Sur de la Florida

Tres corredores de oro ilegal en Miami acabaron con cientos de empleos en Ohio

Edward Finley no perdió su empleo en la refinería de metales preciosos en las afueras de esta localidad rural de Ohio debido a la competencia extranjera, la tecnología robótica, ni ninguna otra de las razones que se esgrimen para explicar el cierre de fábricas en la región fabril del noreste de Estados Unidos.

La refinería de Jackson quebró porque tres corredores de oro del sur de la Florida compraron a narcotraficantes en América Latina $3,600 millones en oro extraído ilegalmente, y las autoridades los apresaron.

El escándalo fue un golpe mortal para Ohio Precious Metals, una planta que antes empleaba a 280 personas.

“Acabaron con nosotros”, dijo Finley, de 57 años, ex supervisor de planta que tiene un tupido bigote canoso y quien trabajó en el lugar más de 30 años antes que lo despidieran la primavera pasada, junto con docenas de otros empleados. “Muchas familias quedaron en el aire”.

Los tres corredores de oro surfloridanos trabajaban en una filial de Elemetal, una compañía de Dallas que se fusionó con Ohio Precious Metals hace seis años. En marzo del 2017, después que fiscales federales acusaron a los tres individuos de lavado de dinero, Elemetal perdió su certificación para comprar y refinar el oro que vendía a grandes firmas de joyería, bancos y compañías tecnológicas de Estados Unidos.

Y la localidad de Jackson recibió también un fuerte golpe: la gente está pagando el precio por actividades delictivas en Miami y América Latina. Bienvenido a la economía global del siglo XXI: cuando un eslabón se rompe, toda la cadena se viene abajo.

“Tres idiotas de Miami se metieron en problemas y crearon un desastre para la gente aquí”, dijo Megan Malone, directora del Lillian E. Jones Museum, una mansión histórica que data del siglo XX, cuando Jackson era un importante productor de arrabio, que se usaba para productos de acero y hierro.

Sin nada que fundir

En Jackson, una localidad de los Apalaches con 6,230 habitantes, los empleos de Ohio Precious Metals eran un salvavidas. Los trabajadores fundían metales las 24 horas del día, 365 días al año, para monedas, joyas y equipos electrónicos. Tenían buenos salarios, prestaciones de salud y vacaciones pagadas. El salario de los obreros oscilaba entre $30,000 y $45,000 en un lugar donde se podía comprar una casa de tres habitaciones en $100,000.

Pero después del desastre, los camiones blindados cargados de lingotes de oro y plata dejaron de llegar. No había nada que fundir.

Jackson —localidad ubicada en unas colinas llenas de árboles unas 35 millas al noroeste de la frontera entre Ohio y Virginia Occidental, y a unas 3,000 millas de las minas ilegales en Latinoamérica, que además provocan graves daños al ambiente— pagó el precio.

“No es justo”, dijo Ron Queen, concejal de Jackson que dirige un mercado popular lleno de ropa y electrodomésticos usados. “Molesta cuando en nuestro poblado sucede algo que no podemos controlar”.

No se sabe exactamente cuántos empleos se perdieron. La refinería ya estaba despidiendo empleados antes del escándalo, al tiempo que el flujo de oro ilegal se reducía bajo presión de las autoridades latinoamericanas. Mientras tanto, ejecutivos de Elemetal ordenaban desmontar equipos de la refinería de Jackson para aprovechar las piezas, dicen antiguos empleados.

Entre 50 y 100 personas todavía trabajaban en Ohio Precious Metals cuando dejó de fundir oro en abril, dicen los que perdieron el empleo. La compañía no respondió a llamadas ni correos electrónicos. No se presentaron avisos de despidos masivos ante el Departamento de Empleo y Servicios a Familias de Ohio. Tammy Osborne-Smith, quien supervisa los servicios de empleo del Condado Jackson, dijo que sabía que unas 50 personas habían sido despedidas en la refinería desde abril.

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La escarcha y la neblina del amanecer cubren una de las granjas familiares que rodean Jackson, Ohio. Nicholas Nehamas Miami Herald

Varios meses después de los despidos, los corredores de Miami —Juan Granda, Samer Barrage y Renato Rodríguez, todos de la firma NTR Metals, con sede en Doral— se declararon culpables de participar en una confabulación para lavar dinero. Ahora ayudan a los fiscales federales a presentar un caso contra los poderosos narcotraficantes colombianos y peruanos que les suministraban el oro ilegal, según fuentes familiarizadas con la investigación.

