Sur de la Florida

Se entrega hombre arrepentido tras haber atacado a una mujer en Miami

Pena, de 44 años, es arrestado después de entregarse a la policía, diciendo que golpeó salvajemente a una mujer de 60 años, Gladys González.
Pena, de 44 años, es arrestado después de entregarse a la policía, diciendo que golpeó salvajemente a una mujer de 60 años, Gladys González.

Armando Pena es un violento drogadicto que ataca a golpes a las mujeres y roba automóviles, pero al menos está arrepentido.

Pena, de 44 años, asaltó a Gladys González en las primeras horas de hoy cuando ella regresaba de su trabajo, pegándole en la cara y lanzándola al suelo, apoderándose de su Ford Taurus y huyendo del lugar.

Y entonces, inesperadamente, Pena regresó 12 minutos después, apenado por lo que hizo.

Para la sorpresa de los policías y rescatistas de Miami que estaban atendiendo a la víctima, Pena estacionó el auto, salió de él, y dijo: ''Yo fui quien lo hizo. Yo fui el que la atacó''

De inmediato las autoridades lo esposaron.

Cuando se le preguntó por qué le había pegado a la mujer y la lanzó al suelo, Pena respondió: "Fue por la droga''. El sujeto admitió haber fumado cocaína en piedra (crack) minutos antes del ataque, que ocurrió en el 1912 SW 17 Avenue.

La historia tal vez no hubiera tenido un final feliz si no hubiera sido por la rapidez con que actuó el agente de la policía de Miami Omar Grass, que a esa hora terminaba su turno de madrugada y regresaba a la casa en su auto patrullero.

González, de 60 años, acababa de llegar a la dirección, el edificio de apartamentos La Arboleda, y se bajó del auto para abrir una verja que lleva al estacionamiento. González cuida a una anciana que vive en el edificio. Fue en ese momento que Pena la atacó.

Grass, de 41 años, volvía a su casa cuando vio el Taurus de color blanco salir del lugar a gran velocidad, y a González tirada en el suelo. De momento pensó que la mujer había sido atropellada y que se trataba de un chofer que se daba a la fuga.

En lugar de seguir el auto que escapaba, Grass decidió ayudar a la víctima.

''Esa es la primera reacción que uno tiene'', dijo el policía. Enseguida llamó por el radio y dio la descripción del auto y del agresor.

La operadora rápidamente envió a otros agentes al área para que buscaran al fugitivo. Los rescatistas de Miami también respondieron. González sangraba de la cara y de la mano tras caer al pavimento.

''Cuando ve algo así, lo primero que uno piensa es en su madre'', dijo el agente Jairo Lozano, veterano con 27 años en el departamento.

Un grupo de agentes y paramédicos rodeaban a González, preparándola para trasladarla al hospital Jackson Memorial, cuando de repente apareció el arrepentido agresor.

Lozano fue quien lo esposó.

''Estaba coherente'', dijo Lozano. "El sabía lo que había hecho''.Cuando se le preguntó por qué había vuelto, Pena contestó ya esposado: "Me sentí mal''.

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