Sur de la Florida

Arrestan a mujeres buscadas por destruir casas y maltratar mascotas

La policía de Broward detuvo hoy a una pareja de mujeres, madre e hija, acusadas de haber destruido dos viviendas en su afán por acumular decenas de mascotas. Ann M. Centofanti, de 44 años, y Ann Hesse-Centofanti, de 24, están acusadas de robo en cuantía y conducta criminal.

La policía las encontró en su nueva vivienda, ubicada en la 1344 NW 6 Avenida de Fort Lauderdale. Al momento de su detención ya habían acumulado al menos una docena de perros dentro de la casa.

La oficina del sheriff de Broward le estuvo siguiendo la pista a las dos mujeres desde que abandonaron en plena plena noche el duplex que ocupaban en Floranada Road de Oakland Park, dejando abandonados al menos 50 perros y gatos dentro de una una casa invadida por detrimentos y apestosa a orín.

No era la primera vez que Ann M. Centofanti y Ann Hesse-Centofanti hacían algo parecido. El BSO dice que madre e hija llevaron decenas de perros a la casa ubicada en el 4440 NE 15 Way, causando más de $100,000 en daños, y después se robaron lo que no quedó destruido por la orina, el vómito y las heces fecales de los animales. Ambas mujeres desaparecieron de la casa en noviembre. Entonces se mudaron a cuatro cuadras de distancia, e hicieron lo mismo.

Las mujeres dejaron su casa más reciente en el 1725 Floranada Road en un camión de mudadas U-Haul a aproximadamente las 3:30 a.m. del domingo, según el BSO. Llenaron el vehículo con varios perros, pero dejaron abandonados a otros 46, así como a tres gatos.

Madre e hija dejaron una nota en la casa de Floranada Road donde le pedían a una vecina que ``cuidara a los animales o se les diera a una organization que no los pusiera a dormir''.

Las autoridades no creen que los perros, que son mezclas de varias razas, entre ellas pastor alemán y labradores de color dorado, hayan sido robados. Lo que se cree más bien, es que en un principio las mujeres tenían sólo algunos perros, que al mezclarse constantemente hicieron que la cantidad creciera de forma desmesurada.

''¿Cómo alguien le puede enseñar a su hija a vivir de este modo?'', preguntó ayer Debbie Hillstrom, dueña de la casa que originalmente rentó la pareja y que hoy en día ha tenido que bajarle 200,000$ al precio de venta de la vivienda porque no es posible quitarle el olor a heces y orín.

La casa de Hillstrom todavía tiene restos de excrementos luego de más de dos meses que las dos mujeres se marcharan de allí. Las paredes han sido raspadas por completo; a los pisos se les han sacado las losas, pero hasta los cimientos de la casa huelen aún a porquería podrida. La casa es el único ingreso económico que tieneHillstrom.

Las Centofanti tenían el mismo plan en ambas casas, según el detective de Oakland Park Brian Rupp. Se mudaban, metían los perros amparadas en la oscuridad de la noche, tapaban las ventanas y cambiaban la cerradura de la puerta principal.

Rupp, que es el encargado de investigar ambos, tuvo que ponerse un traje especial antibacterias HazMat para poder entrar el domingo en la última vivienda. Por otra parte, los perros hallados en la casa de Floranada nunca salieron de ella y nunca tuvieron contacto con humanos, de modo que el mayor problema que tienen en la actualidad es poder adaptarse al mundo exterior.

''Todos están sumamente nerviosos, escondiéndose en las esquinas y temblando sin parar'', dijo Tim Keller,portavoz del Departamento de Regulación y Cuidado Animal de Broward, que se hizo cargo de todos ellos.Las dos mujeres podrían enfrentar cargos adicionales por abuso contra animales.

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