Sur de la Florida

Ex reportera de The Miami Herald pasa a ser noticia

Durante casi un año, Tania deLuzuriaga cubrió el cuarto distrito escolar de la nación para el Miami Herald.

Ahora, la ex reportera educativa se ve en medio de otro artículo de noticias: un escándalo sobre la naturaleza de sus relaciones con el individuo que se convirtió ayer en el jefe de la junta escolar de Miami-Dade, que ha suscitado interrogantes sobre su ética periodística.

Hay una serie de mensajes electrónicos que se cree tuvieron lugar el año pasado entre deLuzuriaga y Alberto Carvalho, entonces superintendente adjunto, que revelan no solamente lazos románticos sino intentos de promover mutuamente sus carreras profesionales.

No está claro si las casi dos docenas de mensajes electrónicos son auténticos. Carvalho, que ha negado que haya existido alguna relación romántica entre ellos, al principio cuestionó la legitimidad de los mensajes, pero ayer dijo que era posible que éstos sean auténticos, aunque dice que no recuerda haber recibido ningún mensaje explícitamente de deLuzuriaga y que posiblemente no los leyó nunca.

DeLuzuriaga, que se fue del Miami Herald en septiembre del 2007 para irse a trabajar en The Boston Globe, no quiso hacer comentarios.

Los mensajes electrónicos, en su mayoría enviados por la reportera a Carvalho,

incluyen algún lenguaje sexual explícito y quejas de ella de que las relaciones entre ellos aparentemente estaban enfriándose. Otros discuten sus relaciones profesionales. Se dice que en un email deLuzuriaga le escribió a Carvalho sobre la cobertura de ella de la inminente crisis presupuestaria de agosto del 2007, y recalca la importancia de que ellos trabajaran como asociados.

"Yo no he estado tan atenta a tu posición y a ayudarte como lo has estado tú en cuanto a mí'', se dice que deLuzuriaga le escribe a Carvalho por computadora el 8 de agosto del 2007. "Pero tienes razón. Si no nos compromete profesionalmente, debemos actuar de modo que nos ayudemos mutuamente . . . Y para ti eso es importante en este clima político''.

El Miami Herald revisó unos 24 mensajes electrónicos, escritos a través de cuentas de email personales y de la compañía, y unos 110 artículos, publicados y escritos por deLuzuriaga en el 2007.

Los artículos parecen neutrales. Carvalho, que hablaba a nombre del distrito escolar como parte de sus deberes, está citado en unos 30 de ellos.

La ética profesional del Miami Herald dice que reporteros y editores "deben evitar relaciones externas, participación en negocios y gestiones personales que estén en conflicto o puedan dar la impresión de estarlo con el papel que jugamos en nuestros trabajos''. Cuando surgen conflictos, a reporteros y editores se les requiere que informen a sus editores.

"Si esos emails son verdaderos, violan algunas de las normas más básicas de nuestra profesión'', dijo el editor ejecutivo Anders Gyllenhaal, del Miami Herald.

En un mensaje electrónico al parecer enviado por deLuzuriaga después de haber escrito un artículo sobre la reunión de la Junta Escolar el 1ro de agosto del 2007, ella le asegura a Carvalho que comprende su punto de vista sobre la cobertura de prensa.

"Veo tu punto de vista sobre citas y dar crédito . . . y te pido comprensión cuando se me va la oportunidad''', dice el mensaje. "No es intencional; tú lo sabes''.

Lo de los mensajes electrónicos salió a recluir esta semana cuando empezaron a circularse entre los miembros de la junta escolar y empleados del distrito y los pusieron en la internet.

Un profesor de leyes que opera un centro de ética en la Universidad de Miami (UM) dijo que los mensajes revelan serios lapsos de ética de ambas partes.

"Suponiendo que los mensajes son verdaderos, demuestran que la reportera, con su propio reconocimiento, repetidas veces compromete tanto su objetividad e imparcialidad al reportar como resultado de su relación personal con Carvalho'', dice Tony Alfieri, director del Centro de Etica y Servicio Público de UM. "También es perturbador que aparentemente se ve con claridad que ella admite que se esforzó con diligencia por promover los intereses profesionales y de carrera de Carvalho''.

Kelly McBride, que supervisa el programa de ética en el Poynter Institute for Media Studies, un centro de entrenamiento de periodismo de St. Petersburg, Florida, dijo también que la relación, si es que existió, da lugar a difíciles interrogantes, tanto con respecto a la reportera como al administrador escolar.

"Se trata de una reportera con un significativo conflicto de intereses que está violando toda clase de normas y permi-tiendo la posibilidad de que ese conflicto afecte la cobertura de noticias'', dice McBride.

Según ella, el superintendente también tendría que explicarles a sus superiores, a saber los miembros de la junta escolar, los padres y demás contribuyentes, cómo es que el comportamiento que según se alega está revelado en los emails es apropiado para un alto funcionario.

"Si se tratara de un maestro o un director de escuela, habría preocupación, por cierto'', dice ella. "Ese tipo de comportamiento recae sobre una cuestión de carácter''.

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