Sur de la Florida

Lincoln Diaz-Balart: firme postura ante Castro

Lincoln Diaz-Balart está revisando los papeles que un ayudante ha colocado frente a él, pero tiene la mente en otra parte: en una conversación que desearía tener con su difunto padre.

"Ojalá mi padre estuviera vivo'', reflexiona él, pensando en la pasión por la historia y la política que le impartió Rafael Diaz-Balart, el carismático legislador y patriarca cubano.

Para Lincoln Diaz-Balart, de 54 años, nacido en Cuba y exiliado con su familia, el futuro y el presente siempre están entrelazados con el pasado. Dedicado visitante de la Biblioteca del Congreso, de rareza faltan una pila de libros históricos o biografías políticas en su escritorio. Según él, eso refina e influye sobre sus decisiones.

Pero su énfasis en la Historia es una base de las críticas en su contra: De que él está atado al pasado, en particular a Cuba. Cuando Congresional Quarterly, una publicación que reporta sobre el Capitolio, nombró a Diaz-Balart uno de los 50 miembros más efectivos del Congreso en 1999, lo catalogó no obstante de "ocupante de un nicho'', anotando que "para sus colegas y constituyentes, él es conocido antes que nada por su cruzada contra la Cuba de Fidel Castro''.

Sus detractores dicen que pocas cosas han cambiado en ese sentido casi una década después.

A veces, la cruzada puede ser explosiva. En 1995, Diaz-Balart fue arrestado frente a la Casa Blanca por protestar contra la política del Presidente Bill Clinton hacia Cuba. Sólo un año después de su elección al Congreso en 1992, se las cobró a un legislador responsable de que se hubiera recortado el presupuesto de Radio y de TV Martí, y recortó millones de dólares de un proyecto para el distrito del legislador de Colorado.

Ahora que confronta el primer desafío verdadero a su escaño en el Congreso, de parte de un demócrata populista que dice que a los votantes de hoy les preocupan más las reposesiones de sus casas que la política hacia Cuba, Diaz-Balart está haciendo campaña enérgicamente, y recaudando más dinero que nunca.

Hasta el 6 de agosto había recaudado $1.7 millones, aproximadamente una cuarta parte de eso de firmas legales, intereses de bienes raíces y comités de acción política (PACs) con intereses en política exterior y de defensa, según informó el Center for Responsive Politics, un grupo no partidista y sin fines de lucro de Washington.

Pero hasta algunos republicanos en su distrito dicen que Diaz-Balart de todos modos es un poco misterioso.

"La mayoría de la gente no sabe qué es lo que ha hecho la mayor parte del tiempo que ha estado en el Capitolio'', dice Robert Bueso, un republicano que es tesorero de la East Kendall Homeowners Association. "Su opinión sobre Cuba la sabemos''.

Su enfoque ha dado lugar a acusaciones de que, como defensor principal de la política de Estados Unidos hacia Cuba, él ve su escaño en el Congreso como un peldaño hacia el puesto que él quiere de veras: la presidencia de Cuba.

Diaz-Balart, que lleva un brazalete puesto con la palabra "cambio'' para demostrar solidaridad hacia los disidentes cubanos, considera esa afirmación ofensiva.

"Eso es un insulto para aquéllos que están hoy en las mazmorras castristas'', dice él, que tiene una tía que estuvo casada con Fidel Castro. "Esos son los héroes de Cuba, los que han dado su libertad, su sangre, ésos son los que se han ganado la presidencia''.

La competencia y su potencial para cambiar el tono de las relaciones entre EEUU y Cuba están captando atención en todo el país, y Diaz-Balart está procurando ampliar su factor atractivo. Cuando le preguntan algo sobre el logro que más le enorgullece, no empieza por hablar del papel que jugó en que el embargo de EEUU contra Cuba se promulgara como ley.

En lugar de eso, alardea de una ley de 1997 que impidió que se deportara lo que se calcula fueron unos 150,000 nicaragüenses. Hay una foto sobre un mueble en su oficina que muestra al congresista recibido como héroe en Miami por una multitud de entusiasmados nicaragüenses.

Frank Sharry, un defensor de los inmigrantes acostumbrado a combatir varios esfuerzos republicanos por restringir la inmigración, dice que Diaz-Balart es su ‘‘republicano favorito''.

"Ha sido un defensor constante, lo cual ha sido siempre difícil dado que en su partido la mayoría no está de acuerdo con él'', dice Sharry, acreditando a Diaz-Balart por las leyes que ha ayudado a aprobar. "Una cosa es aparecerse en las conferencias de prensa, pero utilizar capital político para promover algo es otra cosa''.

