de Miami, Carlos Kauffmann y Franklin Durán esperaron su turno para escuchar los cargos en su contra, con sus muñecas unidas por un mismo juego de esposas.

En el mundo exterior, Kauffmann y Durán estuvieron vinculados durante más de una década por otros lazos, los de la amistad, el dinero y las aventuras.

Fueron socios, amigos de carreras de autos, amantes de la aviación y de las operaciones de rescate, y un día compartieron la pesadilla de haber sido erróneamente declarados muertos en un accidente aéreo.

Los dos empresarios fueron acusados junto con otros tres individuos de actuar como agentes de un gobierno extranjero, Venezuela, y de presionar a Guido Antonini Wilson para que guardara silencio sobre la fuente y el destino de un dinero que le fue confiscado a su llehgada a Argentina en agosto pasado.

Durán es de un origen humilde mientras Kauffmann creció en una familia de clase alta. Pero ambos son considerados empresarios astutos que han sacado un gran provecho a las relaciones con el gobierno y el sector privado de su país.

Su abogado Michael Hacker sostiene que sus clientes mantenían relaciones normales con el gobierno del presidente Hugo Chávez y no podían ser considerados activistas políticos.

Con base en archivos públicos, entrevistas a amigos y conocidos, El Nuevo Herald ha podido construir una semblanza de los acusados

Franklin Deivis Durán Guerrero, de 40 años, se crió en barrios humildes de Caracas. Estudió la primaria en el colegio Jesús Obrero al oeste de la ciudad. El bachillerato lo cursó en el Colegio Militar Pedro María Ochoa Morales, en Los Teques, y en el Liceo Militar Anzoátegui.

Sus estudios de educación superior los terminó en el Instituto Tecnológico de la Región Capital, en el que obtuvo el título de Técnico Superior en Mecánico, Mención Tecnología.

Como mecánico se aficionó a los automóviles de carrera y en ese ambiente conoció a hombres de negocios acomodados, entre ellos un empresario de televisión quien le ayudó en sus primeros negocios.

Sus amigos y conocidos los describen como una persona muy inteligente y hábil, de pocas palabras y que, a pesar de ser cortés, puede pasar como un individuo "cortante'' y "muy directo'' a quien es difícil contradecir.

Varias fuentes consultadas por El Nuevo Herald, explicaron que Durán tenía una gran influencia sobre Antonini. "Es él quien le da las órdenes y lo invita a participar en sus negocios'', dijo una de las fuentes.

De acuerdo con un amigo suyo, la primera incursión de Durán en el comercio fue la venta de equipos Sony y microondas a las tiendas Pepeganga con un préstamo del Banco Latino. Según la misma fuente, Durán se asoció con el empresario de televisión en una firma que importaba alimentos y distribuía productos de Procter & Gamble.

En 1989 fundó Ruibal & Durán, representante exclusivo para Venezuela de Armor Holding, el mayor fabricante de equipos de seguridad en el mundo.

Cinco años después compró su primer avión, un Cesna 206 que usó principalmente para "viajar por toda Venezuela (...) comprando acciones de CANTV, logrando multiplicar el valor de las mismas hasta en siete veces su valor'', afirmó su amigo.

Durán llegó a invertir en bonos rusos de deuda pública y en una empresa norteamericana multinacional que operaba algunas plantas de producción de derivados del petróleo en Venezuela. En uno de sus perfiles corporativos se identifica también como promotor de proyectos inmobiliarios en la Florida.

Finalmente puso su mira en la petroquímica Venoco en la que Kauffmann también invirtió. Un paquete de las acciones de la empresa quedó en poder del Fondo de Garantías de Depósitos y Protección Bancaria (Fogade). El fondo subastó sus acciones en el 2003, cuando la familia Kauffmann adquirió acciones por $12.8 millones a través de Perfoalca y junto con Inversiones Petroklim.

A la pregunta de un reportero argentino con respecto a sus relaciones con el gobierno venezolano, Kauffmann respondió:

"En un negocio como el mío tengo que manejarme muy bien. Como vicepresidente ejecutivo de la segunda petroquímica de Venezuela, a la que toda su materia prima se la vende el gobierno, tengo que tener buena relación con todo el mundo. Trabajamos por el país y por el desarrollo petrolero''.

Sobre Antonini opinó que es "un gordo simpático, amable, familiar, inteligente. Un gentleman. Un hombre muy social''.

Kauffmann ha sido presidente ejecutivo de Empresas Klim y estuvo durante 15 años asociado a InterValores Casa de Bolsa.

Moisés Maionica, otro de los acusados, es un abogado de origen italiano especializado en derecho corporativo. Se graduó de la Universidad Santa María. Es hijo del presidente de la Cámara de Comercio Venezolana Italiana.

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