Sur de la Florida

Arrestado por caso de muerte de 1981 irá la corte

Manuel Olazabal murió de un infarto en el medio de un atraco  en una fábrica donde trabajó por 25 años.
Manuel Olazabal murió de un infarto en el medio de un atraco en una fábrica donde trabajó por 25 años.

Elizabeth Hoadley disfrutaba estar junto a su primera nieta y todas las que vendrían después. Se sentía hinchada de orgullo viendo a sus hijas como enfrentaban con nerviosismo el papel de madre.

Las nietas, sin embargo, abrían una vieja herida que guardaba en el corazón: el propio padre de sus hijas nunca conoció a sus nietas y no tuvo siquiera mucho tiempo con sus hijas.

''Empecé a pensar cada vez más en eso cuando nació mi primera nieta'', dijo Hoadley. "Ni siquiera vio nunca a mi hijo''.

Manuel Olazabal murió en 1981 durante un robo a mano armada. El médico forense dijo que murió de un ataque cardíaco que le provocó el atraco, y determinó que se trataba de un homicidio. Pero hizo falta más de 25 años antes de que los detectives pudieran hacer ningún arresto.

El expediente en el caso de Olazabal es delgado. Olazabal trabajaba como contador en un almacén del sur de Miami-Dade que fue robado en abril de 1981. En el momento del robo había tres colegas trabajando con él.

Los tres describieron una situación similar: cuatro hombres armados y enmascarados entraron atropelladamente en el edificio y exigieron que les dieran dinero. Uno de ellos parecía conocer el lugar y obligó a Olazabal a darle las llaves de algunas partes del edificio.

El ladrón golpeó con la pistola a Olazabal en la cabeza, haciéndole tres pequeñas heridas. Luego usó las llaves para encerrar a Olazabal y a los otros tres empleados en un área cerca del elevador. Luego cortó la electricidad, dejándolos atrapados allí.

A Olazabal le entraron convulsiones. Sus compañeros de trabajo lo metieron en el elvador y cerraron la puerta, pero no pudieron hacer mucho más porque ya el ataque al corazón lo había matado.

La policía no pudo hacer mucho entonces, pero al cabo de los años, el caso Olazabal se abrió nuevamente, y gracias a nuevas técnicas para identificar el AND se pudieron hallar huellas digitales en el almacén que tras ser enviadas a una base nacional de datos encontraron una coincidencia en el 2006, Lester Dilbert, un delincuente con un extenso historial de antecedentes penales, a quien la policía acusó de homicidio en primer grado.

El caso se ventilará en la corte, tanto la fiscalía como la defensa argumentan tener suficientes pruebas para pelearlo.

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