Sur de la Florida

Condenado cabecilla de red de tráfico humano

Unas veces se refería a ellos como "caramelos'' y otras los llamaba "zapatos'.

Los comodines verbales sin embargo no le sirvieron a Ramón Barrabi Puentes para despistar a las autoridades federales que escuchaban sus conversaciones telefónicas.

Los zapatos y los caramelos eran sus clientes, decenas de indocumentados sacados de Cuba en botes velo-ces que estaban bajo su coordinación.

Barrabi, a quienes las autoridades identifican como el cabecilla de una de las más sofisticadas organizaciones de contrabando de cubanos que operó del 2005 al 2007 en el sur de la Florida, fue condenado a 10 años por un juez federal de Miami.

En el proceso surgieron detalles desconocidos de cómo se mueven este tipo de organizaciones no sólo en el sur de la Florida sino dentro de Cuba.

El FBI presentó evidencias de que Barrabi operaba teléfonos satelitales en la isla y que allí contaba con una red de contactos para coordinar los embarques de los indocumentados.

Los agentes federales no ocultaron su interés por identificar a los cómplices de la organización en Cuba y los refugios que utilizaban en la isla para congregar a los indocumentados antes de enviarlos a la Florida.

Este objetivo de la pesquisa fue uno de varios puntos que la agente del FBI Jennifer Himes, expuso a un magistrado federal para justificar la intercepción de los teléfonos celulares de Barrabi.

El magistrado autorizó la grabación de las conversaciones telefónicas durante un mes, lo que generó en el proceso mociones de nulidad del abogado defensor de Barrabi quien argumentó que en el caso de Cuba, no tenía ningún objeto identificar cómplices en un país con el que Estados Unidos no tiene ningún tratado de extradición.

"La gente en Cuba está fuera del alcance del gobierno de Estados Unidos, si son acusados no pueden ser extraditados'', señaló el abogado Nel M. Nameroff en una moción en la que aspiraba a demostrar que la intercepción de los teléfonos fue innecesaria.

Barrabi, de 45 años, había sido condenado en marzo de 2004 a un año de prisión por contrabando de indocumentados y al menos uno de sus ayudantes, Aramis Ramos Fragoso, acusado en el segundo pliego de cargos, fue introducido a Estados Unidos ilegalmente por él, según documentos judiciales

Tras su salida de prisión, Barrabi continuó en las mismas actividades y fue entonces cuando fue puesto en la mira como el principal objetivo de una amplia operación encubierta, sin antecedentes en el combate del trasiego de gente en el sur de la Florida.

La operación, en la que participaron cinco informantes y se grabaron 3,600 conversaciones telefónicas, permitió frustrar el contrabando de 97 indocumentados entre tres viajes que ocurrieron entre febrero y marzo de 2007.

Junto con Barrabi fueron encausados Jorge Ponce, José Vásquez, Emilio Valentín Yanes, Sandra Veloz, Alexis de la Cruz Suárez, Janny Grijalba González, Enrique Manzano, Yasmani Hernández López, Odelsis Lozano, Obellami Armas Rodríguez y Fnu Otero.

La acusación atribuyó a Barrabi la coordinación del recaudación de información en Miami de familiares cubanos que aspiraban a venir a Estados Unidos indocumentados; el paso de la información a sus contactos en Cuba; el despacho de las embarcaciones; el trasbordo de los indocumentadosa su arribo a Key West y el cobro de $10,000 por cada uno.

En un resumen del caso la magistrada Lurana Snow anotó que Barrabi dio a entender durante una conversación con otro de los acusados que tenía posibilidades de ofrecerle refugio en Cuba para eludir la justicia.

En el mismo documento, la magistrada señaló que los agentes federales vieron cómo, los operadores del bote rápido sentaron a un bebé sobre uno de los motores, para impedir que los oficiales del servicio guardacosta dispararan para destruir el mecanismo.

Barrabi fue arrestado el 4 de abril de 2007.

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