Sur de la Florida

Imponen cadena perpetua a Michael Hernández

María Gough se enfrentó el viernes cara a cara con el asesino de su hijo, y trató de salvar su alma.

"En el pasado, he tenido momentos en que te he odiado, y he querido hacerte lo que le hiciste a mi hijo'', le dijo la mujer a Michael Hernández durante la audiencia de sentencia. "Pero Jesucristo desea que te perdonemos. Y aunque a él no le gusta lo que hiciste, él te ama.

"Y nosotros te perdonamos'', le dijo la mujer.

Hernández la miró, sin demostrar sentimiento alguno.

La audiencia del viernes fue mayormente una formalidad; la ley le exigía al juez de Circuito John Schlesinger que sentenciara al adolescente a cadena perpetua. Sin embargo, fue también una oportunidad para que el matrimonio Gough dijera lo que tenía que decir, y para que los padres de Hernández también hablaran. El joven acusado no se dirigió al tribunal.

Hernández mató a cuchilladas a Jaime Gough en un baño de la Escuela Intermedia Southwood en el 2004. Ambos chicos tenían 14 años en el momento del suceso.

Un jurado rechazó los argumentos de la defensa de que Hernández, que en la actualidad tiene 18 años, estaba loco en el momento del homicidio, y lo halló culpable de asesinato en primer grado. De igual modo, fue encontrado culpable de intento de asesinato por tratar de matar a otro estudiante el día antes de haber matado a Jaime en febrero del 2004.

El padre de Jaime, Jorge Gough, aprovechó la oportunidad para hablar y tratar de entender por fin el brutal asesinato y al asesino.

"Le arrebataste la vida al niñito que yo crié y amé'', dijo. "¿Por qué? ¿Eso no te dolió? ¿No te importa? También le has hecho daño a tu familia, a tu padre y a tu madre''.

Pero igualmente, manifestó que perdonaba a Hernández.

"Que Dios esté contigo'', dijo Gough antes de abandonar el podio.

Sabiendo lo que el juez haría, Kathy Hernández utilizó su oportunidad de hablar para acometer contra un sistema legal que enviará a su hijo a la cárcel hasta que muera, a pesar de que estaba mentalmente enfermo en el momento del asesinato, dijo.

"Como madre, ¿qué puede una decir el día que su hijo es enviado a morir en la cárcel?", indicó.

Hernández dijo que comprendía que su hijo tenía que ser castigado, pero al mismo tiempo quería que se le tratara la enfermedad mental que padece.

Igualmente, aprovechó la oportunidad para pedirles perdón a los padres de Jaime.

"Señor y señora Gough, siento mucho su pérdida'', dijo Hernández, volviéndose a mirar a los Gough en la galería de la corte. "Me han tratado con dignidad y gracia, y les agradezco eso''.

El abogado de Michael Hernández, Richard Rosenbaum, también criticó el sistema legal, calificando a la inevitable sentencia de su cliente como el equivalente de la "pena de muerte juvenil''.

"Esto es lo que tememos que le suceda a la mayoría de nuestros hijos, que un chico sea encerrado en una celda para que muera allí'', expresó.

Finalmente, antes de condenar a Hernández a cadena perpetua, además de otros 30 años por el intento de asesinato del otro compañero de clase, el juez Schlesinger se dirigió al joven.

"No sé, señor Hernández, cuál era su estado mental ese día'', dijo. "Todo lo que sé es que una autoridad más alta que yo --un jurado-- encontró que usted no estaba demente según las leyes de la Florida''.

El juez señaló que el matrimonio Gough ha estado asistiendo fielmente al tribunal en cada audiencia, y que estuvieron presentes durante todo el juicio. Los padres de Hernández también han observado el caso de forma muy cercana desde el inicio, dijo el magistrado.

"Usted ha destruido a dos buenas familias'', le dijo el juez al adolescente imperturbable. Ni la familia Gough ni la familia Hernández serán jamás las mismas''.

snesmith@MiamiHerald.com

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