Sur de la Florida

Padre de Michael Hernández defiende a su hijo

Manny Hernández, padre de Michael, testificando en una corte de Orlando.
Manny Hernández, padre de Michael, testificando en una corte de Orlando.

El padre del acusado de asesinato Michael Hernández testificó el jueves por la mañana que su hijo comenzó a realizar extraños rituales diarios durante el verano, antes del asesinato de Jaime Gough en un baño de la Southwood Middle School de Miami-Dade el 3 de febrero del 2004.

Manny Hernández recordó cómo su hijo se levantaba de la mesa de cenar a la misma hora todos los días, se dirigía a la nevera de dos puertas y observaba los productos situados en su interior mientras movía aceleradamente su cabeza hacia adelante y hacia atrás. Caminaba entonces hasta el reloj de su abuelo en la sala y lo miraba fijamente.

“Todos los días a la misma hora, ¿un mismo orden de comportamiento?, preguntó Richard Rosenbaum, el abogado de Michael Hernández.

"Sí, señor”, respondió Hernández.

Sus padres observaron que su hijo rompía el contacto visual con ellos, se encerraba en su habitación y comenzaba una rígida rutina de ejercicios.

Estaban lo suficientemente preocupados como para plantearse si llevaban o no a su hijo a un psicólogo o a un psiquiatra.

“Michael no pensaba que fuese necesario”, testificó Manny Hernández

El hijo dijo a sus padres que no hablaría con un psicólogo aún cuando lo forzaran a asistir a su consulta, por lo que no tendría sentido hacerlo. Sus padres decidieron no llevarlo a una consulta de orientación psicopedagógica, ya que, en términos generales, era un muchacho “excelente”, por lo que esperaron a ver si las cosas mejoraban.

Hernández dijo que el asesinato brutal de Jaime nada tenía que ver con el carácter del hijo que ellos conocían.

“Era un buen muchacho”, dijo. “Lo sigue siendo, aunque por razones ajenas a mi entendimiento hizo algo horrible”

Se esperaba que Manny Hernández continuara testificando durante la mañana del jueves. Está programado que su esposa, Kathy Hernández, suba al estrado después de él.

El martes, los fiscales Carin Kahgan y Kathleen Hoague de Miami-Dade concluyeron el caso contra Hernández, que ahora tiene 18 años, y está acusado asesinar su compañero de clases Jaime cuando ambos tenían 14 años.

El equipo de la defensa, encabezado por Richard Rosenbaum, comenzó el jueves por la mañana su defensa, basada en la demencia del acusado.

Hernández está acusado de homicidio con premeditación y de ser condenado enfrenta la pena de cadena perpetua. Su equipo legal ha elaborado una defensa basada en la demencia, según la cual el adolescente está mentalmente enfermo por lo que, de acuerdo con el derecho penal, no es responsable de sus actos de aquel día.

Hernández, dice, pensaba que entrenaba para convertirse en un asesino en serie; recibía “consejos” de un centavo que llevaba en uno de sus bolsillos y del perro de su casa, Minnie, según un diario encontrado en su mochila el día del asesinato de Jaime.

Los fiscales dicen que si bien Hernández podría padecer de desorden de la personalidad o de enfermedad mental, de acuerdo con la ley no padece demencia. Afirman que las pruebas muestran que sabía que lo que hizo estaba mal y planeó metódicamente el crimen.

El juicio se trasladó a Orlando porque muchos de los posibles miembros del jurado dijeron que ya conocían los detallaes del asesinato de partir de las noticias.

Se espera que las alegaciones de la defensa se prolonguen, por lo menos, hasta mediados de la semana entrante.

  Comentarios