Sur de la Florida

Valiente cubana lucha por seguir ayudando a los discapacitados

Cuando la desaceleración de la economía y los recortes al presupuesto estatal amenazan la supervivencia de muchos programas sociales, una cubana asoma como una valiente emprendedora que no escatima esfuerzos para antener a flote un centro de asistencia que fundó para ayudar a los adultos discapacitados. Sus mejores armas: el amor y la voluntad de servicio al prójimo.

"Mi fisolofía es concentrarse en las relaciones humanas y no perder la esperanza. Todo el mundo necesita a alguien'', dijo Nieves Rodríguez, fundadora de Emily C. Moises Day Trai-ning Center, una entidad del sur de la Florida que hace cuatro años provee cuidados y atenciones a decenas de personas, con edades de 22 a 67 años, que sufren de comportamientos disfuncionales, retardo mental, autismo, síndrome de Down y parálisis cerebral.

El centro lleva el nombre de la hija menor de Nieves, quien falleció a los 19 años en un accidente automovilístico en la década del 2000 cuando viajaba de la Universidad del Sur de la Florida, en Tampa, a Miami. Emily fue una alumna sobresaliente que desde muy pequeña mostró inclinación por el trabajo social a favor de los más vulnerables.

La entidad es un programa de alcance social como el que siempre soñó tener la hija de Nieves, que llegó a dominar cuatro idiomas y se destacó ampliamente en la secundaria Miami High. En su honor el colegio premia a sus estudiantes más aplicados con un trofeo a la excelencia académica que lleva el nombre de Emily.

"Todos los dias de mi vida le rezo a mi hija y le pregunto si estoy haciendo correctamente mi trabajo. Quizá ella lo hubiese hecho mejor, pero mi pequeña sabe que pongo mucho esfuerzo para que esté contenta y orgullosa de su mamá'', contó Nieves, quien llegó a los Estados Unidos en 1961 en la Operación Pedro Pan. El plan facilitó la salida de Cuba de al menos 14,000 niños cuyos padres no quisieron que fueran adoctrinados bajo el comunismo. Nieves, de 62 años y graduada en Sociología de la Universidad Barry, podría estar disfrutando a tiempo completo de su hogar y sus nietos, pero sabe que no sería completamente feliz si no está trabajando con los necesitados.

"Ellos también son mi familia'', dijo Nieves refiriéndose a las personas que requieren cuidado especial y que asisten al centro de lunes a viernes para recibir terapia, clases de pintura, música, teatro y lecciones de compu-tación en el horarios de 8:30 a.m. a 2:30 p.m.

La fundación opera en un almacén de 6,000 pies cuadrados, al noroeste del condado.

"Lo maravilloso de la vida es hacer lo que a uno le gusta. Y eso está aquí: en la esquina de la felicidad'', afirmó Nieves.

El lugar se ha transformado en un enorme salón de clases y luce repleto de salas de esparcimiento, talleres y cuartos de lectura.

"Cuando empezamos no tenía techo ni aire acondicionado. Todo ha sido como volver a nacer'', detalló Nieves, junto a su hijo mayor Alberto, de 33 años, quien donó todos los ahorros que tenía en su cuenta bancaria para apoyar la creación del centro.

"No me arrepiento para nada y estoy feliz de haber ayudado a mi madre. En realidad, es una obra que le pertenece a ella'', acotó.

En solo cuatro años, la institución que dirige Nieves ha ganado fama por su profesionalismo y calidad de servicio en tiempos tan complicados como imposibles para muchas otras entidades sociales, que no han soportado la presión del quehacer diario en medio de la crisis y la falta de inyección de recursos estatales.

"Son tiempos duros, pero así es la vida. Además el dinero del gobierno alcanza para mantenerte, pero no para mejorar nada. Por eso tratamos de ser creativos y buscar nuevas fuentes de ingreso'', aseveró Nieves.

Para evitar el cierrapuertas a causa de los recortes presupuestarios, la trabajadora social cubana que ha acumulado más de 40 años de experiencia profesional en el sur de la Florida, ideó un plan de actividades para aliviar la crisis, como una exposición y venta de cuadros que son pintados por los pacientes, así como la publicación de un recetario de cocina que saldrá a la venta próximamente.

"Nieves enaltece la profesión. Hace sentir a los que la rodean, que el sol sale para todos'', expresó Roberto Pire, un concejero social que ha visto el progreso de la obra.

Otro que reconoció la tarea de Nieves fue Carlos Villar, un profesor de arte que organiza talleres de pintura masivos en el centro. Villar dijo que sin el apoyo y la confianza de Nieves, él no se habría sentido tan resuelto ni confiado para implementar con el programa.

"Es una persona muy sensible y oo titubeó ni un minuto cuando la idea afloró. Su valentía y confianza en sí misma es un ejemplo para nosotros'', enfatizó Villar.

No obstante, Nieves piensa que los logros del centro no son a título personal, sino que han sido forjados gracias a la calidad humana y el interés de la gente que la rodea.

"Sigo pensando que el sistema de confiar en la humanidad me funcionó y que cuando uno actúa guiado por buenas intenciones, los resultados brillarán con luz propia donde quiera que sea'', acotó.

jcchavez@miamiherald.com

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