Pero eso no significa nada para Jackson: sin oro que fundir, la planta —una de cuatro grandes refinerías de oro en Estados Unidos— no se parece en nada a lo que era.

Ahora quedan unos 10 empleados, casi todos gerentes, sin nadie a quien supervisar, dicen antiguos trabajadores del lugar.

Volver a empezar

Hubo un momento fugaz en que parecía que el oro podría revivir la buena fortuna de Jackson.

La localidad, otrora un dinámico centro industrial fundado en 1816 y establecido por inmigrantes galeses, ya había perdido muchos empleos: las fundiciones de arrabio recibieron un fuerte golpe en la década de 1960, después que un horno explotó. Solamente queda una plantación de manzanas, de las 50 que hubo en cierto momento. Las autoridades limpian ahora una planta de enriquecimiento de uranio fuera de servicio. Meridian, una planta de componentes para automóviles, cerró. Las minas de carbón dejaron de funcionar.

En el 2017, el Condado Jackson tenía uno de los índices de desempleo más elevados de Ohio: 6 por ciento. Más de 7,000 personas viven por debajo del nivel de pobreza. Eso equivale a 23.5 por ciento de los habitantes del condado, casi dos veces el índice nacional. Donald Trump ganó las elecciones en el condado, compuesto casi completamente por blancos, con 73 por ciento de los votos.

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En la planta baja de este edificio viejo del centro Jackson opera un almacén de alimentos, muestra de la declinación de la fortuna económica de la zona. Nicholas Nehamas Miami Herald

Antes de la fusión con Elemetal en el 2012, Ohio Precious Metals fundía “restos” de oro que recibía de casas de empeño y joyerías. La refinería, ubicada en una antigua fábrica de Campbell’s Soup, tenía menos de 100 empleados.

Pero el negocio despegó cuando los corredores de la filial de Elemetal en Miami comenzaron a importar miles de millones de dólares en oro extraído ilegalmente en América Latina. En ese momento el precio del oro estaba alto. Tanto que Elemetal envió equipos especializados a Jackson para que la refinería, conocida ahora como Elemetal Refining, pudiera producir lingotes de oro y plata para los inversionistas.

“Trabajábamos siete días a la semana y no era suficiente” debido a la cantidad de metales preciosos que nos llegaban, dijo sobre su poderoso antiguo empleador un trabajador que pidió no ser identificado.

Políticos como el gobernador John Kasich y el senador Rob Portman visitaron la planta, que creaba empleos en este tranquilo rincón de la región de los Apalaches. El diario económico The Wall Street Journal escribió sobre el lugar en el 2014, y se informa que un peruano quien supuestamente blanqueaba dinero visitó también el lugar, la misma persona cuyos envíos de oro llevaron al cierre de la refinería.

Aunque la planta no era el mayor empleador de Jackson —las plantas de alimentos congelados son su principal rubro— ofrecía la posibilidad de crecimiento en una industria rentable alimentada por la obsesión de Estados Unidos con el oro. Cuando Elemetal compró un instalación en la vecina localidad de Waverly para recuperar metales de equipos electrónicos viejos, la compañía dijo que pudiera crear 500 empleos a lo largo de 10 años.

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Bellisio Foods es el mayor empleador de Jackson, con 1,300 trabajadores que preparan alimentos congelados. Nicholas Nehamas Miami Herald

Pero el auge económico fue breve. Incluso antes que estallara el escándalo del oro, en la cúpula administrativa había problemas.

Alan Stockmeister era dueño de la refinería desde el 2004. Stockmeister se convirtió en presidente del directorio después de la fusión con Elemetal, pero chocó con el presidente ejecutivo de la firma de Dallas, John Loftus, según antiguos empleados.

A final de cuentas, dijeron esos trabajadores al Miami Herald, Loftus ordenó desinstalar los equipos especiales para fabricar lingotes a fin de llevarlos a Dallas. Elemetal quería establecer su propia operación en Texas.

“Canibalizaron la refinería”, dijo otro trabajador, quien también pidió no ser identificado. “Tuvimos que meterlo todo en cajas y subirlo a un camión”.

Ni Stockmeister ni Loftus respondieron a solicitudes de comentario a través de sus compañías.

Mientras tanto, a los corredores de oro de Miami se les redujo la cantidad de oro que recibían de América Latina, en momentos que las autoridades iniciaron una ofensiva contra la minería ilegal. Para el 2016, la cantidad de oro que llegaba a Jackson era ínfima. Ahí fue cuando comenzaron los despidos. Los trabajadores eran despedidos en grupos, cinco ahora, 10 después. Muchos lloraron cuando los sacaron de la planta. En una familia, la madre, el padre y la hija perdieron el empleo, según antiguos empleados.

