Sur de la Florida

Piden repatriar a cubano muerto en altamar

EL SERVICIO Guardacostas ha redoblado sus esfuerzos para interceptar las lanchas rápidas que 
atraviesan el Estrecho de la Florida transportando a inmigrantes ilegales.
EL SERVICIO Guardacostas ha redoblado sus esfuerzos para interceptar las lanchas rápidas que atraviesan el Estrecho de la Florida transportando a inmigrantes ilegales. CORTESIA DEL SERVICIO GUARDACOSTAS

Una familia cubana está de luto y pide la ayuda de la comunidad en el exilio para repatriar a la isla el cadáver del hombre que resultó muerto recientemente en una operación de contrabando humano desde Cuba, a causa de contusiones recibidas en la cabeza.

La víctima fue identificada como Radiberto Quevedo García, de 35 años, natural de la provincia de Las Tunas. El inmigrante cubano era parte de un grupo de 33 indocumentados que estaban siendo transportados ilegalmente durante la noche del martes 23 de septiembre en una lancha de alta velocidad, cuando el Servicio Guardacostas los interceptó junto a otras dos embarcaciones a unas 45 millas naúticas de Key Largo.

"La lancha estaba sobrecargada e iba a una velocidad excesiva. Es un caso triste, sí, porque hay una persona muerta'', dijo Luis Díaz, portavoz de los Guardacostas en Miami.

Tras el incidente las autoridades decidieron trasladar al grupo a tierra firme para utilizarlos como eventuales testigos en un encausamiento criminal contra los contrabandistas.

Los indocumentados -20 hombres, nueve mujeres y tres menores- salieron libres a mitad de esta semana bajo un acuerdo de colaboración con la Fiscalía y todos podrán acogerse a los beneficios de la ley de "pies secos-pies mojados'', que permite el refugio inmediato a los inmigrantes cubanos que alcanzan las costas de Estados Unidos.

La decisión de no devolver a los inmigrantes a Cuba no implica un cambio en los lineamientos de la Ley de Ajuste Cubano.

Por otra parte los sospechosos de liderar la operación de contrabando humano, siete en total, permanecen bajo arresto y podrían ser condenados incluso a cadena perpetua sin son hallados culpables de homicidio involuntario y otros cargos criminales, como desobediencia a las órdenes de agentes federales y conspiración para el tráfico de ilegales.

La formalización de los cargos se hará hoy ante un jurado de instrucción en Cayo Hueso.

Mientras tanto, los allegados de Radiberto esperan la solidaridad de todos para que se cumpla el deseo de quienes conocieron de cerca a un padre de familia cariñoso y un vecino ejemplar, quien juró salir victorioso antes de comenzar la travesía.

"Estamos muy apenados y deprimidos con la noticia de su muerte. Pero ahora el deseo de la familia es traerlo y tenerlo en Cuba; si alguien estuviera interesado en ayudarnos, sería bien recibido'', expresó Miguel Quevedo, uno de los dos hermanos de la víctima que residen en West Palm Beach.

Quevedo recordó que Radiberto era un hombre sencillo, amistoso y un trabajador incansable. Tenía muchos objetivos en la vida, pero sin duda alguna la más importante de todas sus motivaciones era progresar rápido y hacer dinero honestamente, sobre todo para que no le faltase nada a su esposa Yoani y a su pequeño hijo Edilberto, de sólo un año.

"Hizo el viaje por nosotros, por su familia. No quería que pasáramos más trabajo'', precisó Yoani con la voz entrecortada, en una entrevista telefónica con El Nuevo Herald desde el poblado de Riopotrero, en la región oriental de Cuba.

La mujer añadió que la situación económica se había complicado tras el paso destructor de los huracanes Ike y Gustav.

Los vientos y lluvias torrenciales que cayeron en la región hicieron estragos en la infraestructura del pueblo y en muchas de las casas de Riopotrero, incluyendo el techo de la vivienda que ocupaba la familia.

Radiberto era el menor de una familia numerosa de 12 hermanos y trabajaba como transportista privado en Cuba. Sus padres, Abel Quevedo y Caridad García, de 83 y 77 años, están conmovidos con la tragedia y no dejan de lamentar lo sucedido.

"Están totalmente desconsolados'', indicó Emilio Quevedo, otro de los hermanos.

jcchavez@elnuevoherald.com

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