Sur de la Florida

La dinastía republicana superó su mayor reto en el estado de la Florida

Lincoln Diaz-Balart celebra la victoria junto a su esposa e hijos.
Lincoln Diaz-Balart celebra la victoria junto a su esposa e hijos. EL NUEVO HERALD

Los tres congresistas republicanos cubanoamericanos en Washington superaron los retos más serios de sus carreras el martes, aplastando las esperanzas de los demócratas de abrir brechas en la tradicionalmente republicana comunidad hispana.

Los representantes titulares Lincoln Diaz-Balart e Ileana Ros-Lehtinen declararon victoria anoche con cómodos márgenes, seguidos del representante Mario Diaz-Balart, que ganó por un pequeño margen contra Joe García, el ex presidente del Partido Demócrata de Miami-Dade que ayudó a orquestar el intento de derrocar a la dinastía republicana de los cubanoamericanos.

Los demócratas aprovecharon la escasísima popularidad del presidente Bush y el terrible estado de la economía para representar a los tres republicanos, leales partidarios del presidente y demasiado rígidos con Cuba. Pero los distritos que han estado enviado a Ros-Lehtinen a Washington desde 1989 y a Lincoln Diaz-Balart desde 1992 se resistieron a elegir incluso a Raúl Martínez, el carismático ex alcalde de Hialeah, que hizo campaña como populista, prometiendo empleos y proyectos de obras públicas.

En un discurso a sus partidarios, un jubiloso Lincoln Diaz-Balart prometió que durante sus próximos dos años en Washington se esforzará por crear empleos, fomentar independencia energética y proteger derechos humanos "aquí y en el extranjero, especialmente para nuestros hermanos esclavizados a 90 millas de aquí''.

Con tono derrotado, por primera vez en una carrera política de 30 años, aunque nunca lo admitió oficialmente, Martínez dijo a sus partidarios: "Hicimos lo más que se pudo, pero no se pudo lograr lo que quisimos''.

Pero el distrito de Mario Diaz-Balart resultó ser más impredecible y los candidatos estaban peleando por votantes que todavía estaban en fila dos horas después de que cerraran los recintos.

La competencia marcó la primera vez que Martínez ha aspirado fuera de su dominio normal de Hialeah, y Diaz-Balart libró un costoso y agresivo combate para definir a Martínez, sacando espacios pagados que mencionaban la condena de Martínez por corrupción en 1990 y saliendo por la radio en español cuestionando su cometido con la política de Estados Unidos hacia Cuba.

El esfuerzo por sacar a los tres republicanos de Miami captó la atención de todo el país, y para el final de la campaña, el Partido Republicano de la nación había gastado más ($1.6 millones) en defender a Lincoln Diaz-Balart que en cualquier otro republicano del país.

En particular, la competencia entre Lincoln Diaz-Balart and Raúl Martínez degeneró en tiradera de pelos: ambos se lanzaron insultos durante sus escasas comparecencias juntos, acusándose mutuamente de corrupción e inmoralidad.

Y ellos se lanzaron barro en los medios de difusión: los anuncios de televisión de la campaña estuvieron entre los más incisivos del país, incluyendo frecuentes referencias a los delitos de mayor cuantía de que se halló culpable a Martínez en el 1990 y una carta en la que se acusaba a sus hijos adultos de aprovecharse de la considerable influencia paterna como alcalde de Hialeah para conseguir empleo.

Los tres demócratas tenían la esperanza de aprovechar el impulso victorioso de Obama, pero los anuncios negativos de Diaz-Balart han apartado a demasiados votantes.

"Yo voté por Obama, porque estoy a favor de un cambio, pero voté por Lincoln Diaz-Balart'', dijo Giovanni Nazario, de 20 años, diseñador gráfico que vive en Pembroke Pines. "El está en el cargo en estos momentos y creo que ha hecho un buen trabajo. Raúl Martínez me preocupa. El golpeó a ese muchacho sin razón alguna''.

Los Diaz-Balart, ambos anticomunistas acérrimos, descienden de una familia que ha definido durante décadas la política de Estados Unidos hacia Cuba y ha dominado la política en Miami, La Habana y Washington por medio siglo.

Los demócratas aducen que muchos cubanoamericanos más jóvenes están más preocupados por conservar su empleo que por derribar a los hermanos Castro, y los observadores esperaban que la elección sirviera como referendo en si la influencia republicana sobre este bloque de votantes se estaba debilitando.

Aunque los tres candidatos demócratas, al igual que los tres titulares republicanos, están a favor del embargo económico a Cuba, ellos prefieren eliminar las duras restricciones a los viajes y remesas a Cuba impuestas en el 2004.

Y no se sabe todavía si los demócratas lograron aflojar la legendaria influencia de los republicanos en el voto cubanoamericano.

La campaña de Taddeo en contra de Ros-Lehtinen fue relativamente discreta. Infatigable en la campaña, la novata política logró el apoyo de figuras de la importancia de Hillary Clinton y Nancy Pelosi, pero le costó trabajo lograr apoyo en contra de la simpática titular.

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