Cuando los grupos industriales finalmente retiraron a Elemetal sus certificaciones de corretaje de oro en marzo, después que los cargos contra los corredores salieron a la luz pública, no quedaba mucho.

“Eso no tenía que haber pasado”, dijo Walter Luhrman, quien fundó la refinería con el nombre de Jackson Precious Metals en 1974, para venderla tres décadas después. “[Los ejecutivos de Elemetal en Dallas] debían haberse preguntado de dónde salía todo ese oro. Yo lo hubiera preguntado”.

Lurhman, quien todavía está en el negocio del oro, sigue una regla sencilla que dice le ha evitado problemas: no comprar oro de fuentes extranjeras.

“Es demasiado arriesgado”, dijo.

Las advertencias fueron obvias, pero los ejecutivos sufrían de “fiebre del oro”, concordó un empleado. “Eso los cegó”.

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Una mansión histórica bien conservada cerca del centro de Jackson. Estas casas datan de cuando las fundiciones de hierro y otras industrias pesadas empleaban a una gran cantidad de personas. Nicholas Nehamas Miami Herald

Elemetal y sus ejecutivos en Dallas no han sido acusados de nada ilegal, aunque los fiscales federales siguen estudiando su papel en el plan de lavado de dinero.

Stockmeister, nacido en Jackson, es un destacado donante republicano y fideicomisario de la Universidad Estatal de Ohio, además de ser dueño de compañías de construcción, bienes raíces y hoteles en Jackson, así como el diario local, The Telegram.

Los rumores en la zona son que Stockmeister quiere convertir la refinería en un lugar para cultivar marihuana con fines medicinales, legalizada en Ohio en el 2016. Un negocio con oficinas en la refinería solicitó una licencia el verano pasado, pero las autoridades normativas del estado no lo aprobaron. Mientras tanto, la planta ha tratado de dedicarse a refinar otros metales, como cobre y latón.

Pero Jackson ya había perdido anteriormente buenos empleos como los de Ohio Precious Metals, y sigue en pie.

“Es la cultura de la región de los Apalaches”, dijo el alcalde Randy Heath, quien vive a cuatro cuadras de la refinería en la misma casa donde creció. “Ya encontraremos la forma. Es lo que hemos hecho antes”.

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Randy Heath, alcalde de Jackson, Ohio, lleva 10 años en el cargo. Heath dijo que el escándalo en la refinería de oro le ha costado al lugar “buenos empleos”. Nicholas Nehamas Miami Herald

Hoy, las dos mayores fábricas de la zona de Jackson emplean a 2,300 trabajadores que producen alimentos congelados para las cadenas de restaurantes Boston Market y Chili’s.

Pero los nuevos negocios son de una prosperidad que no se puede comparar con la de antes.

Hay una farmacia Walgreens en el lugar donde antes estaban las oficinas de la antigua Globe Iron Company. Hay una casa de empeño cerca del viejo Hotel Cambrian en el centro de la localidad, que se inauguró al principio del siglo XX para atender a los magnates del carbón y el hierro que visitaban el lugar. Ahora es un edificio de viviendas subsidiadas por el gobierno.

Y como en muchas otras partes de Estados Unidos, la crisis de los opioides plaga el lugar.

Los casos nuevos de hepatitis C, una enfermedad muchas veces relacionada con el uso de drogas intravenosas, casi se han duplicado desde el 2011.

“Es una de las grandes amenazas a la salud y la estabilidad de nuestra comunidad”, dijo Kevin Aston, comisionado de Salud del Condado Jackson. “Y el problema está empeorando”.

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El juez Mark Musick preside el tribunal de casos de drogas del Condado Jackson, que ayuda a los adictos a recibir tratamiento y evitar ir a prisión. Nicholas Nehamas Miami Herald

Al menos tres graduados del programa judicial de Jackson contra la adicción a las drogas, que ofrece tratamiento y una forma de evitar la cárcel, fueron a trabajar a Ohio Precious Metals.

Pero la refinería no volverá a funcionar como antes. La fiebre del oro de los tres corredores de oro de Miami y la compañía de Dallas se encargaron de que no sea así.

“Acabaron con nosotros”, dijo el juez Mark Musick, quien supervisa el tribunal que se encarga de los casos de drogas. “Y ni siquiera nos conocían”.

Nicholas Nehamas: 305-376-3745, @NickNehamas

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