Sur de la Florida

Tornado devasta zona de Broward

Ayer por la noche, Fred Alicea estaba sentado en elsofá de la sala de su casa escuchando música en suequipo de estéreo cuando escuchó ''un ruido cuatroveces más fuerte que el de cualquier huracán que hayajamás oído'', según dijo.

Cualquier otro hombre hubiera corrido y se hubieraescondido, pero Alicea abrió la puerta.

Grave error: debió haber corrido y haberse escondido.Un monumental ventarrón, al parecer provocado por unpequeño tornado que pasaba en ese momento por allí, losacó de la habitación y lo lanzó al patio de su casa,ubicada en el 621 SW 31 Avenue en Fort Lauderdale.

Después, Alicea corrió al baño que queda en el centrode la casa y cerró la puerta de un tirón. Dijo queescuchó una explosión que sonó como una granada quehubiese sido tirada por la ventana.

Pero no era ninguna granada, sino un vientopoderosísimo que destruyó las ventanas venecianas dela casa, llenó de fragmentos de cristal el sofá dondehabía estado sentado minutos antes y, lo peor de todo,hizo añicos su querido televisor de 56 pulgadas, altadefinición y pantalla estrecha.

''Enseguida pensé en el televisor. Es nuevo. Ojalá queel seguro lo cubra'', dijo Alicea.

El hombre agregó que los daños sufridos en su casa probablemente pasen de los $5,000 cuando todo hayasido evaluado.

Aliciea es una de las varias personas de la avenida 31del suroeste en el área de Melrose Park cuyos hogaressufrieron un daño sustancial de la tormenta que azotóla zona a aproximadamente las 11 p.m.

Todos se quedaron sin servicio eléctrico durante unastres horas.

Hoy por la mañana, los asombrados vecinos estabanverificando la gravedad de la destrucción.

Por todas partes se podían ver los estragos provocadospor la naturaleza. Webert Laurent, vecino de Alicea,se subió al techo de su casa en la mañana de hoy luegode haber experimentado un susto parecido al de Aliceaayer mientras miraba televisión.

Desde esa altura, pudo ver el patio estaba lleno dedestrozos. En el techo podían verse escombros de todotipo. Las cercas de metal de otras casas en la avenida31 del suroeste quedaron torcidas.

''Gracias a Dios nadie resultó herido'', expresóLaurent.

Una cuadra más al norte, otro de los vecinos, RobHishon, de 31 años, vio cómo quedaba destruido porcompleto el pequeño bar —equipado con televisión concable y todo— que había construido en su patiotrasero.

Hishon, que vive en la parte este de la misma avenida31 del suroeste, estaba justamente mirando con suesposa la cobertura del noticiero sobre un tornado enotra parte de la Florida cuando escuchó un ruidoestruendoso. Corrieron a la cocina para ver quéocurría, pero ya la violenta manga de viento habíapasado, no sin antes destruir el bar.

A pesar de todo el ruido y la conmoción, sus hijas nose enteraron de nada, dijo Hishon, y siguierondurmiendo durante el devastador paso del breve, perobrutal tornado.

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