Sur de la Florida

Expertos analizan causas del triunfo revolucionario en Cuba

EL PROFESOR Manuel Márquez Sterling habla durante su participación en el seminario "Cuba: entre 
votos y balas (1952-1958)'', en la Universidad Internacional de la Florida.
EL PROFESOR Manuel Márquez Sterling habla durante su participación en el seminario "Cuba: entre votos y balas (1952-1958)'', en la Universidad Internacional de la Florida. El Nuevo Herald

El fracaso de las fuerzas moderadas contra el régimen de Fulgencio Batista y la incapacidad de la prensa de ejercer un rol medular alentaron el éxito de la revolución castrista, coincidieron el lunes analistas e historiadores.

El seminario "Cuba: entre votos y balas (1952-1958)'', realizado en la Universidad Internacional de Florida (FIU), discutió los diversos componentes políticos, sociales e ideológicos que entraron en juego durante el periodo batistiano y atestiguaron una etapa que navegó entre la suspensión de garantías constitucionales, posturas abstencionistas y acuerdos políticos.

"En los siete años que Batista ocupó el sillón presidencial se perfilaron distintas posturas. Una fue la que asumió la prensa y que reclamó vagamente un acuerdo entre el régimen y los dos principales partidos de oposición: el Auténtico y el Ortodoxo'', sostuvo Uva de Aragón, sudirectora del Instituto de Estudios Cubanos (CRI) de FIU.

La académica también destacó que la reacción del pueblo cubano ante el quiebre del orden democrático y las garantías constitucionales del 10 de marzo de 1952, no estuvo enmarcada por la resignación ni la apatía del colectivo.

"Un ejemplo fue la protesta de los alumnos de la Universidad de Oriente y la Federación Estudiantil Universitaria. Observamos una etapa de dualidades entre quienes trabajaron por el cambio pacífico y aquellos que intentaron ganar el poder a través de actos de violencia, especialmente durante el ocaso de la república'', explicó De Aragón.

Los comicios del 3 de noviembre de 1958 fueron los últimos que tuvieron lugar en Cuba, bajo las reglas del Código Electoral de 1943. Para ese entonces el factor emocional y el papel de los medios de prensa aceleraron la idea de una revolución legítima, anotó el periodista Alejandro Armengol, otro de los conferencistas.

"Además de la represión batistiana, podemos comprender el éxito de Fidel Castro por el uso de la propaganda. El tuvo una cálida aceptación de la prensa de la isla pero sobre todo estadounidense y, gracias a esta cobertura, Washington decretó el embargo de armas a Batista'' aseguró Armengol.

Asimismo dijo que el periodismo de opinión estuvo matizado por el ejercicio político de los mismos comunicadores. Este fenómeno, contrario a los sentimientos de compromiso y tolerancia en la sociedad, entorpeció el surgimiento de un movimiento cívico oportuno.

"La moderación fracasó cuando era más necesaria. Hubo una mezcla de circunstancias y protagonistas que fallaron en ese momento clave de la historia'', precisó Armengol.

Por otra parte, el historiador y ensayista cubano radicado en México, Rafael Rojas, recalcó que la oposición cubana frente a Batista fue constante, pero no se le ha dado el lugar que merece.

"Curiosamente ha sido ignorada por la historia oficial, que está compuesta por los discursos de legitimización política que aparecen en la prensa y en los textos educativos'', sostuvo Rojas.

Entre los bastiones de la oposición se destacó el papel de Carlos Márquez Sterling (1898-1991), candidato del Partido del Pueblo Libre en 1958 y que concibió la votación como el camino hacia la transición política. Sin embargo, la abstención y la falsificación de miles de boletas electorales obraron en favor de la victoria del oficialista Andrés Rivero Agüero.

Manuel Márquez Sterling, hijo del político, comentó que el triunfo de Rivero gatilló una ironía histórica.

"Después de siete años, Batista seguía siendo el árbitro de la cuestión cubana'', afirmó.

jcchavez@elnuevoherald.com

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