La inmigración es un área en la que Diaz-Balart, que generalmente vota con los republicanos, ha dado indicios de independencia. El incluye la aprobación de ‘‘legislación migratoria justa y prudente''' entre sus prioridades en un próximo término. Otras prioridades: promover empleos y ayuda federal para el sur de la Florida, para reforzar la economía, "proteger la libertad y trabajar para expandirla donde haga falta''.

En 1994, Diaz-Balart discrepó con un segmento del llamado "Contrato con EEUU'' del Partido Republicano, la pieza central de los esfuerzos de su partido para recuperar la mayoría en la Cámara de Representantes. La medida a la que él se opuso dictaba la eliminación de beneficios para inmigrantes legales. La retribución dentro del partido puede ser pronta: no nombramientos significativos a comités, no participación activa en la promulgación de leyes.

Diaz-Balart llegó a ser uno de solamente tres congresistas que se negaron a firmar, y dice que nunca le pesó. Y convenció a su colega republicana del sur de la Florida, la representante Ileana Ros-Lehtinen, de que compartiera su recelo: "Me encontré con Ileana a medianoche y le dije: ‘No podemos firmar eso' '' dice él.

El partido no le guardó querellas: lo nombraron después a formar parte del Comité de Reglas de la Cámara Baja, que juega un papel clave en determinar qué legislación va a someterse a votación en el hemiciclo. Diaz-Balart, el segundo republicano en nivel del comité, dice que ha utilizado la posición para que se aprueben proyectos de leyes importantes.

Cita la decisión de rechazar el llamado contrato como prueba de que no siempre camina al ritmo de la música partidista. De hecho, su historial de votación durante esas sesión muestra que él tomó partido con la mayoría demócrata en varias cuestiones, incluyendo un proyecto de ley al que el presidente Bush se opuso, para permitir que las autoridades de vivienda compraran propiedades reposeídas con dinero federal para vendérselas a familias de bajos ingresos.

Diaz-Balart fue uno de solamente 11 republicanos que respaldaron la medida, y su contrario actual, el ex alcalde de Hialeah Raúl Martínez, se refirió a ésta como ‘‘una victoria de campaña'' suya.

Diaz-Balart dice que no estaba al tanto de que Martínez lo hubiera exhortado a votar a favor de la legislación, y se refiere con burla a lo que él dice es un intento de su oponente de adjudicarse crédito.

Entre otros logros, Diaz-Balart menciona los $10 millones que se consiguieron para el Centro de Traumatología Ryder del Hospital Jackson Memorial y $5.5 millones para nuevos y elegantes autobuses para el Condado Miami-Dade. Este mes, votó dos veces en contra del plan de rescate financiero de Bush para Wall Street. Martínez dijo que él también se opuso al plan.

Martínez está hablando de una "conversión'' por ser un año electoral, y descarta a Diaz-Balart como un partidario incondicional de Bush, que lo respaldó en su guerra de Irak, se ha opuesto a los esfuerzos por lograr algún repliegue de tropas, y respalda los recortes de impuestos del Presidente. En su clasificación más reciente, el Concilio de Estudios Familiares (Family Research Council) coloca a Diaz-Balart en un 71 por ciento, basándose en el número de veces que ha votado según las simpatías de dicho grupo conservador. La Liga de Votantes Preservacionistas, una organización ecologista, le dio sólo un nivel de 17.

Pero no siempre se puede colocar a Diaz-Balart en un mismo nicho. Su mejor amigo en el Capitolio durante años ha sido el senador Bob Menéndez, demócrata por Nueva Jersey e hijo de exiliados cubanos, que cenaba todas las semanas con él cuando ambos eran representantes y asistió a los funerales de Rafael Diaz-Balart en el 2005.

Y Diaz-Balart, cuyo primer trabajo después de haber salido de la escuela de Derecho fue con Servicios Legales del Gran Miami, fue demócrata antes. Fascinado con la severa actitud de Ronald Reagan contra el comunismo, y desencantado con el Partido Demócrata, él, su esposa Cristina y su hermano Mario, cambiaron de partido en 1985. Al año siguiente lo eligieron representante en el estado de la Florida.

A través de todo, él no ha perdido el celo, ni la agresión. En esta campaña, su primer anuncio de televisión abre con una música muy edificante y una retórica muy positiva sobre él mismo. De ahí va directo a la yugular de Martínez, acusándolo de tener antecedentes de "insultos y vulgaridad''.

Paseando recientemente por el Capitolio, Diaz-Balart describió su enfoque mientras intercambiaba frases agradables con el representante demócrata Charles Rangel, de Nueva York, uno de sus némesis en cuanto a la política hacia Cuba.

"Lo cortés no quita lo valiente'', escribió él en la libreta de un reportero, después de la agradable conversación.

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