Sur de la Florida

El miedo y la desesperanza acaban con sueño de indocumentados

Después de vivir indocumentado durante casi siete años, el ingeniero industrial nicaragüense Armando Lacayo regresará a su país, harto de esperar por una oportunidad para legalizar su situación.

Volverá a Nicaragua pese a la pobreza del país centroamericano y a una situación política --con Daniel Ortega en el poder-- que no lo convence.

Se le agotó la esperanza de algún día poder arreglar sus papeles en Estados Unidos, a través de una reforma a las leyes de inmigración, además de que teme perder algo muy valioso: su familia en Nicaragua.

Se une también el miedo a las redadas, el vivir a hurtadillas, escondido, sintiéndose como "cero a la izquierda'' , discriminado, sin poder tener una licencia o una identificación para conducir, una situación humillante que no resiste por más tiempo.

Tampoco quiere seguir trabajando horas excesivas "como un esclavo'', sin vacaciones, ni beneficios.

"Yo, al igual que todos los indocumentados, he sufrido vejámenes de los patrones y de todo el mundo... y muchas veces me han tratado como a un animal'', dijo Lacayo quien tiene boleto comprado para el 4 de septiembre.

No ha visto a su esposa ni a sus dos hijos --de 18 y 12 años-- desde que llegó a Miami con un visa de tránsito en noviembre del 2001.

"Me quedé esperando una legalización y una reforma que nunca llegan, esperanzado en que solucionaría mi problema, pero no es así. Todo fue un engaño y mi familia está sufriendo los embates de la separación'', dijo Lacayo de 40 años y quien ha trabajado como obrero en múltiples oficios.

El tema de la inmigración no es una prioridad en la campaña electoral por la presidencia de Estados Unidos, pese que tanto John McCain como Barack Obama apoyaron el proyecto de reforma a las leyes de inmigración en el Senado, que finalmente no fue aprobada.

En su lugar, los legisladores le dieron curso a una serie de medidas de seguridad nacional, la creación del muro en la frontera con México y un mayor número operativos por parte del Servicio de Inmigración, Aduanas y Deportación (ICE).

En la Florida, el número de arrestos aumentó en un 50 por ciento en el 2007, con 30,000 detenciones, comparado con el año anterior, según datos del Florida Inmigrant Advocacy Center, (FIAC), una organización de asesoría legal pro bono en Miami.

"Nuestro deber, tal y como lo manda el Congreso, es asegurar que las leyes de inmigración y aduana se cumplan. Los individuos que violen estas leyes deben saber que están expuestos al arresto y a ser deportados'', dijo Nicole Navas, portavoz del ICE en Miami.

La última redada en Mississippi, donde el ICE detuvo a cerca de 600 personas, ha exacerbado el miedo y alarmado a las organizaciones de defensa de los inmigrantes en el país, que están en contra de este tipo de acciones.

"Esas personas estaban trabajando y no vendiendo drogas o cometiendo algún crimen. Si hubiera existido una reforma, esto no habría ocurrido'', dijo José Lagos, activista de Miami, que aboga por la moratoria de las redadas contra los inmigrantes que no tienen antecedentes penales.

Pero el ICE considera que las personas que no tienen un estatus legal, "frecuentemente cometen actividades criminales, relacionadas con posesión de documentos fradulentos y robo de identidad para poder trabajar en Estados Unidos'', explicó Navas.

Muchas veces, toma años reparar el daño que se causa por un ‘‘robo de identidad'', explicó la portavoz de ICE, porque afecta a ciudadanos norteamericanos y personas legales, ‘‘cuyos beneficios de salud, hipoteca o asistencia social son negados, porque otra persona usó su identidad''.

Según Cheryl Little, presidenta de FIAC, estas redadas "no hacen más segura a la nación'' y el dinero que invierte el gobierno "es un derroche de recursos persiguiendo a gente que no representa peligro''.

El ICE cree que sus operativos además de ser ‘‘cuidadosamente planificados'', forman parte del esfuerzo de la agencia para proteger la seguridad pública y nacional, además de que toma en cuenta las necesidades humanitarias de las personas, agregó Navas.

La prensa nacional reportó que el ICE liberó con grilletes electrónicos a las madres arrestadas, para que atendieran a sus hijos menores de edad.

Sin embargo, Little informó haber conocido el caso de una mujer hispana que fue detenida y "por meses no supo dónde estaban sus hijos''.

Los menores aparentemente fueron llevados a un orfelinato ‘‘y nadie en inmigración le dio información, hasta que nosotros intervinimos'', dijo la activista.

Lacayo, no quiere estar en esa situación y por eso se va de Miami.

Tampoco quiere comprar un documento falsificado. Se va con la frente en alto, para quizás, un día regresar con los documentos en regla, sin necesidad de esconderse.

kerodriguez@elnuevoherald.com

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