Sur de la Florida

Cientos responden al plan de ayuda de la Fundación

La ayuda de la comunidad surfloridana no se hace esperar.

Cientos de residentes formaron ayer largas filas frente a la sede de la Fundación Nacional Cubanoamericana (FNCA) para hacer sus aportes de dinero, en el marco del programa de auxilio económico que auspicia esta organización a beneficio de miles de familias desamparadas en la isla.

En la primera jornada de recolección, que arrancó de 9:00 a.m. a 4:00 p.m., unas 400 personas esperaron pacientemente su turno para registrar sus remesas y decir presente en la cruzada de solidaridad.

Uno de ellos fue Neftalí Pernas, un exiliado que arribó hace nueve años a Miami y que se siente cada vez más conmocionado por las noticias de Cuba a medida que se conoce la magnitud de los destrozos que dejaron los huracanes Ike y Gustav.

"El sufrimiento de mis compatriotas fue lo que me trajo aquí'', comentó Pernas, un enfermero de 39 años, que se disponía a despachar $300 a un grupo de varios damnificados que viven hacinados en una habitación en Pinar del Río, debido a que sus casas desparecieron con el azote del ciclón Ike.

‘‘Afortunadamente mi familia está a salvo, pero no dejo de preocuparme por mi pueblo, ellos no merecen pasar esta tragedia'', añadió.

El plan de cooperación de la FNCA opera con las sucursales de Western Union en la isla para hacer llegar los donativos de dinero de la forma más rápida y directa posible. La ayuda se produce al calor de una polémica que no acaba en la comunidad exiliada local sobre las opciones para asistir a los damnificados sin beneficiar al gobierno comunista.

‘‘No es hora de discusiones, aquí se lucha y más o menos resolvemos. Pero allá no tienen muchas opciones'', dijo la cubana María Fajardo, que estaba lista para enviar $100 a su madre y hermano en La Habana Vieja.

"Estoy segura de que estos pesos les servirán, porque allá no están dando ningún tipo de ayuda, sobretodo en las áreas donde se conoce que hay inundaciones'', agregó la mujer mientras anotaba sus datos en los planillones de registro en un salón de la FNCA que lucía abarrotado de donantes

A su lado estaba otra cubana, Silvia Pujol, que deseaba enviar una remesa de $300 a Isla de la Juventud para socorrer a una tía de más de 90 años de edad.

Pujol relató que la anciana debió ser evacuada ayer a un lugar más seguro, pues el departamento que ella ocupaba quedó totalmente anegado por el desborde de las aguas que ‘‘prácticamente le llegaban hasta la cintura''. Asimismo contó que había juntado otros $100 para el fondo general de la Fundación, que será distribuido a las familias e individuos en situación más crítica.

"Es lo menos que se puede hacer porque son hermanos que sufren y que no han tenido la suerte de nosotros de llegar a este gran país'', precisó.

La entidad promotora del plan de ayuda monetaria explicó que podrían estar considerando tramitar una nueva licencia o ampliar el monto del permiso excepcional de $250,000 que actualmente disponen para socorrer a los damnificados. Los organizadores calculaban ayer haber recolectado más de $50,000 de parte del ciudadano común y corriente.

"Obviamente hay mucha necesidad y la respuesta que hemos visto en el primer día nos ha confirmado la buena voluntad de los surfloridanos'', dijo Sandy Acosta Cox, la directora de prensa de la FNCA. "No podemos descartar otra solicitud de licencia'', agregó.

cf,gtd,8,8,7jcchavez@elnuevoherald.com

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