Sur de la Florida

Sistema judicial ante el dilema del autismo

Kevin Brinegar
Kevin Brinegar Cortesía de la oficina del Alguacil de Broward

Un hombre autista de 20 años, acusado de haber apuñaleado dos veces a su madre por la espalda el lunes, pasará ahora a un sistema legal que según algunos no está preparado para lidiar con alguien que padezca de ese trastorno.

Kevin Brinegar enfrenta cargos de agresión física con agravantes en el caso, que ocurrió en la urbanización Ridges, en Weston.

El defensor público del condado Broward, Howard Finkelstein, admite que el caso le plantea a su oficina un desafío singular, principalmente por lo raro que es que se acuse a una persona autista de un delito tan violento.

"Nosotros sabemos poco sobre el autismo, lo mismo que la ciencia médica'', dijo Finkelstein, a quien se le asignó el caso de Brinegar.

"Las cortes están casi 10 años detrás de la medicina'', añadió. "Si la medicina está perpleja con esto, las cortes están en tinieblas''.

Según algunos cálculos, más de un millón de estadounidenses padece de cierto grado de autismo, pero todavía hay mucho que se desconoce de ese trastorno.

Esa incapacidad de desarrollo "afecta la capacidad de la persona de comunicarse e interactuar con los demás'', según la Sociedad de Autismo de Estados Unidos.

Algunos autistas se apartan completamente del mundo, mientras que otros pueden desarrollar lazos emocionales con sus familiares. De Brinegar y sus relaciones con su madre, Karen Brinegar, de 50 años, se sabe poco. Hasta el pasado, jueves, ella estaba en el Broward General Medical Center en estado satisfactorio.

El hijo todavía estaba preso el jueves, bajo una fianza de $50,000 en el North Broward Bureau de la policía de ese condado. El NBB es una instalación de seguridad mínima para enfermos mentales y presos en mal estado de salud.

Las autoridades lo transportaron primero a la cárcel principal de seguridad máxima, en la que se coloca a presos con probabilidades de escapar, o que sean violentos o peligrosos.

Pero cuando lo examinaron profesionales médicos, lo trasladaron al NBB.

El doctor Stephen Edelson, director del Instituto de Investigaciones Sobre el Autismo, expresó temores en cuanto a la atención que Brinegar ha recibido y recibirá en el futuro. "Existe un sentir en general de que el giro de justicia penal hay discriminación'', comentó Edelson. "De que no hay un trato justo''.

Tampoco la policía entiende mucho a los autistas ni sabe cómo lidiar con ellos, y piensa que son más depredadores de lo que son en realidad, dice Jon Shaw, un profesor de la Universidad de Miami (UM).

Shaw afirma que no existe una relación predecible entre el autismo y la violencia. En dos terceras partes de los casos, el autismo viene acompañado de retraso mental y la inhabilidad de comunicarse, y eso es frecuentemente lo que da lugar a la agresión.

Y añade que algunos de ellos no saben distinguir entre lo que es real y lo que no lo es.

Normalmente se manifiestan negativamente empujando, mordiendo o golpeando a otros. Pero caerle detrás a una persona hasta que sale de la casa y alcanzarla y apuñalearla dos veces, como alega la policía de Broward que Brinegar le hizo a su madre, es algo que casi nunca ocurre.

"Es verdaderamente raro que haya usado un arma'', dijo Edelson. "He estado en este giro 30 años y nunca supe de algo así''.

Según Bruce J. Winick, un profesor de Derecho de UM, el autismo no es defensa para un delito de violencia. Para que el estado plantee cargos y juzgue a Brinegar, simplemente hay que determinar que tiene la capacidad mental de someterse a juicio.

La cuestión es si él sabe distinguir entre bien y mal.

"Si él sabía que estaba haciendo algo malo, aunque tal vez no pueda calibrar sus sentimientos, según la ley de la Florida eso no equivale a una defensa por enfermedad mental'', comenta Winick.

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